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El blog de Juantxo López de Uralde

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Presentamos nuestras propuestas para una desescalada verde

Hoy hemos presentado un informe con nuestras propuestas para una desescalada verde. Esta es la nota que hemos remitido a los medios de comunicación. Además, adjuntamos el documento, así como el vídeo de la presentación. 

Unidas Podemos presenta sus propuestas para una desescalada verde
  • Juantxo López de Uralde: “Ya conocemos las consecuencias de las políticas que ha aplicado durante años el Partido Popular: la precariedad y el abandono, tanto para las personas como para el medio ambiente”.
  • “Vamos a tomar todas las medidas que estén en nuestra mano para que la desescalada no se convierta en una contrarreforma ambiental”.

(15/05/2020). Unidas Podemos denuncia la contrarreforma ambiental que están llevando a cabo las Comunidades Autónomas gobernadas por el Partido Popular con Ciudadanos y la extrema derecha, y presenta sus propuestas para una desescalada verde. 

El diputado ecologista de Unidas Podemos y Presidente de la Comisión de Transición Ecológica, Juantxo López de Uralde, ha presentado, a través de una rueda de prensa telemática, el documento “¿Desescalada, o contrarreforma ambiental? Propuestas para una desescalada verde”, con el que el Grupo Confederal ha reivindicado que “la salida de esta crisis no puede ser una excusa para volver a desregular a costa del medio ambiente, como ya está ocurriendo en algunas Comunidades Autónomas”.

Así, en el documento que ha presentado, se ha centrado en los casos de Andalucía, Madrid, Murcia, Galicia y Castilla La Mancha que, en este caso, “parece haber seguido el mismo camino en modificaciones legislativas que las Comunidades gobernadas por el PP, Ciudadanos y VOX”. 

López de Uralde ha recordado que “durante las legislaturas del Partido Popular, acometieron una contrarreforma ambiental durísima, desmantelando una a una todas las leyes de protección ambiental en este país”. Y ha señalado que, actualmente, están llevando a cabo una “revolución legislativa para volver al ladrillo”, lo que, a su juicio, “está muy lejos de lo que nosotros proponemos para salir de la crisis y que pasa por una transición ecológica de la economía”:

“La salida de esta crisis no puede basarse en el ladrillo, en seguir construyendo ni contaminando. Es un modelo insostenible, que ha precarizado a la sociedad y que ha llevado al límite a nuestro medio ambiente”, ha denunciado López de Uralde. “Llevamos mucho tiempo advirtiendo que nuestro país tiene que afrontar una transición ecológica, y ahora es urgente acelerarla”, ha apuntado el diputado ecologista, que ha concluido recordando: “Los mayores yacimientos de empleo están en los sectores verdes de la economía”.  

Desescalada_Verde

Sin trabajo inmigrante nuestros mercados no estarían llenos en esta crisis

La crisis de la COVID-19 está poniendo en valor nuestro sector primario. Desde el primer momento el compromiso de los sectores agrícola y ganadero con la sociedad española ha sido total, y han sido capaces de garantizar el abastecimiento de nuestros mercados.

En estos días se está produciendo también la falta de trabajadores en esos sectores, en un momento en que se produce la coincidencia de la crisis generada por el COVID-19 con varias de las campañas de mayor actividad e importancia agrícolas, como la fruta, los cultivos de verano o la fresa. Esta situación se debe al cierre de fronteras como consecuencia de la propia crisis, que ha impedido la llegada de inmigración específica para esas labores.

Esta situación debe servir también para poner en valor el importante trabajo que desarrolla en España la población inmigrante (el 90% de la mano de obra en estas labores ha sido inmigrante), así como la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del campo

El pasado mes de febrero en su visita a España el relator de la ONU sobre pobreza extrema, tras una amplia visita en nuestro país concluyó en un demoledor informe que “los derechos sociales y económicos se toman raramente en serio en España”

Todavía no había llegado el coronavirus, pero la miseria ya estaba aquí. Con un 26,1% de la población en riesgo de exclusión social, destacaba que los niveles de pobreza no se correspondían con nuestro nivel económico: “España es el cuarto país más rico de la UE. Se puede permitir hacerlo mucho mejor”. “La pobreza es una decisión política”.

En concreto, y en referencia a los recolectores de la fresa en Huelva, se quedó pasmado al ver sus condiciones de vida y afirmó que “viven como animales mientras las grandes empresas ganan millones de euros”.

“Son chabolas, básicamente. Como un pequeño pueblo que crece con tiendas de campaña hechas del plástico que se usa para cubrir las fresas. No había electricidad, no había agua. Tenían que viajar kilómetros para conseguirla. Para los retretes tenían un solo lugar donde cuatro personas podían ponerse de cuclillas la mismo tiempo. Sin privacidad, por supuesto. Para ducharse, calentaban el agua en el fuego y luego se la echaban encima. Y ganaban 30 € al día”.

Ahora tenemos la obligación y la oportunidad para cambiar esto de una vez y para siempre porque la actual situación pone también de manifiesto todo lo que aporta la población inmigrante (tantas veces denostada por algunos) a nuestra economía. Paradójicamente, ellos y ellas también hacen patria. Ahora que no estarán los echaremos de menos.

