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El blog de Juantxo López de Uralde

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Por un sector agroalimentario justo y sostenible

Ayer, en el Pleno del Congreso de los Diputados, aprobamos el Real Decreto-Ley por el que se adoptan medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación.

Desde Unidas Podemos hemos apoyado esta propuesta, porque entendemos que es indudable que los campesinos y los ganaderos no están  recibiendo precios justos por su trabajo. Se debe corregir esta aberración para asegurar unos ingresos que permitan vivir con dignidad a quienes cuidan de nuestra tierra,  de nuestra alimentación, de nuestra biodiversidad, y de nuestro medio rural.

Este conflicto enfrenta la supervivencia de nuestro sector primario y con ello nuestra soberanía  alimentaria, con los intereses económicos  especulativos de quienes sólo ven en la alimentación una cuenta de resultados cuanto más abultada,  mejor.

Es sensato, por tanto,  que el Estado intervenga cuando un sector no se regula, y como vemos, produce injusticias. Regular la cadena de valor de la alimentación es una obligación del Estado  cuando vemos que las malas prácticas ponen en peligro la vida de mucha gente, y lleva a buena parte de  nuestros productores a la extinción.

Aquí puedes ver mi intervención completa.

España, líder europeo en incumplimiento de la normativa verde

No es casualidad que, por quinto año consecutivo, España lidere el ‘ranking’ de países que incumple la normativa europea en materia ambiental. Hemos conocido el dato esta semana, y desde luego no es para estar orgullosos. La falta de interés por las políticas de protección ecológica ha sido una constante en nuestro país, pero ha llegado el momento de dar la vuelta a esta situación vergonzosa para España. Espero que el nuevo Gobierno se ponga cuanto antes manos a la obra para dar solución a los expedientes abiertos y, lo que es más importante, acelere la puesta en marcha de políticas preventivas en materia ambiental que eviten futuros daños.

Desde luego, fue la entrada en la Unión Europea en 1986 la que obligó a poner al día nuestra legislación ambiental, hasta entonces bastante ausente. Desgraciadamente, el incumplimiento de estas normas europeas nos aleja de tener unos niveles altos de calidad ambiental en algunos ámbitos, pese a ser el país europeo con una mayor riqueza biológica y una biodiversidad más rica.

Los ámbitos de incumplimiento de la legislación europea son diversos, pero destacan las cuestiones relacionadas con el agua: falta de depuración adecuada, explotación ilegal de pozos, ausencia de planes de prevención ante las riadas… El agua es un elemento clave para España. El clima semiárido de amplias regiones peninsulares lo convierte en un recurso tan imprescindible como escaso. Además, el  aumento de las temperaturas debido al cambio climático está reduciendo el caudal de nuestros ríos. Por ello es especialmente importante que la depuración de aguas residuales se haga adecuadamente, ya que la contaminación del agua impide su reutilización para otros usos.

En cuanto a la sobreexplotación de las aguas subterráneas, la situación es dramática y está afectando particularmente a algunos Parques Nacionales emblemáticos. Es el caso de las Tablas de Daimiel, que sigue bajo mínimos por la sobreexplotación del acuífero 23, o el de Doñana, amenazado por la proliferación de pozos ilegales para riego.

Otro ámbito de preocupación es el relativo a los residuos. Precisamente cuando vivimos el drama humano y ecológico del vertedero de Zaldibar, en el País Vasco, la UE nos recuerda que hay más de 1.500 vertederos incontrolados en la geografía española, y que es urgente poner solución a esta cuestión.

La alta contaminación en las grandes urbes españolas incumple los límites europeos. Precisamente por ello Madrid y Barcelona se vieron obligadas a tomar medidas. Si el gobierno del Partido Popular y Ciudadanos en Madrid no puede acabar con Madrid Central no es por su voluntad política de luchar contra la contaminación (que no la tiene), sino porque caería de inmediato una sanción europea por rebasar los límites establecidos.

