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El blog de Juantxo López de Uralde

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Balance del trabajo desarrollado en 2018 en el Congreso

Hace ahora tres años que llegué al Congreso como diputado de EQUO dentro de Unidos Podemos y, aunque la legislatura está siendo compleja, el trabajo por el bien común siempre deja éxitos y satisfacciones importantes. (Como por ejemplo, votar a favor en la moción de censura con la que conseguimos echar del Gobierno a Mariano Rajoy, el Partido Popular y su corrupción).

Trabajar desde la oposición no es fácil, muy especialmente en la tarea que me ocupa. Y es que los seis años de Gobierno de Rajoy han supuesto un auténtico desastre para el medio ambiente en nuestro país, tras haber acometido una dura contrarreforma ambiental durante los años que tuvo mayoría absoluta, modificando todas las leyes de protección y mejora del medio ambiente en favor de los intereses económicos de unos pocos.

Como contrapartida, la presencia de las políticas verdes y la ecología es cada vez mayor en el Congreso, gracias a la presencia de EQUO en Unidos Podemos, que ha asumido el cambio climático y la transición energética, la defensa del medio ambiente y los derechos de los animales como prioridad en la agenda política.

Ahora tenemos un nuevo Gobierno, al que tendimos la mano para frenar la crisis ecológica que afronta nuestro país. Pero no puede haber excusas, porque el daño ha sido muy grande, y porque nos quedamos sin tiempo.

En mi balance de hace un año, definí 2017 como el año en que la acción climática ocupó el Congreso, ya que hemos conseguido que el cambio climático haya dejado de ocupar un segundo plano en la agenda política. Este año sin duda ha estado marcado por uno de los grandes problemas a los que se enfrenta nuestro planeta: la contaminación por plásticos. ¿Sabías que, cada año se estima que 8 millones de toneladas de plástico acaban en el mar? ¿Y que de seguir al ritmo actual, en 2050 habrá en los mares más plásticos que peces? ¿Y que ninguna tortuga marina del Mediterráneo ha dejado de ingerir plásticos? ¿O que el 90% de las aves marinas tienen fragmentos plásticos en sus estómago?

En cuanto al cambio climático, la conciencia de la ciudadanía no ha parado de crecer, y las advertencias de los científicos no dejan lugar a duda: estamos en la cuenta atrás, y es imprescindible mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, el avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental y está mermando las políticas globales para frenar el cambio climático. Afortunadamente, en el centro de Europa, los partidos verdes ya se están consolidando como alternativa progresista frente a ese avance. ¿Seguimos empujando para que esa ‘ola verde’ llegue pronto a nuestro país?

 

 

Mientras, aquí te dejo un breve repaso a algunas de las iniciativas y propuestas en las que he trabajado a lo largo de este año intenso. 

 

Registro de la Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Foto: Dani Gago

Tras años de retrasos y promesas incumplidas por el anterior Gobierno, desde Unidos Podemos presentamos, en el mes de julio, nuestra proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, una ley ambiciosa que contempla objetivos que van mucho más allá del mandato de la Unión Europea; transversal y que afecta a todos los sectores, y, sobre todo, una ley que es socialmente justa, desterrando la pobreza energética y apoyando modelos de transición social en las comarcas que se puedan ver afectadas por los cambios.

Además, hemos tendido la mano al Gobierno para impulsar una Ley de Cambio Climático ambiciosa en esta legislatura, en el marco del acuerdo presupuestario al que llegamos con el Gobierno.

Este año he vuelto a asistir, representando a mi grupo parlamentario, en la delegación del Congreso de los Diputados a la Cumbre del Clima de Katowice, COP24.

 

 

 

En materia energética y de seguridad nuclear… 

  • Un año después del cierre de Garoña, me preocupa lo lento que va su desmantelamiento, y que apenas haya información clara ni transparencia de lo que se está haciendo. Además, he seguido denunciado nuevas contaminaciones en este proceso.
  • Tras la sentencia del Tribunal Constitucional que por fin puso freno a los vetos del Gobierno del PP en el Congreso de los Diputados, volvimos a presentar todas nuestras leyes vetadas, entre ellas la Proposición de Ley para el Fomento del Autoconsumo y la derogación del ‘impuesto al sol’. Finalmente, el Gobierno aprobó, en octubre, un Real Decreto Ley que ponía fin a este impuesto.