Tal y como reclaman 900 organizaciones y colectivos, en la actual crisis de la COVID-19 estamos también ante una oportunidad para que nadie quede sin regularizar. De esa manera, miles de personas muy desprotegidas podrían tener acceso a las ayudas básicas frente a la crisis, como el imprescindible Ingreso Mínimo Vital, y al mismo tiempo les permitiría acceder a los puestos de trabajo en los que ahora les necesitan. Por ejemplo, en Aragón (según datos de UAGA) el 93% de los 3.500 solicitantes de los empleos que se requieren son inmigrantes irregulares. Es probable que sin una regularización los puestos no puedan ser cubiertos y las cosechas se pierdan.

El propio Defensor del Pueblo se hizo eco también de esta problemática, haciendo un llamamiento a que, al igual que ha ocurrido en el sector sanitario, se contemple también esa posibilidad.

En definitiva, hoy es el día en que estamos viendo cómo esos inmigrantes tan injustamente tratados en muchas ocasiones están siendo unos patriotas que ayudan con su trabajo a que los productos lleguen a nuestros mercados. No lo olvidemos nunca.

[Este artículo fue publicado por El Siglo de Europa].

Por la dignidad del empleo agrario

Ayer en el Pleno, apoyamos las medidas urgentes en materia de empleo agrario, con especial énfasis en el importante trabajo que desarrolla en España la población inmigrante (el 90% de la mano de obra en estas labores ha sido inmigrante), así como en la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del campo.

También quisimos hacer una referencia a la importancia de que se permita el trabajo en los huertos, para garantizar el acceso a la producción de cercanía.

El cultivo y producción de cercanía nos ayudan a acercarnos al objetivo de seguridad y soberanía alimentaria. Que también significa que los alimentos se produzcan en condiciones dignas a nivel laboral.

Aquí está mi intervención completa en apoyo de estas medidas

Abordar la crisis ecológica es cuestión de salud pública

Uno de los puntos del acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y PSOE más importantes para las demandas ecologistas era la elaboración de un Plan de Salud y Medio Ambiente. Hace unos días, el Gobierno nos informó, en respuesta a una pregunta parlamentaria, que el Plan está muy avanzado. En las circunstancias actuales, y con la información que tenemos acerca de la correlación entre destrucción de la naturaleza y aumento de riesgo de pandemias, creemos que es importante reforzar el Plan tras la crisis. Esta es la nota que hemos mandado a los medios al respecto:

Unidas Podemos urge a reforzar el futuro Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente tras la pandemia del coronavirus
  • Un reciente estudio de Harvard demuestra la correlación entre la contaminación del aire y la mortalidad por COVID-19
  • Juantxo López de Uralde: “Si algo hemos aprendido de esta crisis es que, además de recuperar el valor de lo público, especialmente de la sanidad, debemos tomarnos en serio con urgencia la crisis ecológica. Combatir la contaminación atmosférica, luchar contra el cambio climático, preservar la biodiversidad, proteger el bosque o perseguir el tráfico de especies se han convertido en políticas de salud pública, y no sólo en demandas ecologistas”

(10/04/2020). Unidas Podemos considera que el combate contra la contaminación del aire, la lucha contra el cambio climático, la protección de la naturaleza y el fortalecimiento de las políticas de cuidado de la biodiversidad, deben ser un elemento esencial del futuro Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente.

Según ha informado el propio Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria realizada por el el diputado ecologista y Presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, “El Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente que está elaborando el Gobierno, a través del Ministerio de Sanidad, describirá la magnitud e impacto de los principales factores ambientales que influyen en la salud humana, establecerá las líneas de intervención del Sistema Nacional de Salud en esta materia y las principales actividades que deberán aplicarse para alcanzar los objetivos previstos”.

El Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente es uno de los elementos contenidos en el acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, “para abordar los crecientes impactos sobre la salud de los cambios ambientales consecuencia de la crisis ecológica”

Para López de Uralde, “La respuesta del Gobierno es una buena noticia, pues indica que, tras años muchos años de espera, el Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente está, por fin, en una fase muy avanzada”, sin embargo, a su juicio, “La grave crisis sanitaria que estamos sufriendo no es ajena a la crisis ecológica. Cada vez son más los estudios que confirman la relación directa entre la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, o el tráfico de especies, con el aumento del riesgo de pandemias”. 

Por eso desde el Grupo Confederal, a través de su diputado ecologista, han subrayado la necesidad de que el Plan de Salud y Medio Ambiente contemple “la importancia de proteger la naturaleza y el medio ambiente, y preservar y recuperar los ecosistemas como elemento fundamental de prevención y protección frente a futuras pandemias”.

La emergencia sanitaria no puede utilizarse para retroceder en la protección ambiental

En plena emergencia sanitaria, algunos gobiernos y actores económicos están intentando aprovechar el ‘shock’ generado para desregular a costa del medio ambiente. Esta es la nota que hemos enviado a los medios de comunicación con nuestra postura al respecto:

Unidas Podemos advierte del peligro de que la crisis del coronavirus se utilice para retroceder en la protección ambiental
  • López de Uralde: “La grave crisis sanitaria que atraviesa el país, que acapara toda la atención política y mediática, no puede ser una cortina de humo que oculte la rebaja, por la puerta de atrás, de la normativa de protección ambiental para beneficio de unos pocos”.

