Dicen los expertos que de continuar con el actual nivel de vertidos de plástico a los mares, en el año 2050 habrá más plásticos (en peso) que peces. Este dato ya debería ser suficiente para poner freno al uso de plásticos de usar y tirar. Cada minuto tiramos el equivalente a un camión lleno de plásticos al mar. La verdad es que los datos son escalofriantes, pero la realidad visual en los mares lo corroboran: nada hay más abundante en la superficie del mar, que los plásticos que flotan a la deriva.

Luego está lo que no se ve: los microplásticos. Se trata de partículas diminutas procedentes de la degradación de los residuos que flotan por el mar expuestos a la radiación solar y a la acción de las olas. Aunque tardan cientos de años en degradarse, nunca desaparecen ya que acaban convertidos en esos microplásticos que van entrando en la cadena trófica al ser ingeridos por las criaturas marinas.

En la playa es fácil encontrar residuos plásticos. Lo difícil es no verlos. Un estudio de Greenpeace realizado en 2015 mostró que por cada 100 metros de litoral, se recogían 320 objetos residuales, y casi un 80% de esos residuos eran plásticos. Los datos pueden variar, pero se ajustan bastante a lo que uno encuentra en un paseo por una playa antes de su limpieza. Los microplásticos también son visibles, aunque requieren un poco más de concentración: se trata de mirar cuidadosamente en la línea de marea, y en la arena se ven esas partículas de colores o microplásticos.

Los daños en el ecosistema marino son evidentes. Algunos son bien visibles, como las tortugas, focas, ballenas, aves marinas o delfines que acaban muertas enganchadas en restos flotantes de plásticos. Otros son evidentes, pero no visibles: cada vez más ballenas mueren ahogadas por la cantidad de plásticos que han ingerido. Por último hay muchos impactos invisibles pero igualmente severos. Por tanto, si queremos salvar los mares es imprescindible acabar con la contaminación por plásticos.

Esta es la base que nos llevó a presentar desde Unidos Podemos una moción en el Congreso para poner freno a los plásticos de usar y tirar. Somos conscientes de que la solución es compleja y requiere actuar en varios frentes: legislación, educación, comunicación… Pero es imprescindible empezar. Hay muchas personas y organizaciones que se están moviendo en este sentido. Ahora es necesaria la acción política que fructifique en legislación específica.

La respuesta a la pregunta que da título a este artículo es clara: si de verdad queremos salvar el Mediterráneo, ya no cabe ni un plástico más. Así que hay que ponerse manos a la obra para conseguirlo antes de que sea demasiado tarde.

 

(Artículo publicado en Contrainformacion.es)