Juantxo.org

El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: ecologismo

Caza, toros y caspa en las elecciones andaluzas

Que Vox haga bandera de la caza y de los toros demuestra hasta qué punto estamos ante la misma vieja extrema derecha de siempre, que se resiste a la España que quiere cambiar en todos sus ámbitos y reniega del maltrato animal. La España que defiende una nueva relación con la Naturaleza, y el respeto a los seres vivos con los que convivimos ya ha dictado su sentencia respecto a esta nueva versión política del casticismo tradicionalista de Abascal: son la misma caspa de siempre.

No hay nada de nuevo en apoyarse en las federaciones de caza para promover una candidatura electoral, ni hacerse fuerte tras la imagen de algún torero. El bipartidismo lo lleva haciendo desde hace décadas, y Ciudadanos tampoco le hace ascos. La derecha tiene claro que para mantener su control del mundo rural, este modelo que se autorepresenta en caza, y toro, esconde en realidad un mundo rural dominado por la agricultura industrial. Un modelo que está al mismo tiempo vaciando los pueblos, y ha convertido grandes zonas de la España rural en la España vacía. Ese modelo de España vacía en manos de caciques que puedan disponer del territorio para instalar macrogranjas de cerdos – que ahora podemos exportar también a China – o para dar vía libre a la minería, es el que hoy domina el mundo rural. Y también su voto, con el importante impacto del mismo en el sistema electoral español. Así que todo esfuerzo es poco para impedir que nada cambie.

Pero tanto la caza como los toros son dos actividades en franca decadencia. No se trata ya de la presión de los movimientos animalistas, que pretenden la abolición de estas actividades, como que los españoles les han dado la espalda, y por tanto ya decaen por sí mismas. Las encuestas son contundentes, y cada vez menos gente disfruta de las corridas de toros. El número de cazadores se reduce también año tras año. Parece contradictorio que una fuerza política que se pretende emergente base parte de su apoyo en actividades que decaen de forma tan plausible. Pero es que la caza y los toros representan muy bien los valores de esa España que VOX dice defender, y que en realidad ya defienden PP y Cs, y en gran medida también el PSOE.

Hace unos meses se preguntaba Theo Oberhuber en estas mismas páginas ¿contra qué protestan los cazadores? Él mismo se respondía que aquellas manifestaciones eran un grito de angustia ate el creciente rechazo social que la caza produce entre la gente. En el medio plazo que tanto el mundo de la caza como el de los toros han cometido otro grave error, al identificarse tan claramente con lo que representa la extrema derecha de VOX, apoyando sus candidaturas. Allá ellos. A muchos no nos sorprende.

Los toros y la caza están en franca decadencia, porque la gente les ha dado la espalda. Nuevos valores que tienen en consideración al resto de seres vivos y a la Naturaleza representan mejor la España del siglo XXI. Así que nada nuevo aporta la posición de VOX.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Resistencia verde contra Bolsonaro

Hay momentos y situaciones en los que no caben medias tintas: hay que tomar partido. Y este es el caso con Bolsonaro. Son muchas las ideas y las declaraciones de Bolsonaro que nos indignan: homofobia, apoyo a la tortura y el asesinato político, racismo, machismo… El personaje es una versión corregida y aumentada de Trump, y bajo su mandato puede llevarse por delante, también, el medio ambiente de su país. El problema, en este caso, es que la cosa no quedará ahí: de cumplir lo que ha venido anunciando, se llevará por delante el futuro de todos, y cualquier posibilidad de la humanidad de escapar de la acuciante crisis ecológica.

