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El blog de Juantxo López de Uralde

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“Hay un intento de blanquear la energía nuclear al no generar CO2 pero sí residuos radiactivos que no desaparecen”

El diputado de EQUO Juan López Uralde señaló en La Cafetera de radiocable.com el “intento de blanquear la energía nuclear, porque no genera CO2 pero sí una herencia que no desaparece, los residuos radiactivos”.

Juan López Uralde destacó que “durante décadas, los residuos de la industria nuclear europea se vertían en la fosa atlántica”. “Se desconoce aún la cantidad y su impacto, y aún no hemos sido capaces de darle una solución”- dijo.

“Lo único que hacemos con los residuos nucleares es acumularlos”- apuntó. “La radiactividad, aunque parezca invisible, no desaparece, y en el mar tampoco: no puede seguir usándose como un basurero”- añadió.

“Duele que se hable más de lazos amarillos que de la desertificación”

[Entrevista en Cuarto Poder, por Sato Díaz]

 

  • Entrevista con el diputado de Equo
  • Candidato de Unidas Podemos por Araba

El pasado 26 de marzo se conmemoraba el Día Internacional del Clima. Unos días atrás, decenas de miles de estudiantes llenaban las calles de decenas de ciudades en el Estado español protestando por la ausencia de políticas efectivas contra el cambio climático. Los termómetros han marcado las temperaturas más altas durante este invierno en años. La múltiple campaña electoral, sin embargo, parece que recorre otros senderos discursivos.

El diputado de Equo, Juan López de Uralde (Donosti, 1963), recibe a cuartopoder.es en su despacho en el Congreso de los Diputados. La planta 3 Bis, que durante la convulsa legislatura pasada acogía al Grupo Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, está vacía y destartalada. La legislatura llegaba a su fin repentinamente, después de llevar varios meses coleando. La campaña electoral, que, en realidad, todavía no ha empezado, abre portadas y telediarios con nombres propios y cruces de acusaciones. Equo volverá a repetir en la confluencia con Podemos e IU, a pesar del poco entusiasmo que sus bases demostraron en la consulta interna. López de Uralde será el candidato de la coalición por Araba.

– Escribía recientemente un artículo en el periódico Público en el que daba la pasada legislatura por perdida en materia medioambiental. 

“El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de cambio climático con las elecciones convocadas”

– En términos medioambientales, la legislatura comenzó francamente mal con el PP modificando la ley de biodiversidad a la baja y culminando con la contrarreforma medioambiental de Rajoy. Esta contrarreforma modificó una serie de leyes medioambientales con el objetivo de beneficiar al poder económico, siempre. Como ejemplo, la ley de la caza. Por otro lado, en esta legislatura se tendría que haber aprobado la ley de cambio climático, pero el PP no la llegó ni a registrar mientras fue gobierno, la presentó a la semana siguiente. El PSOE, igual, esperó a que estuvieran convocadas las elecciones para que el Consejo de Ministros aprobara su anteproyecto de ley de cambio climático.

Se ha perdido una oportunidad, aunque se ha hecho un buen trabajo en la Comisión de Cambio Climático. Ha habido más de 30 comparecencias y existía un consenso suficiente como para aprobarla. En este sentido es en el que se ha perdido una gran oportunidad y, además, vamos muy tarde en este tema.

– ¿Qué elementos de mayor relevancia deberían entrar en esa ley de cambio climático?

– Es una ley muy importante, abarca cambio climático y transición energética. Debe diseñar el paso de modelo de combustibles fósiles y nuclear hacia un modelo limpio y de energías renovables. El debate tiene que ser muy potente, pues hay posiciones, ahora mismo, encontradas. Los aspectos fundamentales los planteamos en cuatro ejes. Por un lado, un plan de eficiencia energética, que aborde la necesidad de mejorar los edificios en términos energéticos, que sería un motor de generación de empleo y una herramienta contra la pobreza energética.

En segundo lugar, un plan de energías renovables que vaya destinado a que toda nuestra energía sea producida por fuentes renovables. El tercer eje sería el cambio en los modos de transporte, un nuevo sistema de movilidad. Por último, que esta transición sea justa, que no haya sectores vulnerables por este cambio de modelo.

