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El blog de Juantxo López de Uralde

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Vamos a trabajar para que la Ley de Cambio Climático se apruebe pronto y sea ambiciosa

Esta es la valoración de nuestro Grupo Parlamentario acerca de la aprobación por el Consejo de Ministros del Proyecto de Ley de Cambio Climático, y que hemos remitido a los medios de comunicación.

 

Unidas Podemos muestra su satisfacción por el avance que supone la aprobación por el Gobierno de la Ley de Cambio Climático
  • Juantxo López de Uralde: “Llevábamos años esperando una Ley de Cambio Climático, y ahora lo importante es que por fin el Gobierno de coalición ha dado este primer paso necesario para que, cuanto antes, el Congreso pueda acordar un texto ambicioso para hacer frente a la emergencia climática y la crisis ecológica que estamos viviendo”. 

(19/05/2020). Unidas Podemos considera un gran avance la aprobación hoy, por el Consejo de Ministros, del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, para que sea remitido al Congreso de los Diputados y pueda comenzar su proceso de tramitación.

Para el Grupo Confederal, lo urgente, tras años de retrasos en la puesta en marcha de esta ley, y en un contexto de emergencia climática, “lo urgente era que por fin se aprobara para que pudiera comenzar su tramitación en el Congreso”, según ha destacado su diputado ecologista y Presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, para quien “La aprobación de Ley de Cambio Climático es una gran noticia, y un proyecto en el que llevamos mucho tiempo trabajando”. 

Desde Unidas Podemos destacan que, además, es de vital importancia que sea “una ley ambiciosa”, por eso durante la tramitación parlamentaria, Unidas Podemos  ha acordado con el grupo socialista  aumentar la ambición de los objetivos de reducción de emisiones e implantación de renovables, por encima de los que recoge el texto aprobado en el Consejo de Ministros. Así, el acuerdo al que han llegado desde el Grupo Confederal para la tramitación de la ley, recoge elevar de un 20 a un 23 % de reducción de emisiones para el año 2030 respecto al año 1990; desde un 70 a un 74 % de participación de las renovables en el consumo de electricidad para 2030; de un 35 a un 42 % de participación de las energías limpias en el consumo final de energía para 2030, y de un 35 a un 39,5 % de reducción consumo de energía primaria. Por otro lado, los objetivos de la ley sólo podrán modificarse al alza, para garantizar un aumento progresivo de la ambición. 

“La crisis que estamos viviendo se puede quedar corta en comparación con las situaciones a las que nos puede llevar la emergencia climática, si no hacemos nada para evitarlo. Por eso es tan importante no quedarnos cortos en la ambición de la ley que se apruebe, y por eso hemos acordado elevar los objetivos durante su tramitación parlamentaria”, ha concluido López de Uralde.

Día de la Tierra: es urgente acelerar la “transformación verde” para salir de la crisis

Con motivo del 50 aniversario del Día de la Tierra, esta es la nota que hemos enviado hoy a los medios de comunicación:

Día de la Tierra: Unidas Podemos llama a no bajar la guardia ante la emergencia climática y la degradación de la biodiversidad, y urge a acelerar la “transformación verde” para salir de la crisis
  • Juantxo López de Uralde: “Ya no es momento para dudar ni para seguir retrasando una transformación que es inevitable. De esta crisis tenemos que salir sin dejar a nadie atrás, y acelerando la transición ecológica de nuestra economía”.

(22/04/2020). Con motivo del 50 aniversario del Día de la Tierra, Unidas Podemos hace un llamamiento a no bajar la guardia ante la gravedad de la emergencia climática, ya que “el tiempo para tomar medidas efectivas y prácticas se nos está acabando”. Y alertan sobre la necesidad de recuperar y restaurar la biodiversidad para proteger nuestra salud.  

En este sentido, el diputado ecologista y presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde recuerda que “uno de los impactos más notables de los cambios en el clima y la degradación de los ecosistemas es que facilitan la aparición y expansión de nuevas enfermedades. Por tanto la lucha climática lo es también contra nuevas pandemias”.

Desde el Grupo Confederal defienden que “cualquier esfuerzo para la reconstrucción de la economía debe servir de impulso a un nuevo modelo en el que se promuevan políticas verdes que generen empleo en un escenario donde la sostenibilidad sea un objetivo prioritario”. 

“Aunque estamos estamos dedicando todos nuestros esfuerzos para atajar la gravísima crisis sanitaria que estamos sufriendo, no podemos olvidar que la emergencia climática está aquí y que la Tierra sigue degradándose a un ritmo tan rápido, que los ecosistemas colapsarán en diez años si no hacemos nada para evitarlo”, advierte López de Uralde. Por eso, reclama una “verdadera transformación verde” como eje sobre el que se articule la reconstrucción económica para salir de la crisis, sin dejar a nadie atrás.