Muchas de sus declaraciones públicas puede que se queden en eso, en simples intenciones, sin ir más allá. De hecho, ya hace semanas que ha empezado a recular, aunque sólo por motivos electorales, en algunas de sus opiniones que más escándalo han provocado en la comunidad internacional. Pero con la ecología eso ya no es suficiente: la destrucción del Amazonas se va a acelerar de forma galopante poniendo en riesgo el ya más que frágil equilibrio climático global. No podemos olvidar que el bosque amazónico es clave en la absorción de CO2 y su desaparición. Su simple reducción sería desastrosa. Bolsonaro quiere “liberalizar” la Amazonia, es decir, abrirla a su total destrucción. Para ello no requiere de una gran acción gubernamental, al contrario, le basta con la presión de la agroindustria para eliminar la protección ambiental. Una presión que ya es brutal: cada año cuesta vidas a funcionarios, activistas e indígenas. Cuando el estado de Brasil decida abandonarlos a su suerte la situación se va a desbocar: nadie va a parar el fuego, las pistas, las talas, y los asesinatos.

No hace falta que Bolsonaro lleve adelante las medidas que ha anunciado – eliminación del ministerio de Medio Ambiente, y de las agencias que defienden a los indígenas y sus tierras – para que la destrucción ecológica se multiplique. Basta que haya llegado al poder, y la señal ya está dada. Sus colaboradores en los Estados amazónicos son los mismos que están destruyendo la selva todos los días. Su futuro Ministro de Agricultura (que se ocupará de lo que quede del medio ambiente) Nathan García, es dueño de propiedades y Mato Grosso donde cultiva soja, algodón maíz, y es presidente de la Unión Democrática Ruralista, y defiende, al igual que Bolsonaro, la salida de Brasil del Acuerdo de París contra el cambio climático. Ellos serán quienes, en teoría, ahora deberían hacer cumplir las leyes que protegen la selva y a sus habitantes. El zorro y las gallinas. No hay duda de lo que va a ocurrir.

Con ellos hay que dar por seguro que seguirán adelante los grandes proyectos de infraestructuras como la presa de Belo Monte, carreteras en la selva y como los males nunca vienen solos, también se completará la construcción de la central nuclear de Angra3.

No merece la pena profundizar mucho más. Bolsonaro trae de la mano la destrucción ecológica del pulmón del Planeta, y con ello el agravamiento del cambio climático. En un momento en que los científicos del IPCC de Naciones Unidas han levantado la voz de alarma y advertido de la urgencia de tomar medidas para salvar el clima, el mundo no se puede permitir este desastre. Hay que frenarlo. Ya sabemos que son muchos quienes en Brasil van a resistir las políticas y decisiones de Bolsonaro. Deben contar con todo nuestro apoyo.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Europa está ardiendo

Si alguna persona ha tenido o aún tiene alguna duda de lo grave que es la amenaza  del cambio climático, ahora es tiempo de dejar atrás cualquier titubeo. En este fin de semana se están esperando temperaturas en torno a los 45 grados en España y en Portugal. Si los pronósticos son ciertos, y eso parece, los registros se van a superar. Los expertos están advirtiendo que las consecuencias podrían ser letales: hospitales superpoblados, cortes de energía y el asfalto  derritiéndose – literalmente – lo cual tiene consecuencias sobre el transporte… y sobre quienes trabajan a pie de calle.

En este momento los registros de calor están superando todos los récords alrededor de Europa. En Holanda el registro del día más caluroso se excedió por dos grados a finales de julio. Esto tiene el mismo impacto, en términos de salud humana que si un atleta fuese a saltar tres metros en saltos de altura. El calor extremo también ha afectado a Canadá, Estados Unidos, Escocia, Irak, Omán, Pakistán, Armenia y Siberia. En Grecia al menos 60 personas han muerto por el calor extremo a finales de julio.

En Suecia, los incendios más grandes registrados en fechas recientes están siendo devastadores este  verano. Gran parte de las cosechas han sido destruidas. Los hospitales han cancelado operaciones como resultado del calor, y los abedules ya están dejando caer sus hojas en julio.

Los incendios y el calor extremo han mostrado la importancia de la cooperación internacional. En los bosques suecos, aviones contra incendio provenientes de Portugal han ayudado a extinguirlos, en conjunto con bomberos de Polonia, Alemania y de otros países. Este tipo de cooperación va a ser más necesaria en el futuro. El cambio climático es la amenaza de seguridad más grande en el mundo. Tenemos que dejar de considerar que el clima es  un asunto menor, separado de otras políticas: tenemos empezar a ver que toda Europa está bajo una nueva situación. La amenaza del clima es fundamental y está afectando todas las partes de nuestra sociedad: El suministro de alimentos, el acceso al agua, la salud de los humanos. Son amenazas comunes y sólo en común podremos hacerles frente de manera eficaz.

