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El blog de Juantxo López de Uralde

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Un Gobierno de coalición progresista, feminista y ecologista

«Si vuestra casa estuviera en llamas no diríais que tenéis la situación bajo control y dejaríais las condiciones de vida del futuro de todas las especies en manos de inventos que todavía tienen que ser inventados. Dejaríais vuestras diferencias a un lado y empezaríais a cooperar».

Este llamamiento de Greta Thunberg a los eurodiputados el pasado abril podría ser premonitorio.

Las cosas más importantes de la vida no se consiguen a la primera. Pero con esfuerzo y perseverancia, acaban saliendo. Por primera vez desde la República, España tendrá un Gobierno de coalición. Ahora está todo por hacer. Toca construir un proyecto social, verde y feminista, enfocado en disminuir las desigualdades que han causado tanto daño tras la crisis económica.

En política ecologista, este Gobierno tiene muchas tareas que no pueden esperar. Los años de gobierno de Partido Popular y sus severas políticas de austeridad han tenido graves consecuencias sociales, convirtiendo a nuestro país en uno de los más desiguales de la Unión Europea. La premisa de la lucha contra la crisis económica se ha utilizado para reducir los derechos sociales, pero también se ha usado para desmontar las leyes de protección ambiental que teníamos en España. Desde que llegó al Gobierno, el PP acometió una durísima contrarreforma modificando todas las leyes que habían constituido la arquitectura legislativa de protección ambiental en nuestro país.

Por eso, desde el punto de vista de las políticas ecologistas, nos la jugábamos al todo o a la nada. A la constitución de un Gobierno y una mayoría parlamentaria capaz de hacer frente a estos problemas, o a una derecha que, aún hoy, sigue negando la realidad del cambio climático.

Para empezar, es urgente poner en marcha definitivamente una imprescindible y esperada ya ley de cambio climático y transición energética, con objetivos ambiciosos para conseguir la neutralidad climática en el año 2040.

El consenso científico es abrumador. 2019 ha sido el segundo año más cálido desde que se hacen mediciones, y la temperatura media de los últimos cinco años ha sido entre 1,1 y 1,2° C superior al nivel preindustrial según lo definido por el IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

La Península Ibérica es una de las zonas más vulnerables al cambio climático. Aquí las temperaturas medias han aumentado ya un 1,5º, el límite que la comunidad científica determina que en ningún caso debemos superar. Los veranos se han alargado cinco semanas desde los años ochenta, ha desaparecido el 90% de los glaciares pirenaicos y el 75% del territorio está en riesgo de convertirse en un desierto a finales de siglo…

Todo ello, con unos impactos económicos y sociales que serán cada vez más graves. Los sectores productivos, en especial sector primario, y la conservación de la biodiversidad y de los territorios marinos y terrestres, se están viendo afectados. El aumento de las temperaturas intensifica la frecuencia y la virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos…

Por eso necesitamos cuanto antes un marco jurídico que impulse la hoja de ruta para descarbonizar la economía. La reciente Cumbre del Clima constató la gran brecha entre los gobiernos, especialmente de los grandes contaminadores, y la sociedad civil, particularmente los más jóvenes, que reclama medidas urgentes para salvar el clima.

Aunque la derecha y la ultraderecha española sigan instaladas en la indiferencia y en el negacionismo a partes iguales, el calentamiento global es la principal amenaza para el ser humano en la actualidad. Estamos en medio de una emergencia climática sin precedentes.

Ya hemos demostrado que se puede. Ahora no tenemos ni un minuto que perder… ni otro planeta (y no hay vida en un planeta muerto) que dejarles a todos esos jóvenes que nos reclaman acción climática urgente.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

2019: El año de la revolución climática

Ya no hay vuelta atrás. El año que cerramos se ha convertido en el de la revolución climática. Cuando en agosto de 2018 una adolescente sueca se plantó ante el parlamento en lugar de ir a la escuela, no imaginábamos que aquello se convertiría en una gran revolución, la de los jóvenes de todo el mundo que, siguiendo el ejemplo de Greta Thunberg, comenzaron a movilizarse cada viernes exigiendo medidas radicales y acción urgente a los políticos contra el cambio climático. Con mensajes muy sencillos, pero muy claros… y, sobre todo, contundentes: «Quiero que entren en pánico, como si su casa estuviera en llamas», “Sin planeta, no hay futuro”, “No somos defensores de la naturaleza, somos la naturaleza defendiéndose”.