– Podemos ha ido haciendo propuestas programáticas semanalmente. Entre ellas, presentaban elHorizonte Verde y medidas para evitar que el agua sea un negocio privado. ¿Esas medidas estaban presentadas en consenso con Equo? ¿Qué más novedades verdes encontraremos en el programa?

– Buena parte de lo que encontraremos en el programa tiene que ver con el trabajo desarrollado esta legislatura. El trabajo en común que hemos desarrollado durante este tiempo ha sido muy interesante, nos hemos encontrado dos culturas distintas, una que pone más énfasis en lo social y los derechos de los trabajadores y la nuestra, ecologista. En ese debate, hemos llegado a consensos. De esos consensos, ha salido el documento Horizonte Verde y otras propuestas que iremos presentando, como sobre los derechos de los animales. Las coincidencias han sido mayoritarias.

– Habla de los derechos animales. El PACMA es un partido extraparlamentario que se quedó a las puertas de entrar en el Congreso. ¿Qué relación tiene Equo con el PACMA y cómo augura que será en el futuro?

“El PACMA ha decidido plantearse como enemigo de Unidas Podemos”

– Nosotros hemos trabajado mucho el tema durante esta legislatura. Por ejemplo, hemos conseguido avances cuando se ratificó el convenio europeo con el tema del corte de rabo y orejas de los perros, que paramos estas excepciones. También hemos planteado la modificación del Código Penal para que se sancione el maltrato a animales salvajes, que ahora no está contemplado. De hecho, los cazadores me acusan de haber presentado iniciativas críticas con ellos.

El PACMA ha optado por una vía respetable pero, desde mi punto de vista, equivocada. Han decidido dar su batalla en solitario y eso les lleva a plantearse como enemigo de Unidas Podemos. Ellos sabrán a qué electorado se dirigen, creo que es un voto que se pierde y que el trabajo útil para la defensa de los derechos de los animales lo hacemos desde Unidas Podemos.

– Hace unas semanas, miles de estudiantes tomaron las calles exigiendo medidas políticas contra el cambio climático. ¿Qué valoración hace de este movimiento?

– Le veo mucho recorrido a este movimiento porque el cambio climático no se va, se queda. En la medida en que los jóvenes están despertando y levantándose, cada vez será mayor esta protesta. Es una muy buena noticia, tienen razón, el planeta que les estamos dejando está hecho una mierda y la política no está haciendo nada contra el cambio climático. Las emisiones globales, a pesar de los acuerdos internacionales, han seguido aumentando. Es como si, con estas movilizaciones, el sistema inmunitario de la humanidad se hubiera despertado y está empezando a defenderse.

– Durante todos los actos de precampaña de Unidas Podemos, vemos cómo se intentan situar como socio del PSOE de un futuro gobierno. ¿Cree que el PSOE tiene voluntad clara de llevar a cabo medidas ecologistas?

“La presencia de Unidas Podemos en el gobierno es garantía de políticas ecologistas”

– El PSOE en esto, como en muchas otras cosas, tiene buenos programas pero su acción deja mucho que desear. Es un partido que se deja mucho influir por el lobby empresarial. Lo vimos cuando plantearon que hay que eliminar los coches de combustibles en 2040 y cuando la patronal del automóvil llama a callar, se callan.

La presencia de Unidas Podemos en el gobierno es garantía de políticas ecologistas, el PSOE solo no lo va a hacer y con Ciudadanos, menos. Es imprescindible que estemos ahí.

– Es imprescindible la educación e información en este tema. ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la sensibilización sobre el problema del cambio climático?

“La Península Ibérica se está secando y muriendo”

– No le han dado la importancia que tiene. Ya en 1992, la Cumbre de Río de Janeiro decide que hay que hacer un convenio marco para combatir al cambio climático. En todo este tiempo, hemos tenido altibajos en la cobertura mediática. En el año 2009, cuando la Cumbre de Copenhague, fue un año en el que se habló de cambio climático.

Realmente, se presta demasiada atención a cosas marginales, como los lazos amarillos, y la Península Ibérica se está secando y muriendo y no se habla de ello. Esta legislatura hemos presentado iniciativas interesantes en este sentido, pero no eran noticia por el tema de Catalunya. Duele que se hable más de lazos amarillos que de la desertificación, del cambio climático y nuestras vulnerabilidades al mismo.

– Esta semana, Podemos pedía que los bancos no puedan ser accionistas de los medios de comunicación. ¿Cómo valora esta propuesta?