También la incorrecta gestión de la conservación de algunas especies salvajes está en el punto de mira europeo. En concreto, los permisos de caza de la tórtola europea, una especie cuyas poblaciones están en lento pero imparable declive, son objeto de otra denuncia.

En algunos casos no será fácil ir solucionando las cuestiones apuntadas por la UE porque vienen de muchos años de desidia y abandono, pero urge que el Gobierno tome cartas en el asunto y actúe. Esta legislatura debe ser también una legislatura en verde que corrija el rumbo del deterioro ambiental en España.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

Antes de que se vaya el último gorrión…

 

El pasado lunes la ONU hacía público un informe en el que advertía de que más de un millón de especies animales y vegetales desaparecerán en las próximas décadas. Hemos comenzado ya la sexta extinción, y en esta ocasión es consecuencia de nuestra actividad. Podemos seguir mirando para otra lado, y hacer como si nada estuviera ocurriendo, pero lo más inteligente sería abordar de forma urgente y con medidas masivas este problema.

Como si fuera una pared de ladrillo en la que cada bloque representa una especie, la biodiversidad es la base de la vida. Cada vez que una especie desaparece, esa red de vida se va empobreciendo. Con cada especie que se extingue, retiramos un ladrillo de ese muro. Y así uno tras otro, el muro acabará hundiéndose. No sabemos qué especie será la decisiva para que el muro se derrumbe por completo, pero tampoco cuanto podrá aguantar perdiendo unidades. Así es el drama de la pérdida de diversidad.

Quedarnos solos no es una opción: la especie humana no puede sobrevivir sin una red de vida que solo pueden garantizar el resto de especies con las que convivimos. No estamos, por tanto, ante un problema más, sino ante una (¡otra!) emergencia global.

¿Qué hacer?

Las causas de las extinciones son conocidas, y por tanto hay que abordarlas. El cambio climático es una de las causas, pero no la única: en este momento una de las más graves es la destrucción de los ecosistemas en los que habitan la mayoría de las especies: los bosques tropicales. Si no frenamos la deforestación tropical (y los indicadores están peor que nunca) no será posible frenar a sexta extinción ni tampoco el cambio climático.

Hay una propuesta de Edward Wilson que salvaría la biodiversidad: dedicar el 50% de la superficie del Planeta a la conservación. Dejar como un santuario la mitad del espacio terrestre para que el resto de especies puedan recuperarse. Es una buena idea, y podría ejecutarse si hubiera voluntad política. La principal causa de la degradación del territorio tiene que ver con su explotación: extracción de madera, minería, cultivos industriales, contaminación, grandes obras hidráulicas…por ello su protección es una buena estrategia.

Las especies invasoras son también un problema acuciante: la adaptación de especies en ecosistemas ajenos afecta gravemente a la biodiversidad autóctona, ya que las nuevas especies ocupan el nicho y expulsan a las nativas hasta la extinción.

La tarea no es fácil: cientos de activistas ecologistas son asesinados impunemente año tras año por oponerse a la destrucción de los habitats en América Latina, Asia y África. Por eso el cambio que se requiere es de primera magnitud: requiere de un amplio apoyo político y social que en la actualidad no se está dando, pero es ya una cuestión de supervivencia. Como los pajarillos que en la mina advertían a los mineros de la presencia de grisú, los gorriones con su lenta pero implacable desaparición nos están avisando de que nos estamos quedando solos. Actuemos antes de que se nos vaya el último gorrión…

Artículo publicado en Contrainformación 

La realidad menguante del medio ambiente en España

El afán de los dirigentes del Partido Popular por vender los presupuesto de 2018 como “los más sociales de la historia” resulta bastante patético. Para ser unos presupuestos de una economía “en fase expansiva” (Montoro dixit) llama la atención el abismo en que han caído algunas partidas presupuestarias, y notoriamente las partidas destinadas a la protección y mejora del medio ambiente. Los números exponen con claridad lo que las palabras tratan de confundir. Así, mientras el Gobierno no se apea de su discurso sobre la importancia que le da al cambio climático, la realidad habla por sí misma.