Posponer la COP26 no puede ser un freno a la lucha contra el cambio climático

Ante la decisión de la ONU de retrasar la COP26, esta es la reacción de Unidas Podemos, y que hemos enviado hoy a los medios de comunicación.

Unidas Podemos reclama no dejar de lado la acción climática y propone un plan de reindustrialización verde para que la salida de la crisis sanitaria sea social y ecológicamente justa
  • Juantxo López de Uralde: “Cuando superemos la pandemia, debemos abordar la emergencia climática. El reto está en impulsar un plan de reindustrialización verde que sirva para crear mucho empleo, recuperando la producción propia”.

(2/04/2020). Ante la decisión de la ONU y el gobierno británico de retrasar la próxima Cumbre del Clima, que debía celebrarse en Glasgow este mes de noviembre, hasta 2021 a causa de la crisis del COVID-19, desde Unidas Podemos consideran que, “en ningún caso esto debe suponer un freno en los esfuerzos y la ambición de los gobiernos para luchar contra el cambio climático”, y por eso proponen “un plan de reindustrialización verde” que garantice una salida social y ecológicamente justa de esta crisis.

La drástica reducción de la movilidad en España, debida a las restricciones de actividad y al confinamiento desde que se decretara el estado de alarma el pasado 14 de marzo, para hacer frente al COVID-19, ha tenido como consecuencia colateral un fuerte descenso de la contaminación por tráfico, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. Sin embargo, organizaciones ecologistas como Greenpeace advierten que una reducción puntual de estas características no es suficiente para paliar la crisis climática, ya que la cantidad de CO2 que ya hemos acumulado en la atmósfera es demasiado alta.

En este sentido, para el diputado ecologista de Unidas Podemos y presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, “esta crisis sanitaria nos está dejando muchas lecciones. Es evidente que la drástica reducción de las emisiones se ha producido a un alto coste económico y social, pero habrá que analizar en profundidad la forma en que salimos de esta crisis, porque no podemos hacerlo con más productivismo, contaminando igual que antes o volviendo a las mismas prácticas que nos han traído aquí”.

Desde Unidas Podemos consideran que “ahora el reto está en impulsar un plan de reindustrialización verde que sirva para crear mucho empleo, recuperando la producción propia” y, a la vez, recuerda, López de Uralde, “sin olvidar que debemos hacer frente a la próxima gran pandemia, que es la emergencia climática”. Por eso, para Uralde, “Aunque la COP26 no pueda celebrarse en noviembre por motivos que son comprensibles, esto no puede retrasar sus objetivos; debemos redoblar esfuerzos para aumentar la ambición climática y reducir las emisiones”.

Un Gobierno de coalición progresista, feminista y ecologista

«Si vuestra casa estuviera en llamas no diríais que tenéis la situación bajo control y dejaríais las condiciones de vida del futuro de todas las especies en manos de inventos que todavía tienen que ser inventados. Dejaríais vuestras diferencias a un lado y empezaríais a cooperar».

Este llamamiento de Greta Thunberg a los eurodiputados el pasado abril podría ser premonitorio.

Las cosas más importantes de la vida no se consiguen a la primera. Pero con esfuerzo y perseverancia, acaban saliendo. Por primera vez desde la República, España tendrá un Gobierno de coalición. Ahora está todo por hacer. Toca construir un proyecto social, verde y feminista, enfocado en disminuir las desigualdades que han causado tanto daño tras la crisis económica.

En política ecologista, este Gobierno tiene muchas tareas que no pueden esperar. Los años de gobierno de Partido Popular y sus severas políticas de austeridad han tenido graves consecuencias sociales, convirtiendo a nuestro país en uno de los más desiguales de la Unión Europea. La premisa de la lucha contra la crisis económica se ha utilizado para reducir los derechos sociales, pero también se ha usado para desmontar las leyes de protección ambiental que teníamos en España. Desde que llegó al Gobierno, el PP acometió una durísima contrarreforma modificando todas las leyes que habían constituido la arquitectura legislativa de protección ambiental en nuestro país.

Por eso, desde el punto de vista de las políticas ecologistas, nos la jugábamos al todo o a la nada. A la constitución de un Gobierno y una mayoría parlamentaria capaz de hacer frente a estos problemas, o a una derecha que, aún hoy, sigue negando la realidad del cambio climático.

Para empezar, es urgente poner en marcha definitivamente una imprescindible y esperada ya ley de cambio climático y transición energética, con objetivos ambiciosos para conseguir la neutralidad climática en el año 2040.