Este año 2019 ha estado marcado por la incertidumbre política, con muchas citas electorales (entre ellas, una repetición de las elecciones generales) y es difícil hacer un balance de una actividad parlamentaria que, por desgracia, ha sido poco fructífera.  

Sin embargo, hemos conseguido algunas cosas importantes. La más significativa, en una legislatura tan breve, ha sido la aprobación de la declaración de emergencia climática por parte de la mayoría absoluta del Congreso, a iniciativa de Unidas Podemos. Aunque el fin de la legislatura no permitió llegar a más, su aprobación compromete a toda la acción del Gobierno (de todos los gobiernos) a poner en marcha todas las políticas necesarias para hacer frente al cambio climático.

 

También hemos estado en la calle, acompañando a todos esos jóvenes que se han organizado en un movimiento ilusionante que se ha convertido en una nueva esperanza en la lucha contra el cambio climático.

 

Precisamente, esa brecha entre una sociedad civil altamente concienciada y que exige medidas urgentes, y unos gobiernos rehenes de las grandes corporaciones, se hizo patente en la COP25 que se celebró en Madrid. Una oportunidad perdida, debido a la falta de ambición de los países más contaminantes y donde los gobiernos han demostrado estado ajenos al clamor de la calle y de la gente que reclama medidas urgentes para salvar el clima.

 

 

 

 

Si algo dejó claro la nueva campaña electoral, fue, precisamente, esa concienciación ecologista, ya que la “disputa” por el voto verde quedó en evidencia de manera muy clara en los últimos meses. Desde Unidas Podemos dejamos muy claro que “el ecologismo no se dije, el ecologismo se hace”, y por eso no sólo nuestro programa recogía propuestas para un Horizonte Verde, sino que toda nuestra acción política es un compromiso para llevar a cabo la transformación que nuestro país necesita para luchar de manera efectiva contra el cambio climático. 

* (Como mi actividad es pública, y como nuestro compromiso de rendir cuentas es una realidad, puedes echar un ojo al resumen de mi agenda de campaña y el seguimiento de medios, que presentamos tras las elecciones a los compañeros de Elkarrekin Podemos en Álava). 

Ayer todo esto quedó plasmado en un acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, cuyo punto tercero está dedicado a la lucha contra el cambio climático. Este año no ha sido fácil, pero en Unidas Podemos siempre tuvimos claro que las cosas importantes no se consiguen a la primera. Ahora, vamos a seguir trabajando para impulsar medidas valientes para un país más justo, feminista y ecologista.

 

Recuerda que tenemos muchos espacios de encuentro para la reflexión y el activismo: la sección de ecología en La Cafetera, el espacio verde de Público, «Ecologismo de Emergencia», esta web o, como siempre, las redes (¿aún no sigues mi canal de telegram?).  Comparte, haz llegar a más gente todas estas actividades y reflexiones, porque unidas, podemos llegar más lejos. ¡¡Feliz 2020!!

 

La lucha climática después de la COP25

Como ocurre después de cada COP, el diagnóstico sobre el resultado de la COP25 es variable según la fuente a la que se consulte. Los negociadores y políticos siempre suelen hacer una valoración en positivo, mientras los movimientos ecologistas son mucho más duros en sus declaraciones finales. Probablemente ambas partes tengan “sus” razones, pero lo que es indiscutible es que los datos son contundentes: un año más en 2019 las emisiones globales de CO2 han vuelto a subir, lo que tras 25 COPs da alas al pesimismo.  En esta encrucijada, ¿cómo hacer frente de forma efectiva a la emergencia climática?

Desde mi punto de vista de nada sirve apuntar a la herramienta (la COP), ya que sus escasos resultados son consecuencia de la escasa voluntad política de países muy importantes en volumen de emisiones como Estados Unidos, Brasil, China, India o Rusia. En otras palabras: el problema de fondo es la falta de ambición política de esos gobiernos, e incluso el negacionismo del que alardean algunos de esos gobiernos. Apuntar por tanto a la COP como culpable es un ejercicio tan inútil como contraproducente, ya que puede servir de cortina de humo para ocultar los verdaderos culpables de la situación.

