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El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: nucleares

Es necesaria mayor ambición presupuestaria en la lucha contra el cambio climático

Tras el intenso 2018 que resumía hace pocas semanas aquí, y el parón navideño, ya he retomado la actividad parlamentaria a pleno rendimiento con multitud de iniciativas.

 

Doñana

Hace unas semanas, el Gobierno reconoció en respuesta a una pregunta que había registrado meses antes, que “La Guardia Civil ha detectado 562 de estas captaciones más otras 146 balsas de riego ilegales”. Las amenazas a Doñana son múltiples, y es que a los pozos ilegales que esquilman el agua se une el proyecto de almacén de gas y la eterna promesa del Partido Popular (ahora en el Gobierno de la Junta de Andalucía) de construir una autovía entre Cádiz y Huelva, que atravesaría el Parque. Por eso recientemente he registrado una pregunta parlamentaria para reclamar al Gobierno medidas contra este disparate, contra el que vamos a luchar por todos los medios. Puedes pinchar en la imagen, y firmar la petición para salvar Doñana del asfalto. 

 

 

 

 

  • En este artículo de Ecologismo de Emergencia, profundizo un poco más sobre “Qué pasa en Doñana”.

 

Pozos ilegales y residuos mineros

La desgraciada tragedia de la muerte de Julen al caer en un pozo ilegal, ha puesto sobre la mesa la problemática de los pozos ilegales en España. Sobre ello habíamos venido trabajando, como en el caso concreto de Doñana, pero necesitamos conocer cuántos pozos ilegales hay realmente en España. Por eso he preguntado al Gobierno en el Congreso: cuántos pozos ilegales hay, donde están ubicados y qué medidas se están tomando para perseguir esta práctica y evitar que sigan proliferando.

 

Otra tragedia, esta vez en Brasil, pone en el punto de mira la relación entre los accidentes (y la inseguridad) y las catástrofes ambientales y humanas. La rotura de una represa de residuos mineros en Brasil, hace unos días, ha supuesto una catástrofe humana y ambiental que, por desgracia, ya se ha repetido en más ocasiones. En España vivimos el drama de Aznalcollar y los vertidos tóxicos sobre Doñana. Por eso he denunciado la existencia  de 44 balsas con residuos mineros abandonados por empresas extractivas y 29 escombreras, y he pedido transparencia al Gobierno sobre residuos mineros abandonados en España.

 

“Insistimos en la necesidad de adelantar el apagón nuclear”

Por otra parte, esta misma semana hemos conocido que la Ministra para la Transición Ecológica se reunía con los propietarios de las eléctricas para pactar el cierre nuclear. A raíz de ello, he registrado una pregunta para conocer el contenido de esa reunión y el calendario de cierre propuesto. Y, además, esta es mi postura al respecto.

 

Embalse de Barrón

Tras la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental que luz verde a la construcción del embalse de Barrón, he registrado en el Ministerio para la Transición Ecológica una reclamación para que se revise esa DIA, al considerarlo innecesario, económicamente inviable y de gran impacto ambiental, y también he registrado una pregunta parlamentaria exigiendo la paralización del proyecto.

 

 

 

 

Glifosato

Días después de que el Parlamento Europeo haya encargado una revisión sistemática de todos los estudios disponibles sobre el riesgo carcinógeno del glifosato, ya que capítulos importantes de la evaluación científica que condujo a la aprobación de este herbicida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) son fruto “de un plagio” de un dossier de homologación del glifosato enviado a las autoridades europeas por la multinacional estadounidense de agroquímicos Monsanto, he vuelto a pedir al Gobierno español un posicionamiento sobre el glifosato ante este nuevo escenario.

 

Gestión de residuos 

En respuesta a otra pregunta parlamentaria, el Gobierno confirma que tiene previsto realizar durante este año un estudio para evaluar las posibilidades y viabilidad de la puesta en marcha en España de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de envases.

Además, seguimos trabajando para impulsar medidas para la reducción de los envases plásticos de un solo uso; por eso nos hemos reunido con la Organización de Consumidores, que apoya la iniciativa que presentamos hace unos meses para que los bares y restaurantes ofrezcan agua del grifo de manera gratuita en sus establecimientos.