Durante todo este año, desde la Comisión de Energía primero y la de Transición Ecológica ahora, me he seguido ocupando de la ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear:

  • hemos propuesto una reforma del CSN para garantizar su independencia y una mayor transparencia en su funcionamiento
  • se aprobó por unanimidad el informe de actividad de 2016, que pide planificar el desmantelamiento de las nucleares, elaborar nuevo Plan de Residuos Radiactivos, resolver la cuestión del almacén centralizado de residuos (ATC), y cancelar el proyecto de mina de uranio en Retortillo. 
  • he pedido explicaciones por la presencia de lodos radiactivos en los márgenes del Jarama

En este sentido, el Gobierno se comprometió, en noviembre, a elaborar un nuevo Plan de Residuos Radiactivos, en respuesta a una pregunta que registré hace unos meses, y el CSN frenó la tramitación de los permisos de la mina de uranio de Retortillo a la espera de más información. Tras las explicaciones pedidas, el Gobierno elaborará la lista de suelos con lodos radiactivos tras la polémica del Jarama. Además, el Gobierno paralizó los trámites para la construcción del ATC, y por último, pero no por ello menos importante, logramos abordar la necesidad de un Plan de seguridad contra los ciberataques en las nucleares españolas.

 

 

¿Sabes que la Fundéu ha elegido ‘microplástico’ como la palabra del año 2018? Lo ha hecho por ser “un término que pone el acento en la toma de conciencia en torno a uno de los grandes problemas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad”. La lucha contra la contaminación por plásticos y la gestión de residuos ha sido uno de los principales ejes de mi actividad este año:

  • Denuncio el modelo de gestión de residuos del Gobierno del PP (o la ausencia de una política de residuos) tras la entrada en vigor de la prohibición por parte de China, de importar determinados residuos (fundamentalmente plásticos). Con motivo del día mundial del reciclaje, denuncio el fracaso de la política española de residuos. 
  • Tras la denuncia de EQUO, la Fiscalía de Medio Ambiente ha abierto una investigación para esclarecer las posibles causas de los numerosos incendios en las plantas de gestión de residuos.
  • Registramos una Proposición de Ley para la reducción de los plásticos de un solo uso, cuyos principales objetivos son reducir la cantidad de plástico que se pone en circulación y apostar por la reutilización y el reciclaje, llegando a una tasa del 100% en 2030

Cada minuto que el PP ha estado en el Gobierno, ha sido un lastre para el medio ambiente y la biodiversidad, y no he dejado de denunciar sus políticas de contrarreforma ambiental y, ahora, de llevar a cabo propuestas para tratar de revertir, en la medida de lo posible, el deterioro causado. En algunos casos, con éxito:

  • En la semana de la movilidad, desde Unidos Podemos proponemos una moratoria del AVE y aumentar la inversión en cercanías y media distancia
  • En la reforma de la Ley de Impacto Ambiental, hemos introducido una enmienda que obliga a que las nuevas cárceles que se construyan a partir de ahora estén obligadas a pasar el trámite de evaluación ambiental
  • Exijo más ambición al nuevo Gobierno para eliminar los combustibles fósiles  

La ciudadanía cada vez es más sensible frente a los casos de maltrato animal, y reclama cambios en nuestra legislación que acompañen esa creciente conciencia social. Por eso, los derechos de los animales son una de las tareas que me ocupa con cada vez más espacio dentro de mi grupo parlamentario:

 

Pero estos son sólo algunos ejemplos concretos de mi trabajo… son muchas más las preguntas e iniciativas que llevo a cabo en mi día a día, y que, como puedes ver, algunas de ellas tienen consecuencias concretas. 