En España no tenemos Ministerio de Medio Ambiente. El bajo interés político en la materia hace que se haya convertido en un pequeño negociado del Ministerio de Agricultura. Y así no hay manera. La realidad de las políticas ambientales en nuestro país es menguante: cada año menos interés y menores presupuestos.

Esta situación es coherente con las políticas de un Gobierno, el del PP, que ha acometido una intensa contrarreforma ambiental: todas y cada una de las leyes que tenían por objeto la protección y mejora del medio ambiente han sido modificadas a la baja: Costas, Montes, Parques Nacionales, Impacto Ambiental… sólo quedaba la Ley de Biodiversidad, pero el proceso de cambios en la ley para permitir el negocio con especies exóticas invasoras ya ha comenzado. En este contexto no es de extrañar la constante bajada que sufren las partidas ambientales en los Presupuestos Generales del Estado: donde no hay voluntad política, no se pone dinero. Y defender el medio ambiente no le interesa a este Gobierno.

Los datos son esclarecedores. Las partidas destinadas a la protección y la mejora del medio ambiente del Ministerio de Agricultura se han reducido en un 69% desde el año 2009. La parte gruesa del presupuesto se destina a grande sobras hidráulicas, continuando con la peor tradición de la política de cemento y hormigón en materia de aguas, que ahora se esconde detrás del buscado, pero hasta ahora no encontrado, Pacto Nacional del Agua (para los trasvases, habría que decir).

El escándalo alcanza sus máximas cotas en materia de cambio climático. Hace unos días se publicaba que el consenso científico sobre el cambio climático alcanza el 99,94%. Pues bien, nuestro Gobierno debe quedarse en el escaso porcentaje de los que no ven urgente la necesidad de actuar, o al menos así lo muestran las cifras de su presupuesto de 2018, en que reducen la partida destinada a la lucha contra el cambio climático en otro 20%, alcanzando ya el bajón un 89% desde 2009. Es imposible creer que se apuesta de verdad por la descarbonización de la economía, con uno presupuestos que dedican miles de millones a nuevas carreteras, y solo 20 millones de € a luchar contra el cambio climático.

Vistas las cifras de los presupuestos de 2018, queda claro que el mayor problema ambiental que tenemos en España es el Gobierno del PP, y sus aliados que les mantienen ahí y que votarán estos presupuestos.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

 

El Partido Popular contra la biodiversidad

Desde que llegó al Gobierno, el Partido Popular ha acometido una contrarreforma modificando todas las leyes que habían constituido la arquitectura legislativa de protección ambiental en España. Solo quedaba la ley de biodiversidad, también conocida como ley Narbona, que ahora también quieren cambiar para facilitar que se puedan seguir introduciendo determinadas especies exóticas en nuestro entorno. Tratan con ello de proteger así los intereses de ciertos sectores, en especial de la pesca y la caza, aunque el coste de su iniciativa se lleve por delante el interés común de la protección ambiental y de nuestro ecosistema. Recordemos, además, que más de 600 expertas y expertos científicos han reclamado que no se modifique la Ley de Biodiversidad.

Las especies exóticas invasoras son especies foráneas que han sido introducidas de forma artificial, accidental o voluntariamente, y que después de cierto tiempo han conseguido adaptarse al nuevo medio y colonizarlo. Sin embargo, las especies nativas, al no haber evolucionado en contacto con estas nuevas especies son muy vulnerables, no pueden competir con ellas, por lo que se ven desplazadas y en muchos casos ven mermadas sus poblaciones.

Las especies exóticas invasoras constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad, ya que son uno de los factores que están contribuyendo en mayor medida a la rápida y masiva pérdida de especies de las últimas décadas. Se trata de un problema global que afecta a todos los países, aunque es especialmente importante en las islas y archipiélagos, y sus efectos se aprecian en todos los ecosistemas y en algunos casos son irreversibles.