“Es utópico que los medios no sean de los bancos”

– Equo fue el primer partido que decidió que no recibiría créditos para financiar nuestras campañas. La gente que venía de la política pensaba que era un suicidio. Es necesario que los medios sean independientes, pero creo que es utópico que los bancos no sean, en parte, de los bancos. Está bien plantearlo.

– En el acto del pasado sábado, en el regreso de Pablo Iglesias tras la baja por paternidad, este se refirió a que los diputados tienen menos poder que los dueños de las grandes empresas o medios de comunicación. ¿Hasta dónde puede llegar un diputado? 

– Creo que no desveló ningún secreto. Dicen que vuelve el Iglesias más radical, pero a mí no me parece radical eso que dijo. Que en España hay gente que no se presenta a las elecciones pero manda más que los que nos presentamos es evidente. Nosotros tratamos de recuperar el control del poder por parte de los ciudadanos. Los partidos tradicionales se habían convertido en meros portavoces del poder económico. Iglesias dijo que hemos cometido errores, pero que nunca nos hemos equivocado de lado. Siempre hemos estado del lado de la gente y movimientos sociales, en contra de todos los lobbies, por eso nos tienen tantas ganas.

– Hace unos días, las bases de Equo votaban el acuerdo de confluencia con Podemos e IU. Hubo poco entusiasmo, un 52% a favor, un 44% en contra y 4% de abstenciones. ¿Qué análisis hace?

“El caso de Errejón nos ha perjudicado”

– Hay varios factores. La posición de Equo es mayoritariamente favorable a las confluencias, la prueba es que en casi todos los territorios vamos en confluencia. Creo que el caso de Errejón nos ha perjudicado porque nuestra organización en Madrid decidió confluir con él. En la mayoría favorable a la confluencia se produce una división y, luego, hay un sector pequeño que quiere ir en solitario.

Lo de ir en solitario ya lo vimos en 2011, la dificultad que el voto verde tiene en España. Además, creo que es el momento de sumar y de ir unidos para parar a la derecha y la extrema derecha. He visto la efectividad que supone estar en un grupo de 70 frente a tener un diputado. Por otro lado, creo que el acuerdo es peor que el que tuvimos en 2015 y eso también pesa.

– ¿Por qué es un acuerdo peor y lo han aceptado?

– Creo que la realidad es que hay unas expectativas peores, ojalá me equivoque, y todos tenemos que ceder. Las perspectivas son de un grupo más reducido. Habrá menos plazas para Equo, pero también para el resto de los socios de la coalición. No entender eso es no querer entender que confluir es ceder.

– ¿Hará campaña para Manuela Carmena, a pesar de estar en Unidas Podemos y ella en Más Madrid?

– Todos debemos trabajar para que Carmena revalide la Alcaldía. Ha sido una buena alcaldesa, se han iniciado muchos proyectos de cambio, alguno de ellos liderados por Equo, como Madrid Central y otras iniciativas en movilidad. Espero que seamos capaces de ponernos de acuerdo, sobre todo, porque las encuestas son claras de que está la cosa difícil.

– Se habla mucho del New Green Deal de la congresista norteamericana Alexandria Ocasio-Cortez. ¿Cómo la valora?

“Ocasio-Cortez está de moda, pero venimos hablando de esto mucho”

– No es nueva esta medida. Es una propuesta que viene de los verdes europeos y que Equo la hizo propia cuando nació. Reflexiono mucho sobre la ola verde y por qué no hay un partido mayoritario verde en España. Yo pienso que porque los medios no nos dieron ningún tratamiento relevante cuando nacimos. No teníamos repercusión mediática. Tampoco tuvimos apoyo económico. En las elecciones de 2014, tuvimos un eurodiputado con Primavera Europea con un presupuesto de 80.000 euros.

Si en 2011 hubiéramos tenido mayor apoyo, habría un partido verde mayor en España. La desigualdad de la fuerza con la que trabajamos es inmensa. Nos enfrentamos a fuerzas políticas que tienen unos flujos de dinero increíbles. Ocasio-Cortez está de moda, pero venimos hablando de esto mucho tiempo.

– ¿Por qué se da esa diferencia entre el gran apoyo a los verdes en el centro y norte de Europa con respecto al sur?