(07/02/2020). Unidas Podemos advierte del peligro de que la crisis sanitaria se utilice para intentar avanzar en la supresión de leyes y de garantías de protección ambiental, y recuerdan que “La destrucción de los bosques y la pérdida de biodiversidad aumentan el riesgo de pandemias, y nos expone a peligros imprevisibles. Nos ha llamado la atención por su gravedad la desregulación ambiental que se ha producido en Andalucía, y que puede traer graves consecuencias ecológicas”.

En este sentido, desde Unidas Podemos urgen a todas las Administraciones a extremar la vigilancia del cumplimiento de la normativa ambiental, y “evitar que este período excepcional suponga un relajamiento en la protección del medio ambiente”. Sólo en Cantabria, ya se han registrado 134 incendios forestales provocados desde que se declaró el estado de alarma en España, 41 este pasado fin de semana.

“Si a pesar del confinamiento generalizado de la inmensa mayoría de la población, estamos asistiendo a comportamientos incívicos, esto demuestra que quienes destruyen la naturaleza no van a dar tregua”, según denuncia el diputado ecologista de Unidas Podemos y presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, que reclama, por ello, de todas las Administraciones “responsabilidad y máxima cooperación para no bajar la guardia en el cuidado de nuestros ecosistemas”.

Además de los incendios registrados en Cantabria, desde el Grupo Confederal señalan también que algunas Comunidades Autónomas están haciendo una interpretación “laxa” del Real Decreto por el que se declara el estado de alarma, permitiendo actividades como la caza. Asimismo, señalan como especialmente grave el decreto aprobado por el parlamento andaluz, que desregula numerosas garantías medioambientales, aprobado por PP, VOX y Ciudadanos aprovechando el estado de alarma, y que ha sido denunciado por las organizaciones ecologistas.

“Esta crisis no puede ser una excusa para buscar rendijas para retroceder en materia de protección ambiental, con el objetivo de favorecer las actividades económicas y el negocio, aunque éstas pongan en peligro nuestro entorno y nuestra salud”, señala López de Uralde, para quien “Más bien al contrario, la salida de la crisis deberá ser, necesariamente, social y ecológicamente justa”. 

 

El coronavirus ataca también la lucha contra la emergencia climática

A última hora de la noche del miércoles conocimos la noticia de que, debido a la crisis generada por el coronavirus, se suspende la Cumbre del Clima (COP26). Tenía que celebrarse en Glasgow (Reino Unido), entre el 9 y el 18 de noviembre, pero al parecer los organizadores han preferido posponerla. Se trata de una mala noticia para la lucha contra la emergencia climática, que sólo puede mitigarse si se celebra en la primera mitad de 2021, y por tanto el retraso es pequeño.

Es una paradoja que la actual pandemia pueda tener como uno de sus impactos, el debilitamiento todavía mayor de los maltrechos compromisos globales de lucha contra el cambio climático. Precisamente uno de los impactos más notables de los cambios en el clima y la degradación de los ecosistemas es que facilitan la aparición y expansión de nuevas enfermedades. Por tanto la lucha climática lo es también contra nuevas pandemias.

La COP26 es una reunión clave: los 200 gobiernos del mundo tienen que llegar a la misma con nuevos objetivos, más ambiciosos de los actuales, que permitan cumplir con el objetivo de mantener el aumento de temperatura global por debajo de 1,5 ºC. De mantenerse los compromisos actuales, las temperaturas subirían por encima de los 3 ºC. Sin embargo, posponer la cumbre reduce la presión a los gobiernos para que aumenten sus objetivos.

Desgraciadamente la profundidad y gravedad de la crisis del COVID-19 puede ser utilizada de excusa para poner en riesgo la ambición de los gobiernos en la lucha contra la emergencia climática. Es evidente que ahora hay urgencias mayores, pero también debe serlo que la emergencia climática sigue estando ahí, generando impactos cada día más visibles. Por ello, entendemos que la salida de la crisis del coronavirus debe servir de impulso a un nuevo modelo en el que se promuevan  políticas verdes que generen empleo en un escenario donde la sostenibilidad sea un objetivo prioritario.

Esta decisión llega también en medio de una profunda crisis de la Unión Europea. Su futuro también está en juego por las políticas alemana y holandesa de volver a aplicar en 2020 las recetas que aplicaron en la crisis económica de 2008. No sabemos en qué va a acabar la actual fractura, pero entretanto es deseable que la UE avance en su ley del clima, con un objetivo actualizado de reducción de emisiones de -55% para 2030 antes de la COP26 (sea finalmente cuando sea).

La crisis del coronavirus no debe ser una excusa para frenar las políticas contra la emergencia climática, sino un acicate para ser todavía más ambiciosos y actuar con mayor urgencia. Por ello esperamos que la COP26 no se retrase más allá de los primeros meses de 2021.

[Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia].

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