El coste económico que conlleva también es importante. La Unión Europea cuantifica en 12.000 millones € al año el coste de erradicación de las especies invasoras; en nuestro país algunas de ellas no solo tienen un impacto económico muy importante en la agricultura o apicultura, sino que tienen también un alto coste de erradicación. Por ejemplo, la lucha contra el mejillón cebra cuesta anualmente a la Confederación hidrográfica del Ebro la nada desdeñable cifra de dos millones de euros; en erradicar el jacinto o camalote del Guadiana, gastamos cada año diez millones de euros, y la lista sigue. La lucha contra la invasión de otras especies, como la avispa asiática no ha hecho más que comenzar, pero su avance en el territorio se ha desarrollado rápidamente a lo largo de la cornisa cantábrica en muy poco tiempo y es visto con enorme preocupación por cómo afectan a nuestras abejas.

En este contexto no podemos estar de acuerdo con que se proponga modificar la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, ni del Reglamento sobre prevención y gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras. Se trata de las mejores herramientas posibles para poder hacer frente a un fenómeno que se está, además, agravando como consecuencia del cambio climático –especies que antes no podían adaptarse lo hacen ahora más fácilmente por el progresivo calentamiento global–.

En realidad esta proposición en la que ha insistido mucho el Partido Popular –hasta en dos ocasiones se ha llevado a pleno– promueve un cambio total en la legislación españolasobre especies exóticas invasoras, amparándose en algunas problemáticas concretas, para cuya resolución no es necesario modificar la legislación, sino buscar alternativas adecuadas.

Conviene recordar que ni la legislación, ni la sentencia del Supremo ponen pegas a la caza o la pesca de esas especies, sino a su suelta en el medio ambiente. En lo referido a las explotaciones industriales, nuevamente la legislación se refiere a la liberación en el medio ambiente y no –como dice erróneamente el PP– a su uso para alimentación. Esperamos que cuando se voten las enmiendas de esta reforma el próximo lunes los y las diputadas pongan por delante la protección de nuestra biodiversidad y no los intereses económicos y ociosos de unos pocos.

 

(Artículo publicado en Infolibre)

2017, el año en que la acción climática ocupó el Congreso

Tras una legislatura breve iniciada hace ahora dos años, y una repetición electoral, el pasado 26 de junio de 2016, este año 2017 hemos consolidado la presencia de la ecología y las políticas verdes en el Congreso de los Diputados.

Aunque trabajar desde la oposición es difícil, y más en un contexto parlamentario marcado por la escasa voluntad de diálogo de un Partido Popular que utiliza el veto para frenar gran parte de nuestras iniciativas, 2017 nos ha dejado (con mucho esfuerzo y dedicación) algunos éxitos importantes.

Las políticas verdes ocupan un espacio cada vez más importante para nuestro grupo parlamentario, Unidos Podemos, que ya tiene la transición energética y la lucha contra el cambio climático como prioridad política.

Pero el año ha dado mucho más de sí. Aunque son muchas las iniciativas y propuestas que hemos llevado a cabo como grupo, este es un resumen de aquellas en las que he participado más activamente y que reflejan la importancia de la ecología en la agenda política.

 

A lo largo de toda mi trayectoria como activista, el fin de la energía nuclear ha sido (y sigue siendo) uno de mis objetivos prioritarios. Ahora, además, como diputado y portavoz de la Comisión de Energía en el Congreso, el cierre de las centrales nucleares en nuestro país y la transición hacia un nuevo modelo energético, es uno de los ejes de mi actividad política. Este año ha sido muy importante en este sentido, ya que, tras muchos años de trabajo, el Gobierno por fin decretó el cierre de Garoña.