– Seguramente, en el momento en el que surgimos, 2011, era el ojo del huracán de la crisis económica. El momento no nos ayudó, la gente no pensaba en valores inmateriales sino en si habría empleo, si habría que emigrar… De repente, surge un partido verde que hablaba de cuestiones que no estaban en el centro del debate.

Por eso, optamos por esta estrategia: formar parte de un espacio más amplio y que este sea el espacio verde. El mestizaje está bien, sirve para que quienes nos acompañan en este viaje asuman nuestros planteamientos, estamos ganando mucho espacio. Las cosas han ido como han ido y estamos aquí y es falso decir que en España no hay un partido verde.

(Entrevista publicada en Cuartopoder.es)

Balance del trabajo desarrollado en 2018 en el Congreso

Hace ahora tres años que llegué al Congreso como diputado de EQUO dentro de Unidos Podemos y, aunque la legislatura está siendo compleja, el trabajo por el bien común siempre deja éxitos y satisfacciones importantes. (Como por ejemplo, votar a favor en la moción de censura con la que conseguimos echar del Gobierno a Mariano Rajoy, el Partido Popular y su corrupción).

Trabajar desde la oposición no es fácil, muy especialmente en la tarea que me ocupa. Y es que los seis años de Gobierno de Rajoy han supuesto un auténtico desastre para el medio ambiente en nuestro país, tras haber acometido una dura contrarreforma ambiental durante los años que tuvo mayoría absoluta, modificando todas las leyes de protección y mejora del medio ambiente en favor de los intereses económicos de unos pocos.

Como contrapartida, la presencia de las políticas verdes y la ecología es cada vez mayor en el Congreso, gracias a la presencia de EQUO en Unidos Podemos, que ha asumido el cambio climático y la transición energética, la defensa del medio ambiente y los derechos de los animales como prioridad en la agenda política.

Ahora tenemos un nuevo Gobierno, al que tendimos la mano para frenar la crisis ecológica que afronta nuestro país. Pero no puede haber excusas, porque el daño ha sido muy grande, y porque nos quedamos sin tiempo.

En mi balance de hace un año, definí 2017 como el año en que la acción climática ocupó el Congreso, ya que hemos conseguido que el cambio climático haya dejado de ocupar un segundo plano en la agenda política. Este año sin duda ha estado marcado por uno de los grandes problemas a los que se enfrenta nuestro planeta: la contaminación por plásticos. ¿Sabías que, cada año se estima que 8 millones de toneladas de plástico acaban en el mar? ¿Y que de seguir al ritmo actual, en 2050 habrá en los mares más plásticos que peces? ¿Y que ninguna tortuga marina del Mediterráneo ha dejado de ingerir plásticos? ¿O que el 90% de las aves marinas tienen fragmentos plásticos en sus estómago?

En cuanto al cambio climático, la conciencia de la ciudadanía no ha parado de crecer, y las advertencias de los científicos no dejan lugar a duda: estamos en la cuenta atrás, y es imprescindible mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, el avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental y está mermando las políticas globales para frenar el cambio climático. Afortunadamente, en el centro de Europa, los partidos verdes ya se están consolidando como alternativa progresista frente a ese avance. ¿Seguimos empujando para que esa ‘ola verde’ llegue pronto a nuestro país?

 

 

Mientras, aquí te dejo un breve repaso a algunas de las iniciativas y propuestas en las que he trabajado a lo largo de este año intenso. 

 

Registro de la Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Foto: Dani Gago

Tras años de retrasos y promesas incumplidas por el anterior Gobierno, desde Unidos Podemos presentamos, en el mes de julio, nuestra proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, una ley ambiciosa que contempla objetivos que van mucho más allá del mandato de la Unión Europea; transversal y que afecta a todos los sectores, y, sobre todo, una ley que es socialmente justa, desterrando la pobreza energética y apoyando modelos de transición social en las comarcas que se puedan ver afectadas por los cambios.

Además, hemos tendido la mano al Gobierno para impulsar una Ley de Cambio Climático ambiciosa en esta legislatura, en el marco del acuerdo presupuestario al que llegamos con el Gobierno.

Este año he vuelto a asistir, representando a mi grupo parlamentario, en la delegación del Congreso de los Diputados a la Cumbre del Clima de Katowice, COP24.