 

Este mes de septiembre he estrenado una sección de actualidad y medio ambiente en el programa ‘La Cafetera’, de Fernando Berlín. Es todos los martes, hacia las 9.00, y te invito a unirte. Y también puedes seguir mis reflexiones y la actualidad en mi canal de Telegram y en el blog Ecologismo de Emergencia. Pero además de eso, comparto un pequeño resumen de mi actividad en los medios de comunicación. ¡Feliz 2019… en verde!

 

La transición ecológica no puede ser mera retórica

Llevamos muchos años perdidos en la lucha contra el cambio climático. Globalmente las emisiones siguen aumentando. Los esfuerzos internacionales son insuficientes porque no consiguen frenar el aumento de emisiones, y la acumulación de CO2 en la atmósfera no para de aumentar.

En España las cosas no son mucho mejores: mientras estuvo en el gobierno, el PP nunca tuvo verdadera intención de presentar un borrador de Ley. A pesar de sus reiteradas promesas de que España tendría una ley de cambio climático en esta legislatura, hemos pasado el ecuador de la misma sin que se haya iniciado el proceso.

Todo eso, a pesar de que los síntomas negativos del cambio climático son más que evidentes en nuestro país. Además, se da la paradoja de que somos un país tremendamente vulnerable al calentamiento, pero a la vez somos causantes, y las emisiones han continuado aumentando, en 2017 crecieron un 4,5%. Hemos perdido los dos últimos años, a pesar de que una mayoría clara en el Congreso se ha mostrado favorable a legislar para establecer un marco jurídico estable en la lucha contra el cambio climático.

Por ello, es urgente tener esa Ley de Cambio Climático y Transición Energética antes de que termine esta legislatura, una ley que sea no solo ambiciosa, sino también transversal que afecte a todos los sectores involucrados en el cambio climático. Una Ley como la que presentamos el pasado mes de julio.

Nuestra voluntad para llegar a una Ley contra el Cambio Climático es inequívoca, por eso en la reunión que hemos mantenido con la ministra Teresa Ribera, hemos acordado abrir un espacio de trabajo en común con el compromiso de acabar la legislatura con esta ley aprobada que sirva para abordar la necesaria transición ecológica, que ahora da nombre a un ministerio y que, en medio de la crisis ambiental en la que estamos inmersos, no puede quedarse en mera retórica.

En lo concreto hablamos de objetivos ambiciosos de reducción en las emisiones de CO2, que debe ser el eje fundamental de la ley, que  contemple un Plan de impulso a las energías renovables, y un Plan Nacional de eficiencia energética; abordar el cierre de las centrales nucleares y de carbón de forma ordenada con su sustitución progresiva por energías limpias; la necesaria fiscalidad verde que transforme en hechos aquello de “quien contamina, paga” y que aborde también las políticas de resiliencia y adaptación al cambio climático. En definitiva, un nuevo marco en el que la lucha contra el cambio climático sea el motor del cambio de modelo. Transformemos el grave problema en una oportunidad para nuestro país.

(Artículo publicado en ecoticias.com)

Cambio climático y transición energética: llegó la hora

A medida que sus efectos se hacen más perceptibles, la amenaza del cambio climático ha comenzado a perder el halo abstracto que tuvo hasta hace poco y a generar una considerable preocupación social y política a nivel internacional, y particularmente en la Unión Europea. En pocos años hemos visto cómo emerge un amplio consenso acerca de la necesidad de realizar una transición energética hacia un modelo renovable y hemos asistido a la firma del histórico Acuerdo de París para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

La política española no ha estado sin embargo a la altura de estos cambios sociales, al menos hasta la fecha. Después de una verdadera década perdida, paralizados por la crisis, por las políticas de austeridad y por la incapacidad de la derecha española para comprender un problema que cae muy lejos de sus coordenadas políticas, vemos que en lugar de reducir nuestras emisiones, estas crecieron en España un 4,4% en 2017 respecto al año anterior. Es el mayor incremento desde 2002.