El consenso científico es abrumador. 2019 ha sido el segundo año más cálido desde que se hacen mediciones, y la temperatura media de los últimos cinco años ha sido entre 1,1 y 1,2° C superior al nivel preindustrial según lo definido por el IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

La Península Ibérica es una de las zonas más vulnerables al cambio climático. Aquí las temperaturas medias han aumentado ya un 1,5º, el límite que la comunidad científica determina que en ningún caso debemos superar. Los veranos se han alargado cinco semanas desde los años ochenta, ha desaparecido el 90% de los glaciares pirenaicos y el 75% del territorio está en riesgo de convertirse en un desierto a finales de siglo…

Todo ello, con unos impactos económicos y sociales que serán cada vez más graves. Los sectores productivos, en especial sector primario, y la conservación de la biodiversidad y de los territorios marinos y terrestres, se están viendo afectados. El aumento de las temperaturas intensifica la frecuencia y la virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos…

Por eso necesitamos cuanto antes un marco jurídico que impulse la hoja de ruta para descarbonizar la economía. La reciente Cumbre del Clima constató la gran brecha entre los gobiernos, especialmente de los grandes contaminadores, y la sociedad civil, particularmente los más jóvenes, que reclama medidas urgentes para salvar el clima.

Aunque la derecha y la ultraderecha española sigan instaladas en la indiferencia y en el negacionismo a partes iguales, el calentamiento global es la principal amenaza para el ser humano en la actualidad. Estamos en medio de una emergencia climática sin precedentes.

Ya hemos demostrado que se puede. Ahora no tenemos ni un minuto que perder… ni otro planeta (y no hay vida en un planeta muerto) que dejarles a todos esos jóvenes que nos reclaman acción climática urgente.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

2019: El año de la revolución climática

Ya no hay vuelta atrás. El año que cerramos se ha convertido en el de la revolución climática. Cuando en agosto de 2018 una adolescente sueca se plantó ante el parlamento en lugar de ir a la escuela, no imaginábamos que aquello se convertiría en una gran revolución, la de los jóvenes de todo el mundo que, siguiendo el ejemplo de Greta Thunberg, comenzaron a movilizarse cada viernes exigiendo medidas radicales y acción urgente a los políticos contra el cambio climático. Con mensajes muy sencillos, pero muy claros… y, sobre todo, contundentes: «Quiero que entren en pánico, como si su casa estuviera en llamas», “Sin planeta, no hay futuro”, “No somos defensores de la naturaleza, somos la naturaleza defendiéndose”.

Este año 2019 ha estado marcado por la incertidumbre política, con muchas citas electorales (entre ellas, una repetición de las elecciones generales) y es difícil hacer un balance de una actividad parlamentaria que, por desgracia, ha sido poco fructífera.  

Sin embargo, hemos conseguido algunas cosas importantes. La más significativa, en una legislatura tan breve, ha sido la aprobación de la declaración de emergencia climática por parte de la mayoría absoluta del Congreso, a iniciativa de Unidas Podemos. Aunque el fin de la legislatura no permitió llegar a más, su aprobación compromete a toda la acción del Gobierno (de todos los gobiernos) a poner en marcha todas las políticas necesarias para hacer frente al cambio climático.

 

También hemos estado en la calle, acompañando a todos esos jóvenes que se han organizado en un movimiento ilusionante que se ha convertido en una nueva esperanza en la lucha contra el cambio climático.

 

Precisamente, esa brecha entre una sociedad civil altamente concienciada y que exige medidas urgentes, y unos gobiernos rehenes de las grandes corporaciones, se hizo patente en la COP25 que se celebró en Madrid. Una oportunidad perdida, debido a la falta de ambición de los países más contaminantes y donde los gobiernos han demostrado estado ajenos al clamor de la calle y de la gente que reclama medidas urgentes para salvar el clima.

 

 

 

 

Si algo dejó claro la nueva campaña electoral, fue, precisamente, esa concienciación ecologista, ya que la “disputa” por el voto verde quedó en evidencia de manera muy clara en los últimos meses. Desde Unidas Podemos dejamos muy claro que “el ecologismo no se dije, el ecologismo se hace”, y por eso no sólo nuestro programa recogía propuestas para un Horizonte Verde, sino que toda nuestra acción política es un compromiso para llevar a cabo la transformación que nuestro país necesita para luchar de manera efectiva contra el cambio climático. 

* (Como mi actividad es pública, y como nuestro compromiso de rendir cuentas es una realidad, puedes echar un ojo al resumen de mi agenda de campaña y el seguimiento de medios, que presentamos tras las elecciones a los compañeros de Elkarrekin Podemos en Álava). 