 

 

 

En materia energética y de seguridad nuclear… 

  • Un año después del cierre de Garoña, me preocupa lo lento que va su desmantelamiento, y que apenas haya información clara ni transparencia de lo que se está haciendo. Además, he seguido denunciado nuevas contaminaciones en este proceso.
  • Tras la sentencia del Tribunal Constitucional que por fin puso freno a los vetos del Gobierno del PP en el Congreso de los Diputados, volvimos a presentar todas nuestras leyes vetadas, entre ellas la Proposición de Ley para el Fomento del Autoconsumo y la derogación del ‘impuesto al sol’. Finalmente, el Gobierno aprobó, en octubre, un Real Decreto Ley que ponía fin a este impuesto.

Durante todo este año, desde la Comisión de Energía primero y la de Transición Ecológica ahora, me he seguido ocupando de la ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear:

  • hemos propuesto una reforma del CSN para garantizar su independencia y una mayor transparencia en su funcionamiento
  • se aprobó por unanimidad el informe de actividad de 2016, que pide planificar el desmantelamiento de las nucleares, elaborar nuevo Plan de Residuos Radiactivos, resolver la cuestión del almacén centralizado de residuos (ATC), y cancelar el proyecto de mina de uranio en Retortillo. 
  • he pedido explicaciones por la presencia de lodos radiactivos en los márgenes del Jarama

En este sentido, el Gobierno se comprometió, en noviembre, a elaborar un nuevo Plan de Residuos Radiactivos, en respuesta a una pregunta que registré hace unos meses, y el CSN frenó la tramitación de los permisos de la mina de uranio de Retortillo a la espera de más información. Tras las explicaciones pedidas, el Gobierno elaborará la lista de suelos con lodos radiactivos tras la polémica del Jarama. Además, el Gobierno paralizó los trámites para la construcción del ATC, y por último, pero no por ello menos importante, logramos abordar la necesidad de un Plan de seguridad contra los ciberataques en las nucleares españolas.

 

 

¿Sabes que la Fundéu ha elegido ‘microplástico’ como la palabra del año 2018? Lo ha hecho por ser «un término que pone el acento en la toma de conciencia en torno a uno de los grandes problemas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad». La lucha contra la contaminación por plásticos y la gestión de residuos ha sido uno de los principales ejes de mi actividad este año:

  • Denuncio el modelo de gestión de residuos del Gobierno del PP (o la ausencia de una política de residuos) tras la entrada en vigor de la prohibición por parte de China, de importar determinados residuos (fundamentalmente plásticos). Con motivo del día mundial del reciclaje, denuncio el fracaso de la política española de residuos. 
  • Tras la denuncia de EQUO, la Fiscalía de Medio Ambiente ha abierto una investigación para esclarecer las posibles causas de los numerosos incendios en las plantas de gestión de residuos.
  • Registramos una Proposición de Ley para la reducción de los plásticos de un solo uso, cuyos principales objetivos son reducir la cantidad de plástico que se pone en circulación y apostar por la reutilización y el reciclaje, llegando a una tasa del 100% en 2030

Cada minuto que el PP ha estado en el Gobierno, ha sido un lastre para el medio ambiente y la biodiversidad, y no he dejado de denunciar sus políticas de contrarreforma ambiental y, ahora, de llevar a cabo propuestas para tratar de revertir, en la medida de lo posible, el deterioro causado. En algunos casos, con éxito:

  • En la semana de la movilidad, desde Unidos Podemos proponemos una moratoria del AVE y aumentar la inversión en cercanías y media distancia
  • En la reforma de la Ley de Impacto Ambiental, hemos introducido una enmienda que obliga a que las nuevas cárceles que se construyan a partir de ahora estén obligadas a pasar el trámite de evaluación ambiental
  • Exijo más ambición al nuevo Gobierno para eliminar los combustibles fósiles  

La ciudadanía cada vez es más sensible frente a los casos de maltrato animal, y reclama cambios en nuestra legislación que acompañen esa creciente conciencia social. Por eso, los derechos de los animales son una de las tareas que me ocupa con cada vez más espacio dentro de mi grupo parlamentario:

 

Pero estos son sólo algunos ejemplos concretos de mi trabajo… son muchas más las preguntas e iniciativas que llevo a cabo en mi día a día, y que, como puedes ver, algunas de ellas tienen consecuencias concretas. 