Por todo ello, en el grupo parlamentario confederal de Unidos Podemos hemos desarrollado una Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que contiene un plan integral para reorientar por completo el rumbo de nuestra política climática.

La propuesta es amplia y transversal, dado que la magnitud del desafío así lo exige: la descarbonización de nuestra economía y las medidas de adaptación a los ya irremediables efectos del cambio climático no podrán desarrollarse a través de reformas legislativas atomizadas y políticas climáticas superficiales. Al contrario, hacer frente al cambio climático requiere una transformación profunda de nuestro modelo productivo y de nuestro sistema socioeconómico.

Así, planteamos ambiciosos objetivos de reducción de emisiones, de penetración de renovables y de eficiencia energética en los horizontes de 2030, 2040 y 2050; planes específicos de desarrollo de energías renovables y de impulso a la eficiencia energética; un sistema de presupuestos de carbono desglosados por sectores; el cierre de las centrales térmicas de carbón antes del fin de 2025 y la prohibición de renovar los actuales permisos de explotación de las nucleares (y de conceder nuevos permisos); medidas para la democratización del sistema eléctrico, entre las que se incluyen la municipalización de las redes de distribución, la eliminación del “impuesto al sol” y una regulación que permita el despegue del autoconsumo renovable; el fin de los beneficios caídos del cielo del oligopolio eléctrico; asimismo, se contempla un endurecimiento de los criterios que permiten acceder a las “puertas giratorias”. Estos son solo algunos ejemplos entre las muchas medidas contenidas en la propuesta, que articulan en conjunto un plan coherente que abarca los sectores más relevantes.

La transformación que proponemos interpela a capas de la sociedad que van mucho más allá de los tradicionales ámbitos ecologistas. Esta ley va más lejos, y aspira a constituirse en una de las bases sobre las que construir el nuevo país que queremos, poniendo en el centro las preocupaciones más inmediatas de la mayor parte de la ciudadanía.

Por ejemplo, la imprescindible transición energética hacia un modelo basado en renovables y en la eficiencia energética (muy especialmente la rehabilitación energética de viviendas), permite conjugar el desarrollo de la actividad económica con la reducción de emisiones. Abre además la puerta a la creación de cientos de miles de empleos de calidad en sectores de alto valor añadido, que redundarán en un beneficio colectivo ya que contribuirían a aumentar la soberanía energética española y a mejorar nuestra balanza comercial.

Por otro lado, nuestra Proposición de Ley afronta un hecho fundamental y a menudo obviado interesadamente: existe una profunda asimetría entre la minúscula élite de beneficiados por el actual sistema económico y energético, y la creciente mayoría de personas que sufren los impactos cada vez más severos del cambio climático. Esta asimetría convierte al problema del cambio climático en uno de los principales generadores de desigualdad de nuestro tiempo. En consecuencia, de las muchas transiciones posibles, la nuestra impone el objetivo de reducir esta desigualdad y de evitar que el esfuerzo de las transformaciones necesarias acabe recayendo en los más débiles, casi siempre los menos responsables del problema.

Este principio de justicia climática atraviesa toda la propuesta, desde una reforma fiscal ambiental progresiva hasta medidas destinadas a acabar con la pobreza energética, pasando por el diseño de Planes de Transición Justa que garanticen empleos locales en los sectores que puedan verse afectados por la transformación del modelo energético y productivo.

Somos conscientes de las dificultades a las que se enfrenta un proyecto como este, que precisa de importantes y amplios consensos, pero creemos que la dimensión actual del problema climático exige ambición y valentía. Si hemos de superar la parálisis actual y romper el círculo de impotencia que se ha creado en torno a un problema que a menudo se presenta como irresoluble, es necesario mostrar que existe una salida realista y que podemos comenzar a caminar hacia ella. Por eso planteamos esta propuesta y emplazamos al Gobierno y al resto de grupos parlamentarios a apoyarla.

(Artículo publicado en 20minutos.es por Juantxo López de Uralde, Josep Vendrell, Txema Guijarro, Eva García Sempere y Antón Gómez Reino)

¿De qué hablamos cuando hablamos de transición energética en España?