Este desafío es la causa principal en la que (y por la que) el movimiento verde se ha formado. Consideramos que hay que actuar, fundamentalmente, en dos sentidos.

Primero, tenemos que actuar enérgicamente para reducir las emisiones y bajar la temperatura de nuestro planeta. Si lo que estamos viviendo este verano es el resultado del aumento de la temperatura de un solo grado, entonces no queremos saber qué pasaría con un aumento de cuatro o cinco grados. Tenemos que reemplazar la energía fósil por energía renovable, desarrollar una infraestructura sostenible y ponerle un precio a las emisiones, que hacen a la alternativa ecológica, pagar siempre.

Segundo, los países de Europa tenemos, solos y en conjunto, que asegurar a nuestras sociedades frente al cambio climático y tenemos que ser capaces de proteger la vida y el medio ambiente. Nuestras sociedades tienen que ser capaces de manejar un clima cambiante, con más desastres naturales, sequías, inundaciones y donde, en muchos casos, la producción de alimentos se hace más complicada. Los países de Europa tienen un desafío en la tierra, en el aire y en el mar.

El movimiento verde lleva alertando de este asunto durante décadas, mientras otros partidos, aún adormilados, recientemente están empezando a darse cuenta de que “algo está pasando”. Por eso es obvio que la política verde es necesaria para manejar los riesgos y amenazas que los cambios del clima y sus consecuencias significan para las personas y el medio ambiente.

En nuestros países, España y Suecia, hay movimientos extremistas que en los últimos han ganado su altavoz por  medio de una división irreal en la sociedad. Es obvio que estos movimientos no tienen la respuesta a la amenaza tan grave -y real-  que estamos viendo en este tiempo.

Ahora es necesaria una política basada en la cooperación y no en la división. El mundo necesita una Europa fuerte que tome el liderazgo climático y que muestre el camino hacia un mundo más sostenible.

Los verdes queremos trabajar para tener una sociedad europea sostenible y segura, con la capacidad fortalecida para proteger el medio ambiente, el campo, las ciudades, el bienestar y la vida de las personas. Se trata por ejemplo de una política de infraestructuras sólida,  de acceso al agua, el suministro de alimentos y de energía, pero también es importante proteger nuestra democracia, la confianza mutua entre personas y entre los países a lo largo de Europa para recuperar el liderazgo climático.

Los verdes hemos trabajado por esto durante mucho tiempo. Ahora nuestro movimiento político es más importante que nunca. El clima no puede esperar.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia, junto con Isabella Lovin)

El Planeta de los Estúpidos

El próximo miércoles día 10 de noviembre llega a las librerías el libro El Planeta de los Estúpidos. Comencé a escribirlo en la misma prisión de Copenhague en la que pasé 21 días después de mi detención tras una protesta por el fracaso de la Cumbre del Clima.
Como suele ocurrir cuando empiezas a escribir, las ideas te van fluyendo de manera libre, y lo que iba a ser una historia sobre la Cumbre de Copenhague se acabó convirtiendo en un repaso a las razones que llevan me llevaron desde muy joven al activismo ambiental.
Aunque empieza el libro narrando la acción de Copenhague, lo cierto es que poco a poco se va abriendo hacia muchas otras cuestiones que afectan a nuestra tierra, y navego por las consecuencias de la pérdida de especies o el drama del cambio climático, siempre desde mi propia experiencia personal y trufando cada cuestión con visiones propias sobre la misma.
Este libro no es una guía más de los problemas del Planeta. Sobre eso ya hay mucho escrito. Tampoco es un libro de autoayuda para sedientos de ideas para hacer la vida más ecológica. Se trata del recorrido personal e intrasferible de un activista ecologista, y sus reflexiones en la lucha por la defensa de nuestro entorno tan amenazado.