 

Este mes de septiembre he estrenado una sección de actualidad y medio ambiente en el programa ‘La Cafetera’, de Fernando Berlín. Es todos los martes, hacia las 9.00, y te invito a unirte. Y también puedes seguir mis reflexiones y la actualidad en mi canal de Telegram y en el blog Ecologismo de Emergencia. Pero además de eso, comparto un pequeño resumen de mi actividad en los medios de comunicación. ¡Feliz 2019… en verde!

 

La transición ecológica no puede ser mera retórica

Llevamos muchos años perdidos en la lucha contra el cambio climático. Globalmente las emisiones siguen aumentando. Los esfuerzos internacionales son insuficientes porque no consiguen frenar el aumento de emisiones, y la acumulación de CO2 en la atmósfera no para de aumentar.

En España las cosas no son mucho mejores: mientras estuvo en el gobierno, el PP nunca tuvo verdadera intención de presentar un borrador de Ley. A pesar de sus reiteradas promesas de que España tendría una ley de cambio climático en esta legislatura, hemos pasado el ecuador de la misma sin que se haya iniciado el proceso.

Todo eso, a pesar de que los síntomas negativos del cambio climático son más que evidentes en nuestro país. Además, se da la paradoja de que somos un país tremendamente vulnerable al calentamiento, pero a la vez somos causantes, y las emisiones han continuado aumentando, en 2017 crecieron un 4,5%. Hemos perdido los dos últimos años, a pesar de que una mayoría clara en el Congreso se ha mostrado favorable a legislar para establecer un marco jurídico estable en la lucha contra el cambio climático.

Por ello, es urgente tener esa Ley de Cambio Climático y Transición Energética antes de que termine esta legislatura, una ley que sea no solo ambiciosa, sino también transversal que afecte a todos los sectores involucrados en el cambio climático. Una Ley como la que presentamos el pasado mes de julio.

Nuestra voluntad para llegar a una Ley contra el Cambio Climático es inequívoca, por eso en la reunión que hemos mantenido con la ministra Teresa Ribera, hemos acordado abrir un espacio de trabajo en común con el compromiso de acabar la legislatura con esta ley aprobada que sirva para abordar la necesaria transición ecológica, que ahora da nombre a un ministerio y que, en medio de la crisis ambiental en la que estamos inmersos, no puede quedarse en mera retórica.

En lo concreto hablamos de objetivos ambiciosos de reducción en las emisiones de CO2, que debe ser el eje fundamental de la ley, que  contemple un Plan de impulso a las energías renovables, y un Plan Nacional de eficiencia energética; abordar el cierre de las centrales nucleares y de carbón de forma ordenada con su sustitución progresiva por energías limpias; la necesaria fiscalidad verde que transforme en hechos aquello de “quien contamina, paga” y que aborde también las políticas de resiliencia y adaptación al cambio climático. En definitiva, un nuevo marco en el que la lucha contra el cambio climático sea el motor del cambio de modelo. Transformemos el grave problema en una oportunidad para nuestro país.

(Artículo publicado en ecoticias.com)

Un año sin Garoña

El 1 de agosto del pasado año, el entonces ministro de Energía, Álvaro Nadal, anunciaba el cierre definitivo de la nuclear de Garoña. Atrás quedaban años de polémicas sobre qué debía hacerse con la central más vieja del parque nuclear español. Años también de intensas movilizaciones ciudadanas, que en los últimos tiempos, ante la inminencia de la decisión final, habían vuelto a alcanzar dimensiones notables, especialmente en Álava. Inaugurada por Franco en 1971, Garoña superaba ya ampliamente los 40 años de vida útil, aunque llevaba parada desde que en 2012 la empresa Nuclenor decidió unilateralmente su cierre a la espera de una decisión definitiva.

Detrás de la intensa discusión sobre Garoña a nadie se le ocultaba que estaba la del futuro de la energía nuclear en España; de hecho el propio Nadal argumentaba para justificar su cierre definitivo que Garoña se había utilizado «como símbolo de discusión política». En un año el marco de esa discusión sobre el futuro energético en España ha cambiado mucho, como consecuencia del inesperado giro político consecuencia de la moción de censura que desalojó de La Moncloa a Rajoy y su Gobierno.

