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El blog de Juantxo López de Uralde

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“España es uno de los principales exportadores de residuos a otros países”

Este lunes se inaugura la semana de boicot al plástico con la vista puesta en el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente. En esta “semana contra el plástico se invita a no utilizar plásticos de un solo uso”, explicó Juan López Uralde en La Cafetera de radiocable.com.

El ecologista Juan López Uralde destacó cómo “España es uno de los más importantes exportadores de residuos”. “Lo que pone de manifiesto es hasta qué punto nuestro sistema de gestión de residuos está podrido”-dijo .

Además, apuntó: “Me parece absolutamente inaceptable que utilicemos otros países como basureros de nuestros residuos”. Y, “ahora, se ha generado todo un problema internacional alrededor de ello”- afirmó. La respuesta de estos países ha sido “cerrar las fronteras, empezó China y detrás han ido países como Malasia o Filipinas”. Ya que, “la contaminación que generan los plásticos viene de los países de la OCDE”.

 

Entrevista completa en La Cafetera

¿Cuánto plástico cabe en el Mediterráneo?

Dicen los expertos que de continuar con el actual nivel de vertidos de plástico a los mares, en el año 2050 habrá más plásticos (en peso) que peces. Este dato ya debería ser suficiente para poner freno al uso de plásticos de usar y tirar. Cada minuto tiramos el equivalente a un camión lleno de plásticos al mar. La verdad es que los datos son escalofriantes, pero la realidad visual en los mares lo corroboran: nada hay más abundante en la superficie del mar, que los plásticos que flotan a la deriva.

Luego está lo que no se ve: los microplásticos. Se trata de partículas diminutas procedentes de la degradación de los residuos que flotan por el mar expuestos a la radiación solar y a la acción de las olas. Aunque tardan cientos de años en degradarse, nunca desaparecen ya que acaban convertidos en esos microplásticos que van entrando en la cadena trófica al ser ingeridos por las criaturas marinas.

En la playa es fácil encontrar residuos plásticos. Lo difícil es no verlos. Un estudio de Greenpeace realizado en 2015 mostró que por cada 100 metros de litoral, se recogían 320 objetos residuales, y casi un 80% de esos residuos eran plásticos. Los datos pueden variar, pero se ajustan bastante a lo que uno encuentra en un paseo por una playa antes de su limpieza. Los microplásticos también son visibles, aunque requieren un poco más de concentración: se trata de mirar cuidadosamente en la línea de marea, y en la arena se ven esas partículas de colores o microplásticos.

Los daños en el ecosistema marino son evidentes. Algunos son bien visibles, como las tortugas, focas, ballenas, aves marinas o delfines que acaban muertas enganchadas en restos flotantes de plásticos. Otros son evidentes, pero no visibles: cada vez más ballenas mueren ahogadas por la cantidad de plásticos que han ingerido. Por último hay muchos impactos invisibles pero igualmente severos. Por tanto, si queremos salvar los mares es imprescindible acabar con la contaminación por plásticos.

Esta es la base que nos llevó a presentar desde Unidos Podemos una moción en el Congreso para poner freno a los plásticos de usar y tirar. Somos conscientes de que la solución es compleja y requiere actuar en varios frentes: legislación, educación, comunicación… Pero es imprescindible empezar. Hay muchas personas y organizaciones que se están moviendo en este sentido. Ahora es necesaria la acción política que fructifique en legislación específica.

La respuesta a la pregunta que da título a este artículo es clara: si de verdad queremos salvar el Mediterráneo, ya no cabe ni un plástico más. Así que hay que ponerse manos a la obra para conseguirlo antes de que sea demasiado tarde.

 

(Artículo publicado en Contrainformacion.es)

 

Plásticos, ballenas y mosquitos

El pasado martes, el Congreso aprobó por amplia mayoría una moción que presentábamos desde Unidos Podemos para reclamar al Gobierno que aborde de forma urgente la problemática que generan los plásticos en el medio ambiente, y, en especial, en el medio marino.

El problema de la contaminación marina tiene un nombre: plástico. Los datos son contundentes: cada año entran 8 millones de toneladas de plásticos en los océanos (el equivalente a un camión de basura por minuto).  A este paso, y si nada cambia, en el año 2050 habrá más plásticos en peso que peces en los mares. Ya hay cinco “islas” de plástico en los océanos, pero la siguiente masa de agua en concentración de plásticos es el Mediterráneo al que, por cierto, España es el segundo país que más plásticos vierte.