Los seis años de Gobierno del Partido Popular han supuesto un auténtico desastre para el medio ambiente en nuestro país. Las políticas contra-ecológicas que desarrolló el Gobierno de Rajoy se han llevado por delante las leyes ambientales que se construyeron a lo largo de los años democracia. Urge salir del túnel y construir las nuevas políticas ambientales que hagan frente a las grandes crisis ecológicas del siglo XXI: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

España es especialmente vulnerable al cambio climático, que está afectando ya a recursos claves para nuestra economía como la disponibilidad de agua, los recursos pesqueros o la fertilidad del suelo. El aumento de la desertificación amenaza especialmente amplias zonas del sur y sureste de la Península Ibérica. Los datos que hemos conocido sobre el nuevo récord de temperatura, registrado en Argelia hace sólo unos días, no dejan margen para el optimismo, y nuestra posición geográfica limítrofe con África debería ser una advertencia suficiente. En este contexto los años de inacción son inexplicables. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido.

La lucha contra la crisis ecológica debe ser global, pero nada justifica que nuestro país con un enorme potencial en el desarrollo de las energías renovables se haya quedado parado durante casi una década, poniendo obstáculos al desarrollo de las energías limpias. En este tiempo España se ha desplomado en el ranking europeo de energías renovables, pasando del segundo lugar al decimosexto. Ahora hay que revertir esta situación.

Hasta aquí las malas noticias, ahora las buenas: si hay voluntad política y consensos suficientes muchas de las políticas que nos han traído aquí pueden revertirse. Esto es especialmente cierto en materia energética. Desde la entrada con fuerza de la energía eólica hace ya unos años, el mix energético no ha variado sustancialmente. Quizás el cambio más notable en los últimos años haya sido un aumento del peso del carbón en la generación eléctrica, que ha tenido como consecuencia el aumento de emisiones del 4,4% en 2017.

Parece haber un amplio consenso político sobre la necesidad de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Pero ese presunto consenso puede también ser un espejismo, ya que bajo ese título cabe casi todo, como hemos visto con la reciente presentación, por parte del exnegacionista del cambio climático Rafael Hernando, de una PL del Partido Popular. Es imprescindible que esa ley sea ambiciosa y contemple objetivos que vayan mucho más allá del mandato de la Unión Europea; que sea transversal y afecte a todos los sectores que tienen incidencia en las emisiones de gases: energía, transporte, edificación, agricultura y ganadería, industria y urbanismo; y que sea socialmente justa, desterrando la pobreza energética y apoyando modelos de transición social en las comarcas que se puedan ver afectadas por los cambios.

Desde mi punto de vista hay elementos imprescindibles que debe contener esa ley. En primer lugar el reconocimiento de que el actual mix energético sigue siendo inadecuado y que hay que avanzar hacia un modelo 100% renovable. A estas alturas seguir discutiendo la necesidad del cierre del carbón o de la nuclear, de la cual hoy Teresa Ribera ha confirmado el cierre tras 40 años de vida útil de las centrales, nos aleja de esa Transición Energética. ¿Decimos todos lo mismo cuando hablamos de transición energética? ¿Queremos llegar todos al mismo punto? Esto es lo primero que debemos clarificar. Llegar a un modelo renovable supone también apostar por una descentralización de la energía, por el acceso universal a la misma para todas las personas y por su democratización. Es un modelo opuesto al actual oligopolio que domina actualmente el mercado energético español, pero que es ecológicamente beneficioso, socialmente ventajoso y tecnológicamente posible. Eso sí, quizás no asegure asientos en consejos de administración.

Ahora el Gobierno del PSOE tiene la posibilidad de dar los pasos necesarios para ese cambio de modelo energético. El debate está abierto, pero es urgente actuar. Sabemos a dónde queremos llegar y sabemos cómo hacerlo. No perdamos más tiempo.