En lo relativo al desmantelamiento pocas cosas han cambiado en este año. De momento no se conocen los planes de la empresa de residuos radiactivos (Enresa), que deben posteriormente ser validados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). La central sigue en manos de Nuclenor, que es la responsable de su seguridad. Pero este tiempo tampoco ha estado exento de incidentes. Por ejemplo, en enero se produjo un incendio que solo se llegó a conocer cinco meses después de ocurrir. Así que una vez cerrada, y mientras el material radiactivo siga allí, Garoña sigue suponiendo un peligro latente del que no podemos olvidarnos sin más. Algunos medios han cuantificado en 345 millones el coste del desmantelamiento de la central burgalesa, para la gestión de una cantidad estimada de 7.200 toneladas de residuos radiactivos, en un proceso que en ningún caso terminaría antes de 2030.

Pero el problema del desmantelamiento y el del futuro del parque nuclear español se entrecruzan por la falta de fondos: aunque Enresa ha acometido con éxito el desmantelamiento de la nuclear de Zorita (cerrada en 2003, y ya en sus fases finales de desmantelamiento), lo cierto es que no tiene capacidad económica para abordar el desmantelamiento de nuevas centrales. Y el futuro del parque nuclear español se está convirtiendo en una patata caliente: las empresas eléctricas cada vez están menos interesadas en su continuidad. La propia Iberdrola, propietaria de la mitad del parque nuclear español, advertía hace unos días por la boca de su presidente, Sánchez Galán, de que «España puede cerrar las nucleares sin afectar al suministro».

Lo cierto es que los términos de debate energético se han alterado radicalmente con el cambio de Gobierno. La nueva ministra de Transición Energética, Teresa Ribera, ha anunciado que el actual Ejecutivo acometerá el cierre nuclear cuando las centrales cumplan 40 años, posición coincidente con la de Unidos Podemos, que aboga también por su cierre cuando las licencias actuales vayan venciendo. El problema ya no es de suministro eléctrico, que está garantizado al tener España una potencia instalada muy superior a la demanda máxima registrada. La cuestión más problemática es cómo acometer el desmantelamiento, cómo pagarlo y qué hacer con todo el volumen de residuos radiactivos generado.

Los residuos radiactivos siguen suponiendo un problema muy grave. En la actualidad los residuos de alta actividad se almacenan dentro del recinto de las centrales, en Almacenes Temporales (ATIs), que se han ido construyendo para tal fin. Los de baja actividad se acumulan en el cementerio de El Cabril, en Córdoba, pero que ya da signos de saturación. La construcción de un almacén centralizado (ATC) se encuentra paralizada. Aunque el proyecto de Villar de Cañas (Cuenca) debía estar listo en 2015, hace unos días se paró de forma casi definitiva.

La situación del parque nuclear español debe abordarse de forma urgente y conjunta. Las centrales envejecen y suponen cada vez un riesgo mayor para las personas y el medio ambiente. Es necesario articular un plan de cierre ordenado, que aborde tanto su sustitución por otras fuentes de energía, como los planes de desmantelamiento y su financiación. Es urgente también la elaboración de un nuevo Plan de Residuos Radiactivos vinculado a ese calendario de cierre, para tener una visión clara de la cantidad y peligrosidad de los residuos que deben almacenarse.

Pero Garoña no puede seguir esperando a que todas estas cuestiones se resuelvan, y debe avanzarse en su desmantelamiento. Es urgente que Enresa presente su plan para Garoña, y que este se ponga en marcha, teniendo en cuenta la necesidad siempre de anteponer la seguridad a cualquier otro criterio. Al mismo tiempo es imprescindible que los planes de reactivación económica propuestos desde las comarcas afectadas reciban el apoyo político necesario para impulsar alternativas a una central cuyo futuro es desaparecer del mapa dejando el mínimo rastro posible.

 

(Artículo publicado en El Correo de Álava)

Cambio climático y transición energética: llegó la hora

A medida que sus efectos se hacen más perceptibles, la amenaza del cambio climático ha comenzado a perder el halo abstracto que tuvo hasta hace poco y a generar una considerable preocupación social y política a nivel internacional, y particularmente en la Unión Europea. En pocos años hemos visto cómo emerge un amplio consenso acerca de la necesidad de realizar una transición energética hacia un modelo renovable y hemos asistido a la firma del histórico Acuerdo de París para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

La política española no ha estado sin embargo a la altura de estos cambios sociales, al menos hasta la fecha. Después de una verdadera década perdida, paralizados por la crisis, por las políticas de austeridad y por la incapacidad de la derecha española para comprender un problema que cae muy lejos de sus coordenadas políticas, vemos que en lugar de reducir nuestras emisiones, estas crecieron en España un 4,4% en 2017 respecto al año anterior. Es el mayor incremento desde 2002.