El impacto sobre las criaturas marinas es enorme: ya 3 de cada 100 ballenas mueren por ingestión de plásticos. Muchas playas de anidamiento de tortugas se encuentran anegadas por plásticos que impiden a las tortugas llegar a la zona de desove. Miles de aves marinas mueren enganchadas en artes de pesca abandonadas. Hace unos días se conoció que los mosquitos pueden ser portadores e inocular microplásticos en los seres humanos.

El impacto económico también es grande; por ejemplo, el coste de limpieza de playas turísticas es incalculable. Por si fuera poco, los plásticos flotantes contribuyen al cambio climático al liberar metano y etileno.

La buena noticia es que hay mucha gente, muchas organizaciones públicas y privadas que están trabajando para resolver el problema.

Lo que está claro es que seguir como hasta ahora no sirve. El problema está ocurriendo ahora, y es ahora cuando tenemos que frenarlo. Estamos sin duda ante un problema global, pero hay muchas cosas que podemos hacer para solucionarlo desde lo local, o en este caso, de lo estatal.

Los puntos más relevantes de la moción aprobada en el Congreso, son:

 

1. PREVENCIÓN

En la teoría, todos estamos de acuerdo: “el residuo que menos contamina es el que no se genera”. Por ello hay que ir a la prevención como medida prioritaria. En limpiezas de playas realizadas en 2015 por Greenpeace, se recogieron una media de 320 0bjetos por cada 100 metros de playa, siendo el 75% objetos de plástico. ¿Queremos de verdad solucionarlo?  A estas alturas esto pasa necesariamente por la prohibición de aquellos objetos desechables de un solo uso que disponen de alternativas: bolsas, pajitas, tazas, vasos, cubiertos, bastoncillos, botellas. Esta propuesta coincide con la nueva estrategia de lucha contra los plásticos de un solo uso de la Comisión Europea y que incluye la futura prohibición de pajitas o cubiertos de plástico y obligaciones más estrictas para los productores. Por ello es urgente que demos pasos decididos.

Una vez el residuo se ha producido, hay que evitar que pueda llegar al medio ambiente, y por eso planteamos un objetivo ambicioso de reciclaje: el 100% para el año 2030. Si hablamos de Economía Circular, entonces hay que cerrar el círculo, y esto para por un objetivo de residuo cero. Si no, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de Economía Circular?

2. ADMINISTRACIONES PUBLICAS

Algunas comunidades autónomas como Baleares o Navarra ya han decidido dar pasos para eliminar los plásticos de un solo uso. Pero hay mucho que las demás administraciones pueden hacer, tanto en las compras públicas (evitando residuos), como en las normativas a desarrollar. En el caso de los municipios, por ejemplo, en todo lo relativo a organización de eventos es imprescindible que se asuman principios de prevención de la contaminación.

3. MEJORA DE LA GESTIÓN DE RESIDUOS

 La gestión de los residuos sigue siendo una asignatura pendiente en España. Si bien el sistema integrado de gestión (SIG) supuso en su día un avance con respecto a la situación anterior, lo cierto es que ahora llevamos muchos años estancados. Por eso es imprescindible abordar cambios.

En los últimos meses hemos sabido que China ha cerrado sus fronteras a los residuos españoles: esto supone que 200.000 toneladas de plástico ya no podrán ser exportadas.

Por otro lado hay una creciente preocupación por los numerosos incendios en plantas de reciclaje (unos 60 en 2017) que nos llevaron a denunciarlo ante la Fiscalía General del Estado.

Es necesario abordar una mejora en los sistemas de gestión de residuos de envases.  Ese cambio debe tener muchos componentes, pero la propuesta aprobada en el Congreso  es la de la introducción de Sistemas de Devolución y Retorno (SDDR) que pudieran complementar el actual sistema del cubo amarillo. Se trata del sencillo sistema de pagar al consumidor por el envase devuelto, que se aplica en muchos países europeos y tiene unas altas tasas de recuperación. Su aplicación garantizaría  un aumento en la recuperación de envases usados.

4. CONCIENCIACIÓN CIUDADANA

Siempre que hablamos de basuras es imprescindible contar con la complicidad ciudadana. De ahí que propongamos campañas de sensibilización y educación, para acabar con la cultura de usar y tirar.

5. POR UN ACUERDO INTERNACIONAL PARA UNA LUCHA GLOBAL 

Consideramos necesario que el Gobierno español apoye un acuerdo internacional contra la contaminación por plásticos. Estamos ante un problema de dimensiones globales, y ningún país puede dar la espalda  a las soluciones.