 

(Artículo publicado en eldiario.es)

El cambio climático pone en evidencia el cinismo político del Partido Popular

El pasado viernes, el portavoz del Partido Popular, Rafael Hernando, presentó por sorpresa en el Congreso una Proposición de Ley de Cambio Climático. Algo que, en principio, entraría dentro del juego político habitual, pero que sin embargo en este caso pone de manifiesto el cinismo político del Partido Popular. Me explico:

El Gobierno de Rajoy tuvo en su mano durante seis años adoptar medidas contra el cambio climático, pero no lo hizo. Muy al contrario, sus políticas durante estos años han sido un auténtico azote para la lucha contra el cambio climático. Todavía resuenan en el hemiciclo las palabras de Rafael Hernando mofándose de la subida del nivel del mar a causa del cambio climático, del que decía que eran cosas de ecocomunistas. Pues bien, este aprendiz de Trump fue el encargado de presentar el viernes la proposición de ley sobre cambio climático del Partido Popular… Bueno, en realidad la que elaboró el Ministerio de Medio Ambiente durante el mandato de Tejerina, y que nunca quiso, o nunca le dejaron, hacer pública. Porque ni siquiera lo que presentaron este viernes es una propuesta de ley del PP, sino que fue elaborada por funcionarios públicos.

Y es que a pesar de las repetidas promesas de Rajoy y de Tejerina, el Gobierno fue retrasando la presentación de su Ley de Cambio Climático. Una y otra vez se nos decía aquello de “vuelva usted mañana”, cuando reclamábamos con urgencia esa ley. Así hemos estado los últimos tres años, desde que en París durante la firma del Acuerdo contra el cambio climático la prometiera Rajoy. La última noticia que tuvimos en el Congreso fue durante la comparecencia del Ministro de Energía, Nadal, diciendo que en realidad España no tendría ley de cambio climático hasta que no hubiera una de la UE… y que eso tardaría unos años en llegar.

Y es que en materia energética, el Gobierno del PP convirtió su mandato en una auténtico régimen de terror para las energías renovables en España. El último gesto que puso de manifiesto cuánto le molestan las renovables, y en particular la energía solar fotovoltaica, fue el infame impuesto al sol, que contó con el apoyo de Ciudadanos. Pero en estos años, además, hemos visto cómo se ha apoyado al carbón hasta el punto de que en 2017 las emisiones de gases han vuelto a subir espectacularmente; también el fracking y las prospecciones petrolíferas en el mar han sido apoyadas por un Gobierno siempre apoyando los combustibles fósiles, y dificultando la transición energética hacia un 100% modelo renovable.

Pero el colmo del cinismo es que la proposición de ley del Partido Popular propone que las administraciones públicas destinen el 20% de sus presupuestos a adoptar medidas contra el cambio climático… y lo hace después de aprobar unos presupuestos en los que los recursos destinados a la lucha contra el cambio climático se hayan reducido, nuevamente, nada menos que un 20%. ¿Puede haber mayor cinismo político?

Bienvenido sea el PP a la lucha contra el cambio climático, que siempre es buena noticia el abandono de posiciones negacionistas, aunque hubiera sido deseable que hubiera desembarcado con menos arrogancia. En fin, debemos seguir trabajando para conseguir esa Ley imprescindible, pero creo necesario poner de manifiesto el alto grado de cinismo político al que nos estamos enfrentando.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Urge un cambio de modelo energético

Esta semana se ha conocido el informe del grupo de expertos establecido para asesorar sobre el contenido de una futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Había mucha expectación sobre lo que este grupo pudiera decir, aunque sus propuestas hay que enmarcarlas en un amplio debate que se está produciendo sobre el futuro energético en el actual contexto de cambio climático. Así, este informe se suma a los presentados recientemente por Greenpeace y también al documento del Observatorio Crítico de la Energía. El Comité estaba constituido por 14 expertos, tres de los cuales emitieron votos particulares y se abstuvieron en la votación final.