Por todo ello, en el grupo parlamentario confederal de Unidos Podemos hemos desarrollado una Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que contiene un plan integral para reorientar por completo el rumbo de nuestra política climática.

La propuesta es amplia y transversal, dado que la magnitud del desafío así lo exige: la descarbonización de nuestra economía y las medidas de adaptación a los ya irremediables efectos del cambio climático no podrán desarrollarse a través de reformas legislativas atomizadas y políticas climáticas superficiales. Al contrario, hacer frente al cambio climático requiere una transformación profunda de nuestro modelo productivo y de nuestro sistema socioeconómico.

Así, planteamos ambiciosos objetivos de reducción de emisiones, de penetración de renovables y de eficiencia energética en los horizontes de 2030, 2040 y 2050; planes específicos de desarrollo de energías renovables y de impulso a la eficiencia energética; un sistema de presupuestos de carbono desglosados por sectores; el cierre de las centrales térmicas de carbón antes del fin de 2025 y la prohibición de renovar los actuales permisos de explotación de las nucleares (y de conceder nuevos permisos); medidas para la democratización del sistema eléctrico, entre las que se incluyen la municipalización de las redes de distribución, la eliminación del «impuesto al sol» y una regulación que permita el despegue del autoconsumo renovable; el fin de los beneficios caídos del cielo del oligopolio eléctrico; asimismo, se contempla un endurecimiento de los criterios que permiten acceder a las «puertas giratorias». Estos son solo algunos ejemplos entre las muchas medidas contenidas en la propuesta, que articulan en conjunto un plan coherente que abarca los sectores más relevantes.

La transformación que proponemos interpela a capas de la sociedad que van mucho más allá de los tradicionales ámbitos ecologistas. Esta ley va más lejos, y aspira a constituirse en una de las bases sobre las que construir el nuevo país que queremos, poniendo en el centro las preocupaciones más inmediatas de la mayor parte de la ciudadanía.

Por ejemplo, la imprescindible transición energética hacia un modelo basado en renovables y en la eficiencia energética (muy especialmente la rehabilitación energética de viviendas), permite conjugar el desarrollo de la actividad económica con la reducción de emisiones. Abre además la puerta a la creación de cientos de miles de empleos de calidad en sectores de alto valor añadido, que redundarán en un beneficio colectivo ya que contribuirían a aumentar la soberanía energética española y a mejorar nuestra balanza comercial.

Por otro lado, nuestra Proposición de Ley afronta un hecho fundamental y a menudo obviado interesadamente: existe una profunda asimetría entre la minúscula élite de beneficiados por el actual sistema económico y energético, y la creciente mayoría de personas que sufren los impactos cada vez más severos del cambio climático. Esta asimetría convierte al problema del cambio climático en uno de los principales generadores de desigualdad de nuestro tiempo. En consecuencia, de las muchas transiciones posibles, la nuestra impone el objetivo de reducir esta desigualdad y de evitar que el esfuerzo de las transformaciones necesarias acabe recayendo en los más débiles, casi siempre los menos responsables del problema.

Este principio de justicia climática atraviesa toda la propuesta, desde una reforma fiscal ambiental progresiva hasta medidas destinadas a acabar con la pobreza energética, pasando por el diseño de Planes de Transición Justa que garanticen empleos locales en los sectores que puedan verse afectados por la transformación del modelo energético y productivo.

Somos conscientes de las dificultades a las que se enfrenta un proyecto como este, que precisa de importantes y amplios consensos, pero creemos que la dimensión actual del problema climático exige ambición y valentía. Si hemos de superar la parálisis actual y romper el círculo de impotencia que se ha creado en torno a un problema que a menudo se presenta como irresoluble, es necesario mostrar que existe una salida realista y que podemos comenzar a caminar hacia ella. Por eso planteamos esta propuesta y emplazamos al Gobierno y al resto de grupos parlamentarios a apoyarla.

(Artículo publicado en 20minutos.es por Juantxo López de Uralde, Josep Vendrell, Txema Guijarro, Eva García Sempere y Antón Gómez Reino)

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