 

Presupuestos Generales del Estado

Ya nos encontramos en plena tramitación de los Presupuestos Generales del Estado 2019, y dentro de la responsabilidad adquirida por el marco del acuerdo presupuestario al que llegamos con el Gobierno el pasado verano, sin embargo reclamamos mayor ambición presupuestaria en la lucha contra el cambio climático, ya que la partida destinada a ello este año no logra compensar los recortes en años precedentes cuando, entre 2009 y 2018, este gasto disminuyó en un 89 por ciento.

 

 

 

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Chernóbil, 32 años después

Las alarmas saltaron en el norte de Europa en los últimos días de abril de 1986, cuando se detectaron índices anormalmente altos de radiactividad. La Unión Soviética no había informado de que el 26 de abril el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, había saltado por los aires. Solamente cuando era imposible mantenerlo en secreto, el gobierno de la URSS tuvo que reconocer que había sufrido un grave accidente nuclear. El más grave que se había registrado hasta entonces, aunque no el primero. La memoria de Chernóbil se mantiene viva 32 años después, porque simboliza la cara más negra de la energía nuclear, la del accidente más grave posible.

El accidente de Chernóbil tuvo efectos devastadores. La nube radiactiva se extendió por toda Europa. En un primer momento tuvieron que ser evacuadas más de 120.000 personas de la zona afectada, pero todavía hoy la zona de exclusión de 30 kilómetros continúa deshabitada. En el momento de la explosión se produjeron 31 víctimas mortales, pero la cifra final es mucho mayor, ya que en la limpieza participaron entre 600.000 y 800.000 “liquidadores”, muchos de los cuales murieron sin ningún reconocimiento como victimas.  La cuestión de las víctimas ha sido objeto de un blanqueo para el lavado de imagen de este terrible accidente.

La historia que más me impresionó siempre de Chernóbil es la de los liquidadores. En las primeras semanas la URSS movilizó a decenas de miles de personas cuya función era entrar en la zona del accidente durante unos pocos minutos para echar arena en el reactor. Los primeros días lo hacían desde helicópteros, pero luego subían corriendo al techo del reactor, echaban la arena dentro y volvían corriendo. Se calcula que entre 600.000 y 800.000 personas hicieron ese trabajo. Es imposible cuantificar cuántas de ellas murieron por exposición a la radiactividad, pero sin duda fueron decenas de miles. Por eso no es admisible esos intentos de minimizar el número de víctimas. Debido a ese blanqueo de imagen, los liquidadores nunca han tenido ningún reconocimiento ya que de haberlo tenido habría que haberlos cuantificado como víctimas. Fueron héroes anónimos y silenciados para siempre.

Coincide este 32 aniversario con el anuncio del Gobierno español de alargar la vida de las nucleares hasta los 60 años. Se trata de una propuesta que olvida interesadamente que el riesgo de incidentes en las centrales nucleares aumenta progresivamente a partir del momento en que cumple el tiempo para el que fue diseñada. Las centrales nucleares son viejas, y cada vez tienen mayor número de incidentes. En la última comparecencia del Presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en el Congreso, quedó en evidencia el alto número de incidentes que sufren las centrales nucleares españolas. El récord se lo llevaba Cofrentes, con 10 incidentes en 2017, pero ninguna central nuclear se ha visto exenta de incidentes en los últimos años.

En contra de lo que defienden sus defensores, la energía nuclear no es limpia. Las nucleares producen residuos radiactivos con una larga vida y cuya gestión, hasta ahora fundamentalmente almacenamiento, sigue siendo un problema sin resolver. Además, Chernóbil está ahí para recordarnos las consecuencias de un accidente nuclear.  La energía nuclear no es una apuesta peligrosa, y el alargamiento de la vida útil de las centrales supone someter a las personas y al medio ambiente a un riesgo desde mi punto de vista inaceptable.

España cuenta con abundante energía renovable. Tenemos mucho sol y mucho viento, así que no tiene sentido que estemos sometidos al riesgo nuclear, ni a la quema de combustibles fósiles.  Chernóbil nos recuerda que el camino nuclear es un callejón sin salida.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Urge un cambio de modelo energético

Esta semana se ha conocido el informe del grupo de expertos establecido para asesorar sobre el contenido de una futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Había mucha expectación sobre lo que este grupo pudiera decir, aunque sus propuestas hay que enmarcarlas en un amplio debate que se está produciendo sobre el futuro energético en el actual contexto de cambio climático. Así, este informe se suma a los presentados recientemente por Greenpeace y también al documento del Observatorio Crítico de la Energía. El Comité estaba constituido por 14 expertos, tres de los cuales emitieron votos particulares y se abstuvieron en la votación final.