Desde hace años algunos venimos apuntando al papel obstaculizador de las corporaciones energéticas y de los combustibles fósiles en la lucha  global contra el cambio climático. Los lobbies empresariales han boicoteado cumbres, financiado con grandes sumas el negacionismo y bloqueado avances en la lucha contra el cambio climático. Además, han cooptado gobiernos importantes en el tablero mundial que ahora se ponen a la cabeza en el boicot a los avances en política climática. Aquí está el corazón del problema, y conviene tenerlo en cuenta para no seguir errando el tiro, ni la crítica.

Es significativo que en la COP25 la representación física de dos países clave, Brasil y Estados Unidos, estuviera sustentanda por la sociedad civil y no por sus respectivos gobiernos. El stand de Brasil era un espacio que estaba habilitado por la sociedad civil, ante la ausencia de un pabellón gubernamental. En el caso de Estados Unidos, el movimiento We are still in compartía espacio nada menos que con WWF.

De la misma manera en toda esta COP25 ha sido muy visible la presencia de la sociedad civil, desbordando en muchos casos la misma Cumbre, como con la masiva manifestación del 6D. Los emergentes movimientos juveniles han ventilado como un soplo de aire fresco el conjunto del proceso.

La clave de la lucha contra la emergencia climática en esta década crucial pasa por:

 

  • Apuntar con claridad a las corporaciones responsables del aumento constante de las emisiones, descubriendo a sus lobbies y exponiendo su irresponsabilidad, incluso en los tribunales.
  • Denunciar el negacionismo climático en todas sus formas. El silencio no puede ser una opción: el negacionismo político oportunista y criminal debe ser expuesto y contestado de manera permanente.
  • Fortalecer los movimientos sociales contra el cambio climático.  La lucha en la calle es una herramienta imprescindible para conseguir avances políticos.
  • Los avances más importantes pueden darse a nivel local, en las ciudades grandes y pequeñas. Por ello es fundamental el trabajo en las urbes, sea cual sea el signo del gobierno del país.
  • Fortalecer los movimientos en los países con gobiernos negacionistas a través del apoyo, la denuncia y la cooperación internacional. Quienes luchan en ambientes adversos deben saberse apoyados.

A través de todo esto debemos acompañar las luchas políticas y los necesarios avances tecnológicos y científicos. Con todo ello podemos llegar a alcanzar ese objetivo de reducción de las emisiones de un 50% para el año 2030. No hay tiempo para el desánimo: la pasividad no es una opción.

 

[Artículo publicado en EfeVerde]

 

Madrid… ¿green capital?

Esta mañana, el grupo de vasco de Unidas Podemos, hemos presentado nuestras credenciales para acreditarnos como diputados en esta XIV Legislatura, y he aprovechado la oportunidad para denunciar públicamente que el Ayuntamiento de Madrid está utilizando de manera hipócrita, engañosa y «fake» la Cumbre del Clima para impulsar una campaña denominada ‘Madrid Green Capital’, sin tener ese título europeo.

Con esta campaña, el Ayuntamiento de Almeida está engañando a la ciudadanía y pretendiendo hacer ver lo que no es. Madrid no tiene ese reconocimiento europeo, un distintivo que sí lo tiene Vitoria, capital de la provincia a la que me siento orgulloso de representar como diputado.

Aquí puedes ver las declaraciones completas de la intervención ante los medios de comunicación sobre este tema.

Las razones siguen intactas

El ecologismo no se dice, el ecologismo se hace. Y por eso, desde Unidas Podemos, llevamos años trabajando y presentando iniciativas para hacer frente a la crisis climática y ecológica en la que estamos inmersos.

Nuestro programa está lleno de medidas valientes, porque para luchar de manera creíble contra el cambio climático hay que romper la dependencia política del oligopolio energético.

Aquí tienes mi intervención completa del horizonte verde y nuevo modelo industrial de nuestro programa electoral.

#LasRazonesSiguenIntactas

Sigue toda la actividad y convocatorias de campaña en mi canal de telegram y mis redes (twitter y facebook).

Acto sobre emergencia climática y luchas ambientales en España

El día 10 de octubre, arrancamos la precampaña en Madrid con un acto sobre emergencia climática y luchas ambientales, con la participación de Pablo Iglesias, Mario Rodríguez, Yayo Herrero y Laura Laguna.

Aquí tienes el enlace de la charla completa, por si te lo perdiste.

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