 

Esperamos que la decisión tomada el martes por el Congreso de los Diputados sea efectivamente el primer paso para poner coto al problema que generan los plásticos de un solo uso.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Acabar con la caza de ballenas en unos océanos cada vez más degradados

Las ballenas son los mayores seres vivos con los que compartimos este planeta llamado Tierra. A pesar de que en 1986 los países de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)  acordaron una moratoria global contra su caza, lo cierto es que tres países desarrollados – Noruega, Islandia y Japón – las continúan cazando. Son muchas las amenazas actuales para los grandes cetáceos en unos océanos en rápido cambio, debido a su degradación. Quizás por ello, la continuación de la caza de ballenas es un crimen injustificable. La moratoria contra la caza se está mostrando una medida necesaria, pero insuficiente.

Hace unos días una pequeña ballena, un calderón, arrastrado a una playa de Tailandia, captó la atención de los medios de comunicación por su trágica muerte: ¨ochenta bolsas de plástico fueron halladas en el estómago de una ballena que murió en el sur de Tailandia tras vómitos y convulsiones”. Este caso desgraciadamente no es una excepción. Está ocurriendo cada día en algún rincón del mundo: la presencia ubicua de plásticos en los mares se ha convertido en la amenaza más acuciante para la fauna marina.

Precisamente una de las especies de ballena más amenazada – la ballena franca atlántica, también conocida como ballena vasca – se encuentra gravemente amenazada por la muerte de ejemplares que quedan enganchados en artes de pesca abandonadas en los mares. Sólo quedan 100 hembras reproductoras.

Ni siquiera en aguas antárticas están a salvo las ballenas: enormes buques pesqueros industriales extraen el krill del que se alimentan para comercializarlo. Además las poblaciones de ballenas en la Antártida tienen que soportar la caza de los balleneros japoneses: etiquetada falsamente como “caza científica¨, lo cierto es que su carne acaba en restaurantes de lujo japoneses. Nada tiene que ver con la ciencia la captura de cetáceos que realiza Japón. Por cierto que los restaurantes nipones son también el destino de las ballenas cazadas en Islandia y Noruega.

La caza de ballenas es injustificable en pleno siglo XXI. Es evidente que ninguno de los tres países mencionados caza por necesidad. Lo hacen simplemente en nombre de una “tradición” que en ningún caso es justificable. Todos los países que cazaron ballenas tuvieron esa tradición, y la mayor parte lo han dejado ya. Qué decir de los vascos, que fueron pioneros en la caza de ballenas. Nadie usaría hoy ese argumento para volver a esa cruel práctica en EuskalHerria. La caza comercial de ballenas debe cesar en todo el mundo.

Recientemente un ejemplar de ballena azul – la mayor de todas las ballenas que existen hoy en día – fue cazada por la flota ballenera islandesa. Este hecho ha levantado la polémica y ha vuelto a poner le foco en la caza de ballenas. Precisamente Islandia ha desarrollado una potente industria turística de avistamiento de ballenas, que deja unos beneficios anuales muy superiores a los que deja su caza. Si es mayor el beneficio de las ballenas vivas, ¿por qué las siguen matando? No hay ninguna excusa. Es hora de cerrar definitivamente la caza comercial de ballenas en todo el mundo, y dejar que las ballenas resoplen en todos los mares.

 

(Artículo publicado en Contrainformacion.es)

Contaminación por plásticos: hay que pasar a la acción

En los últimos meses el problema que genera la contaminación por plásticos en los océanos está siendo bastante tratado por los medios de comunicación. Es extraño, porque las crisis ecológicas se suelen vivir en el mayor silencio mediático: debe ser que su gravedad desborda las previsiones más pesimistas. Y es que los mares se ahogan en plásticos: no hay semana en que no se conozca un nuevo caso de una ballena varada en algún lugar del mundo que haya muerto con el estómago lleno de plásticos. No es extraño, porque cada año llegan al mar, según datos de Greenpeace, 8 millones de toneladas de plásticos. Por eso no podemos esperar más, es ahora cuando debemos avanzar en materia legislativa para tratar de poner fin a los plásticos de usar y tirar. Precisamente ese es el objetivo de la Proposición de Ley que presentamos hoy desde Unidos Podemos: lo prioritario es reducir.

El problema viene de lejos. Hace ya muchos años que se detectó la creciente presencia de plásticos en los ecosistemas, pero la situación se ha convertido en insostenible: los datos indican que de seguir al ritmo actual, en 2050 habrá en los mares más plásticos que peces. De todos los plásticos que se han producido a lo largo de la historia, el 50% se ha generado en los últimos 15 años.  No estamos ante un problema heredado, lo estamos causando ahora mismo.