La primera conclusión común que podemos sacar del conjunto de documentos sobre energía que se vienen conociendo últimamente es que el futuro energético español debe basarse en las energías renovables. Sobre esto ya no hay discusión entre los expertos, y supone un primer paso importante, ya que para avanzar hay que saber dónde se quiere llegar. En este caso el consenso de que la transición energética debe dirigirse hacia un modelo 100% renovable es total; las diferencias emergen sobre cómo debe realizarse ese proceso, y cuáles deben ser los objetivos a 2025 y 2030.

Sin embargo, la cuestión a día de hoy es que hay serias dudas de la voluntad del Gobierno para presentar una Ley contra el cambio climático en esta legislatura. En su última intervención ante el pleno del Congreso, el ministro álvaro Nadal advirtió de que no habría Ley hasta que la Unión Europea hubiera aprobado las suyas pero, en realidad, se trata de la última excusa del Gobierno para no cumplir con una promesa que hizo Rajoy en 2016 y que se sigue retrasando, generando con ello un profundo malestar en muchos colectivos de sectores muy diversos. Precisamente el informe del comité de expertos fue encargado para dotar de contenido a esa Ley, cuya elaboración ahora parece alejarse en el horizonte. En todo caso merece la pena profundizar en el documento.

El informe aborda en ocho capítulos sus distintas propuestas de política energética. Aunque todos son de interés, desde mi punto de vista lo más importante es el análisis de los escenarios que plantea, y sus propuestas en materia fiscal para abordar el cambio de modelo energético.

Muchas de las propuestas que realizan son compartidas, y suponen una profunda crítica a la actual política energética del Gobierno: cuestionan, por ejemplo, el “impuesto al sol” que ha frenado el desarrollo del autoconsumo eléctrico, y también ponen el solfa en el interés de las interconexiones con Francia impulsadas desde el Gobierno. También abogan por la reducción de la demanda final de energía, hace una apuesta clara por la electrificación del transporte y aborda la necesidad de una transición justa para aquellas comunidades afectadas por el cierre de alguna instalación. Hasta aquí los consensos, que por cierto, no son pequeños.

Veamos donde emergen las mayores discrepancias. En primer lugar el objetivo elegido de alcanzar un 27% de energías renovables está muy lejos del propuesto por el Parlamento Europeo, que apostaba por un 35%. Desde mi punto de vista, España es un país que debe ser muy ambicioso en cuanto a sus objetivos renovables, porque si alguna fuente de energía tenemos es sol y viento. Un objetivo poco ambicioso en energías renovables condiciona el resto de los escenarios, ya que al no cubrirse la demanda con renovables, deben entrar en juego otras fuentes de energía.

Ciertamente el comité de expertos es bastante explícito con el carbón, al que le da poco tiempo de vida en base a una futura subida del precio del CO2, pero no ocurre lo mismo con la energía nuclear, y seguramente sea el punto de mayor. Básicamente, sostiene que sin alargar la vida de las nucleares aumentarían las emisiones y se encarecería el precio de la energía, algo que otros informes recientes como los mencionados de Greenpeace o el Observatorio Crítico de la Energía desmienten.

Da la sensación que mientras en el largo plazo hay un amplio consenso sobre el futuro 100% renovable, sin embargo se quiere llevar el debate sobre el corto plazo a un: nuclear sí/nuclear no. En realidad este extremo sería pedir la sociedad que elija entre dos riesgos, ambos inaceptables, riesgo nuclear versus riesgo climático. Es aquí donde la discrepancia es más fuerte, ya que es posible abordar la necesaria transición energética prescindiendo también de la energía nuclear. Nadie dice que sea fácil, pero es técnicamente posible. Se trata de tener voluntad política para alcanzarlo.

Pero esa voluntad es la que falta por parte del Gobierno. No se atisba a corto plazo que, a pesar de las evidencias de que el cambio climático está aquí y azotando fuerte, vaya a poner sobre la mesa esa prometida Ley de Cambio Climático y Transición Energética. En todo caso el debate está en la sociedad, y el avance hacia un nuevo modelo energético es ya irreversible. La resistencia del Gobierno no podrá frenar ese cambio que ya está en marcha.

 

(Artículo publicado en El Español)

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