La primera conclusión común que podemos sacar del conjunto de documentos sobre energía que se vienen conociendo últimamente es que el futuro energético español debe basarse en las energías renovables. Sobre esto ya no hay discusión entre los expertos, y supone un primer paso importante, ya que para avanzar hay que saber dónde se quiere llegar. En este caso el consenso de que la transición energética debe dirigirse hacia un modelo 100% renovable es total; las diferencias emergen sobre cómo debe realizarse ese proceso, y cuáles deben ser los objetivos a 2025 y 2030.

Sin embargo, la cuestión a día de hoy es que hay serias dudas de la voluntad del Gobierno para presentar una Ley contra el cambio climático en esta legislatura. En su última intervención ante el pleno del Congreso, el ministro álvaro Nadal advirtió de que no habría Ley hasta que la Unión Europea hubiera aprobado las suyas pero, en realidad, se trata de la última excusa del Gobierno para no cumplir con una promesa que hizo Rajoy en 2016 y que se sigue retrasando, generando con ello un profundo malestar en muchos colectivos de sectores muy diversos. Precisamente el informe del comité de expertos fue encargado para dotar de contenido a esa Ley, cuya elaboración ahora parece alejarse en el horizonte. En todo caso merece la pena profundizar en el documento.

El informe aborda en ocho capítulos sus distintas propuestas de política energética. Aunque todos son de interés, desde mi punto de vista lo más importante es el análisis de los escenarios que plantea, y sus propuestas en materia fiscal para abordar el cambio de modelo energético.

Muchas de las propuestas que realizan son compartidas, y suponen una profunda crítica a la actual política energética del Gobierno: cuestionan, por ejemplo, el “impuesto al sol” que ha frenado el desarrollo del autoconsumo eléctrico, y también ponen el solfa en el interés de las interconexiones con Francia impulsadas desde el Gobierno. También abogan por la reducción de la demanda final de energía, hace una apuesta clara por la electrificación del transporte y aborda la necesidad de una transición justa para aquellas comunidades afectadas por el cierre de alguna instalación. Hasta aquí los consensos, que por cierto, no son pequeños.

Veamos donde emergen las mayores discrepancias. En primer lugar el objetivo elegido de alcanzar un 27% de energías renovables está muy lejos del propuesto por el Parlamento Europeo, que apostaba por un 35%. Desde mi punto de vista, España es un país que debe ser muy ambicioso en cuanto a sus objetivos renovables, porque si alguna fuente de energía tenemos es sol y viento. Un objetivo poco ambicioso en energías renovables condiciona el resto de los escenarios, ya que al no cubrirse la demanda con renovables, deben entrar en juego otras fuentes de energía.

Ciertamente el comité de expertos es bastante explícito con el carbón, al que le da poco tiempo de vida en base a una futura subida del precio del CO2, pero no ocurre lo mismo con la energía nuclear, y seguramente sea el punto de mayor. Básicamente, sostiene que sin alargar la vida de las nucleares aumentarían las emisiones y se encarecería el precio de la energía, algo que otros informes recientes como los mencionados de Greenpeace o el Observatorio Crítico de la Energía desmienten.

Da la sensación que mientras en el largo plazo hay un amplio consenso sobre el futuro 100% renovable, sin embargo se quiere llevar el debate sobre el corto plazo a un: nuclear sí/nuclear no. En realidad este extremo sería pedir la sociedad que elija entre dos riesgos, ambos inaceptables, riesgo nuclear versus riesgo climático. Es aquí donde la discrepancia es más fuerte, ya que es posible abordar la necesaria transición energética prescindiendo también de la energía nuclear. Nadie dice que sea fácil, pero es técnicamente posible. Se trata de tener voluntad política para alcanzarlo.

Pero esa voluntad es la que falta por parte del Gobierno. No se atisba a corto plazo que, a pesar de las evidencias de que el cambio climático está aquí y azotando fuerte, vaya a poner sobre la mesa esa prometida Ley de Cambio Climático y Transición Energética. En todo caso el debate está en la sociedad, y el avance hacia un nuevo modelo energético es ya irreversible. La resistencia del Gobierno no podrá frenar ese cambio que ya está en marcha.