La contundencia de los datos la resumen la ONG WWF en su informe Una trampa de Plástico. Algunos datos extraídos del mismo: el Mediterráneo acumula sólo el 1% del agua marina, pero  el 7% de los residuos plásticos; ninguna tortuga marina del Mediterráneo ha dejado de ingerir plásticos, se estima que el 90% de las aves marinas tienen fragmentos plásticos en sus estómagos, y así sucesivamente. Quizás la pregunta que debamos hacernos es ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí?

La Comisión Europea ya ha empezado a moverse, pero nosotros creemos que hay que ir más allá y hacerlo de forma urgente. Por eso uno de los ejes de nuestra propuesta legislativa es la eliminación de los plásticos de un solo uso: se acabó el usar y tirar. El Planeta no es un vertedero, y la lucha contra la contaminación por plásticos debe comenzar por la eliminación de bolsas, pajitas, vasos, tazas y otros productos de un solo uso. Para lo que piensan que esto no va con nosotros un dato: Europa es el segundo productor de plásticos del mundo, después de China.

También hay quien vive en el interior que alude que sus plásticos “nunca llegarían al mar”. En realidad es una verdad a medias, basta pasearse por la ribera de un río tras una crecida para entender que el problema es global: los plásticos están por todas partes. Otra cuestión que abordamos en nuestra propuesta son los malos resultados en el reciclaje de materiales plásticos en España. Por eso apuntamos a que también el sistema de recogida y reciclaje de plásticos debe innovarse en busca de una mayor eficacia: si hablamos de Economía Circular, habrá que empezar a aplicar el concepto de manera más efectiva.

En definitiva, hemos decidido dar un paso adelante y promover una acción legislativa concreta en el Congreso para empezar a actuar de una vez ante el problema de la contaminación por plásticos. Esperamos que el resto de los grupos políticos se una a la iniciativa, e incluso que proponga enmiendas más ambiciosas. Se trata de buscar soluciones a un problema que nos ahoga.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia) 

«¡Aquí no hay quien viva!», dijo la ballena antes de expirar

Hace unos días un cachalote moría varado en el Cabo de Palos, en Cartagena. Gracias a la autopsia se supo que el animal tenía en su aparato digestivo la nada desdeñable cantidad de 29 (¡¡!!) kg de plásticos. Incluso hemos leído el detalle de muchos de los objetos que tragó: bolsas, bidones, redes de nylon… Este hecho me provocó la reflexión de que no podemos seguir pasivos ante los plásticos que ahogan nuestros mares: nosotros nos bañamos en el mar algunos días en verano, pero muchos seres viven en él.

La situación de los mares es ya insostenible. Los plásticos tardan décadas en degradarse, y cuando lo hacen se acaban convirtiendo en partículas de microplásticos, y acaban siendo ingerido por los mismos peces que terminan en nuestros platos. El plástico ahoga los océanos y a las criaturas que viven en él.

Hasta tal punto hemos llegado, que la acumulación de basuras en los mares está haciendo que se creen islas en distintos puntos de los océanos, que en algunos casos conforman ya enormes superficies. En concreto en el Pacífico se habla ya de un continente de basuras flotantes cuya superficie supera ya la de España, Francia e Italia juntas. Así de mal están las cosas.

El problema es global, pero como en tantos otros casos, todos debemos aportar para dar la vuelta a este desastre. En España la gestión de residuos está estancada. De los millones de toneladas de residuos de envases que se comercializan, sólo se recicla una pequeña parte. Los datos de Eurostat han puesto las cosas en su justo lugar: España escasamente alcanza el 30% del reciclaje de los residuos de envases que se generan, una cifra muy alejada del objetivo europeo. Por ello es imprescindible y urgente ser mucho más ambiciosos: la actual política de residuos lleva años sin avanzar. Es imprescindible poner en marcha nuevas iniciativas como el sistema de devolución y retorno (SDDR), y muchas otras. Así no podemos seguir.

Pero hay que actuar antes de llegar al residuo. Es imprescindible empezar a avanzar en materia de prevención, y de reutilización. El martes mismo el Congreso aprobó una Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Unidos Podemos, instando al Gobierno a prohibir los productos plásticos desechables. Es un primer paso, aunque con el actual Gobierno es difícil ser optimistas, y creer que vayan a ponerlo en marcha. En todo caso es sólo una primera iniciativa, pero no nos vamos a parar.
Imagino una conversación entre ballenas, quejándose de la intensa contaminación marina y diciendo con razón: “¡aquí no hay quien viva!”.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

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