Nuestra actividad para reclamar el cierre de la central de Garoña ha sido constante en el Congreso, con preguntas, proposiciones (en Pleno y en la Comisión de Energía), además del trabajo constante en la Ponencia Nuclear. El Congreso se ha pronunciado, al menos en tres ocasiones, por mayoría absoluta, por el cierre definitivo de esta central nuclear. Finalmente, la presión política obligó al Gobierno al cierre definitivo de la central.

Además, tras un trabajo de meses en la Ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear, sobre los informes del CSN 2014, 2015 y 2016, las conclusiones aprobadas por la Comisión de Energía contemplan algunos de los puntos más relevantes sobre los que hemos trabajado:

 

 

 

Por fin, la lucha contra el cambio climático ha dejado de ocupar un segundo plano en la agenda política. Como portavoz de la Comisión de Cambio Climático en el Congreso (que ya ha pasado a ser legislativa), trabajo para que este protagonismo no se quede sólo en compromisos y palabras vacías.

 

 

El Gobierno de Rajoy está llevando a cabo una dura contrarreforma medioambiental. Pero, aunque el 7 de noviembre se comenzó la liquidación de una de las últimas leyes ambientales que quedaban en nuestro país, la Ley de Biodiversidad, este año hemos conseguido algunas victorias importantes en la protección de la biodiversidad y el medio ambiente.  

  • Lobo. En una decisión histórica, el Congreso aprueba por mayoría nuestra PNL, elaborada junto con las organizaciones ecologistas, que reclama la protección del lobo ibérico en todo el territorio español.

 

  • El Congreso da el visto bueno al proceso para proteger el Corredor de Cetáceos en el Mediterráneo. A iniciativa nuestra junto con Mar Blava, el Congreso aprueba el establecimiento de un corredor para cetáceos en el Mediterráneo para evitar que continúen las prospecciones petrolíferas en el mar.
  • Registramos una Proposición No de Ley sobre los procesos de declaración de Parque Nacional del Mar de las Calmas (Canarias) y Sierra Bermeja (Andalucía)

 

La defensa de los derechos de los animales es otra de las señas de identidad de nuestro grupo parlamentario, y por fin se le ha comenzado a dar la máxima relevancia política en el Congreso.

 

 

 

 

 

He registrado más de cien preguntas escritas dirigidas al Gobierno este año. Algunas de ellas han redundado en consecuencias concretas. Aquí algunos ejemplos:

 

Además….

 

 

Denunciamos ante la Fiscalía General del Estado los incendios en plantas de reciclaje. Tras esta denuncia, los responsables de Medio Ambiente de la Fiscalía General del Estado han abierto diligencias para saber quién está detrás de los numerosos incendios que se desatan cada año en plantas de gestión de residuos de nuestro país

 

  • Registramos una proposición de ley de medidas urgentes para fortalecer la conservación y gestión sostenible de los sistemas forestales y la protección de los suelos afectados por incendios.

 

 

 

 

 

He dirigido al Gobierno, en la sesión de control que realizamos en el Congreso, dos preguntas orales en el pleno este año:

 

 

 

 

Y he defendido, también en el pleno, las siguientes iniciativas en nombre del Grupo Parlamentario Unidos Podemos:

 

  • Proposición no de Ley sobre la central nuclear de Santa María de Garoña (pedimos su cierre)
  • Ratificación del Convenio europeo sobre protección de animales de compañía, hecho en Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987
  • Proposición de Ley de modificación de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (defendiendo que no se modificase)
  • Proposición de Ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales.
  • Real Decreto-Ley 16/2017, de 17 de noviembre, por el que se establecen disposiciones de seguridad en la investigación y explotación de hidrocarburos en el medio marino
  • Proposición de Ley de creación de un fondo de compensación para las víctimas del amianto

 

Puedes ver más al detalle todas mis iniciativas aquí. Y aquí también puedes revisar mis intervenciones parlamentarias y el impacto de toda esta actividad en los medios.  

Dossier de prensa 2017
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