 

(Artículo publicado en El Español)

El falso dilema de los expertos de Nadal: ¿catástrofe climática o catástrofe nuclear?

Las Cumbres del Clima tienen la virtud de que fuerzan a los gobiernos a hacer o decir cosas contra el cambio climático en las que en realidad no creen. El ambiente que crean hace que ningún líder quiera quedar atrás, y todos se apuntan a ser campeones del clima.  Es lo que le pasó a Rajoy en la Cumbre de Marrakech, hace ya 16 meses: puesto a proponer,  prometió la elaboración en España de una Ley contra el Cambio Climático. Lo cierto es que es una herramienta muy necesaria, y por ello levantó importantes expectativas en muchos sectores que hoy se están viendo decepcionadas. Mediada ya la legislatura ni siquiera hay un borrador de Ley encima de la mesa, ni voluntad del Gobierno de sacarla adelante, así que todo apunta ya a que aquella promesa no va a cumplirse.

En su última intervención en el Parlamento, el ministro Nadal advirtió que no habrá ley de cambio climático en España “hasta que no esté aprobada la normativa comunitaria”, lo cual es una excusa barata, porque numerosos países europeos cuentan ya desde años con leyes para abordar en el su contexto nacional la problemática del cambio climático. Mucho más urgente lo es en España, que somos un país víctima en primera línea del cambio climático.

Mientras los impactos del cambio climático se aceleran, las políticas se frenan. Esta es la triste paradoja. A este paso de incumplimientos, el Acuerdo de París va a acabar pareciendo un ejemplo de ambición, cuando todo el mundo estuvo de acuerdo en que es un mínimo del que partir, y no una meta a la que llegar.

Entre las múltiples interferencias para no llegar a tiempo a elaborar esa prometida Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el ministro Nadal propuso un grupo de expertos que dictaminaran cómo debía ser esa presunta Transición Energética. Pues bien, el grupo de Nadal ya ha hablado: el denso informe se conoció este lunes 2 de abril.

El documento de más de 500 páginas aborda por capítulos los diferentes elementos que según consideración de ese grupo de expertos (con mayoría de los designados por el propio ministerio) deben tenerse en cuenta.

Aunque hay muchos elementos interesantes en el informe, desde mi punto de vista los capítulos clave son el primero, que tiene que ver con los distintos escenarios para la transición energética, y el relativo a los cambios que propone en materia fiscal. Tiempo habrá de analizarlo en profundidad pero ahí va una reflexión de urgencia.

En los escenarios energéticos los técnicos de Nadal hacen una apuesta clara por “sobrepasar el periodo de funcionamiento previsto” como vía para descarbonizar la economía. Lejos de la idea de abandonar a un tiempo el carbón y la nuclear, tal y cómo se ha venido proponiendo por otros informes técnicos recientes como el del IIT para Greenpeace,  los expertos de Nadal apuestan por la nuclear. Para ello utilizan la línea argumental del ministro anunciando que su cierre anticipado elevaría el coste de generación de entre 2.000 y 3.200 millones de euros cada año, aumentaría el precio de la electricidad en un 20% y llevaría a duplicar las emisiones de CO2 en el sector eléctrico. En resumen: la nuclear os salvará del cambio climático. El dilema nuclear vs. cambio climático es un viejo y falso debate, porque no es legítimo obligar a la sociedad a optar entre la catástrofe climática o la catástrofe nuclear. Vaya por delante que nadie propone el cierre “anticipado”, sino que no se alargue su vida útil.

Aunque una vez más se utilice el tema del coste para meter miedo al consumidor ante el cierre nuclear, el propio documento de los técnicos reconoce en otro capítulo que: “La introducción extrema de renovables produciría una reducción muy significativa del coste de generación”. Así que la cuestión clave es que el informe aludido se queda muy corto a la hora de proponer la entrada de renovables en el sistema, para (según reconocen) “no dificultar la rentabilidad de las tecnologías térmicas necesarias para proporcionar la potencia de respaldo a la generación renovable para la operación segura del sistema eléctrico”.

Sepa el ministro Nadal que no vamos a elegir entre la catástrofe climática o la catástrofe nuclear. Se puede avanzar más rápido hacia un escenario sin carbón y sin nucleares.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)