Ayer todo esto quedó plasmado en un acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, cuyo punto tercero está dedicado a la lucha contra el cambio climático. Este año no ha sido fácil, pero en Unidas Podemos siempre tuvimos claro que las cosas importantes no se consiguen a la primera. Ahora, vamos a seguir trabajando para impulsar medidas valientes para un país más justo, feminista y ecologista.

 

Recuerda que tenemos muchos espacios de encuentro para la reflexión y el activismo: la sección de ecología en La Cafetera, el espacio verde de Público, «Ecologismo de Emergencia», esta web o, como siempre, las redes (¿aún no sigues mi canal de telegram?).  Comparte, haz llegar a más gente todas estas actividades y reflexiones, porque unidas, podemos llegar más lejos. ¡¡Feliz 2020!!

 

La lucha climática después de la COP25

Como ocurre después de cada COP, el diagnóstico sobre el resultado de la COP25 es variable según la fuente a la que se consulte. Los negociadores y políticos siempre suelen hacer una valoración en positivo, mientras los movimientos ecologistas son mucho más duros en sus declaraciones finales. Probablemente ambas partes tengan “sus” razones, pero lo que es indiscutible es que los datos son contundentes: un año más en 2019 las emisiones globales de CO2 han vuelto a subir, lo que tras 25 COPs da alas al pesimismo.  En esta encrucijada, ¿cómo hacer frente de forma efectiva a la emergencia climática?

Desde mi punto de vista de nada sirve apuntar a la herramienta (la COP), ya que sus escasos resultados son consecuencia de la escasa voluntad política de países muy importantes en volumen de emisiones como Estados Unidos, Brasil, China, India o Rusia. En otras palabras: el problema de fondo es la falta de ambición política de esos gobiernos, e incluso el negacionismo del que alardean algunos de esos gobiernos. Apuntar por tanto a la COP como culpable es un ejercicio tan inútil como contraproducente, ya que puede servir de cortina de humo para ocultar los verdaderos culpables de la situación.

Desde hace años algunos venimos apuntando al papel obstaculizador de las corporaciones energéticas y de los combustibles fósiles en la lucha  global contra el cambio climático. Los lobbies empresariales han boicoteado cumbres, financiado con grandes sumas el negacionismo y bloqueado avances en la lucha contra el cambio climático. Además, han cooptado gobiernos importantes en el tablero mundial que ahora se ponen a la cabeza en el boicot a los avances en política climática. Aquí está el corazón del problema, y conviene tenerlo en cuenta para no seguir errando el tiro, ni la crítica.

Es significativo que en la COP25 la representación física de dos países clave, Brasil y Estados Unidos, estuviera sustentanda por la sociedad civil y no por sus respectivos gobiernos. El stand de Brasil era un espacio que estaba habilitado por la sociedad civil, ante la ausencia de un pabellón gubernamental. En el caso de Estados Unidos, el movimiento We are still in compartía espacio nada menos que con WWF.

De la misma manera en toda esta COP25 ha sido muy visible la presencia de la sociedad civil, desbordando en muchos casos la misma Cumbre, como con la masiva manifestación del 6D. Los emergentes movimientos juveniles han ventilado como un soplo de aire fresco el conjunto del proceso.

La clave de la lucha contra la emergencia climática en esta década crucial pasa por:

 

  • Apuntar con claridad a las corporaciones responsables del aumento constante de las emisiones, descubriendo a sus lobbies y exponiendo su irresponsabilidad, incluso en los tribunales.
  • Denunciar el negacionismo climático en todas sus formas. El silencio no puede ser una opción: el negacionismo político oportunista y criminal debe ser expuesto y contestado de manera permanente.
  • Fortalecer los movimientos sociales contra el cambio climático.  La lucha en la calle es una herramienta imprescindible para conseguir avances políticos.
  • Los avances más importantes pueden darse a nivel local, en las ciudades grandes y pequeñas. Por ello es fundamental el trabajo en las urbes, sea cual sea el signo del gobierno del país.
  • Fortalecer los movimientos en los países con gobiernos negacionistas a través del apoyo, la denuncia y la cooperación internacional. Quienes luchan en ambientes adversos deben saberse apoyados.

A través de todo esto debemos acompañar las luchas políticas y los necesarios avances tecnológicos y científicos. Con todo ello podemos llegar a alcanzar ese objetivo de reducción de las emisiones de un 50% para el año 2030. No hay tiempo para el desánimo: la pasividad no es una opción.

 

[Artículo publicado en EfeVerde]

 

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