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El blog de Juantxo López de Uralde

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Presentamos 15 medidas para aplanar la curva de la destrucción ambiental

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, hemos presentado un documento con 15 medidas urgentes para frenar la degradación ambiental que nos está llevando al colapso. Puedes consultarlas en el archivo adjunto. Esta es la nota que hemos enviado a los medios:

 

Unidas Podemos presenta sus medidas urgentes para ‘aplanar la curva’ de la destrucción ambiental con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente
  • Juantxo López de Uralde: “Es hora de tomar medidas valientes para hacer frente a esta emergencia que puede llevarnos a situaciones mucho más graves de las que estamos viviendo, si no hacemos nada para frenarla”

(5/06/2020). Unidas Podemos alerta de que, en medio del drama ocasionado por la pandemia del coronavirus, y “la incertidumbre con la que miramos al futuro” por la situación económica y social, la crisis ecológica sigue agravándose, por lo que es imprescindible abordarla con urgencia.

El Grupo Confederal ha presentado, por ello, 15 medidas que consideran imprescindibles y urgentes para ‘aplanar la curva’ de la destrucción ambiental. Muchas de ellas, señalan, son propuestas que llevan tiempo reclamando y trabajando y que “afortunadamente ahora están contempladas en el acuerdo de Gobierno de coalición”, por lo que esperan poder ponerlas en marcha lo antes posible “porque la emergencia ecológica no nos está esperando”. 

Entre las propuestas destacan las ya anunciadas ley de cambio climático, o la estrategia de economía circular y ley para prohibir los plásticos de un solo uso, que, para Unidas Podemos, deberá además incidir en factores clave como la introducción del SDDR o la investigación de los incendios en vertederos y plantas de recuperación de residuos.

Además, proponen una ley de movilidad sostenible, un Plan de Salud y Medio Ambiente que contemple la la importancia de proteger la naturaleza y el medio ambiente, y preservar y recuperar los ecosistemas como elemento fundamental de prevención y protección frente a futuras pandemias; ampliar la red de espacios protegidos, o la renaturalización de núcleos urbanos, como estrategias fundamentales para recuperar la biodiversidad.

Así, para su diputado ecologista y Presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde “El cambio climático, la degradación ecológica o la pérdida de biodiversidad no están esperando a que la humanidad se organice en su “nueva normalidad”, y nadie podrá decir que no estábamos avisados de la gravedad de esta crisis. La comunidad científica lleva años advirtiéndonos de los riesgos, y ya estamos al borde del colapso”. 

“La ciencia también es clara al respecto: el principal protector que tenemos contra futuras pandemias es la naturaleza, el medio ambiente. No podemos seguir destruyendo nuestro principal escudo contra las pandemias”, ha añadido López de Uralde. 

Por eso, reivindica “una salida de esta crisis poniendo en marcha medidas que nos ayuden a transformar nuestra economía hacia un modelo que haga frente de forma decidida y radical a los elementos sistémicos que nos han traído hasta esta situación”. Lo que a su juicio pasa por una “transformación verde de la economía y del modelo productivo”.

DíaMundialMedioAmbiente

Abordar la crisis ecológica es cuestión de salud pública

Uno de los puntos del acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y PSOE más importantes para las demandas ecologistas era la elaboración de un Plan de Salud y Medio Ambiente. Hace unos días, el Gobierno nos informó, en respuesta a una pregunta parlamentaria, que el Plan está muy avanzado. En las circunstancias actuales, y con la información que tenemos acerca de la correlación entre destrucción de la naturaleza y aumento de riesgo de pandemias, creemos que es importante reforzar el Plan tras la crisis. Esta es la nota que hemos mandado a los medios al respecto:

Unidas Podemos urge a reforzar el futuro Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente tras la pandemia del coronavirus
  • Un reciente estudio de Harvard demuestra la correlación entre la contaminación del aire y la mortalidad por COVID-19
  • Juantxo López de Uralde: “Si algo hemos aprendido de esta crisis es que, además de recuperar el valor de lo público, especialmente de la sanidad, debemos tomarnos en serio con urgencia la crisis ecológica. Combatir la contaminación atmosférica, luchar contra el cambio climático, preservar la biodiversidad, proteger el bosque o perseguir el tráfico de especies se han convertido en políticas de salud pública, y no sólo en demandas ecologistas”

(10/04/2020). Unidas Podemos considera que el combate contra la contaminación del aire, la lucha contra el cambio climático, la protección de la naturaleza y el fortalecimiento de las políticas de cuidado de la biodiversidad, deben ser un elemento esencial del futuro Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente.

Según ha informado el propio Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria realizada por el el diputado ecologista y Presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, “El Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente que está elaborando el Gobierno, a través del Ministerio de Sanidad, describirá la magnitud e impacto de los principales factores ambientales que influyen en la salud humana, establecerá las líneas de intervención del Sistema Nacional de Salud en esta materia y las principales actividades que deberán aplicarse para alcanzar los objetivos previstos”.

El Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente es uno de los elementos contenidos en el acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, “para abordar los crecientes impactos sobre la salud de los cambios ambientales consecuencia de la crisis ecológica”

Para López de Uralde, “La respuesta del Gobierno es una buena noticia, pues indica que, tras años muchos años de espera, el Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente está, por fin, en una fase muy avanzada”, sin embargo, a su juicio, “La grave crisis sanitaria que estamos sufriendo no es ajena a la crisis ecológica. Cada vez son más los estudios que confirman la relación directa entre la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, o el tráfico de especies, con el aumento del riesgo de pandemias”. 

Por eso desde el Grupo Confederal, a través de su diputado ecologista, han subrayado la necesidad de que el Plan de Salud y Medio Ambiente contemple “la importancia de proteger la naturaleza y el medio ambiente, y preservar y recuperar los ecosistemas como elemento fundamental de prevención y protección frente a futuras pandemias”.

Por un sector agroalimentario justo y sostenible

Ayer, en el Pleno del Congreso de los Diputados, aprobamos el Real Decreto-Ley por el que se adoptan medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación.

Desde Unidas Podemos hemos apoyado esta propuesta, porque entendemos que es indudable que los campesinos y los ganaderos no están  recibiendo precios justos por su trabajo. Se debe corregir esta aberración para asegurar unos ingresos que permitan vivir con dignidad a quienes cuidan de nuestra tierra,  de nuestra alimentación, de nuestra biodiversidad, y de nuestro medio rural.

Este conflicto enfrenta la supervivencia de nuestro sector primario y con ello nuestra soberanía  alimentaria, con los intereses económicos  especulativos de quienes sólo ven en la alimentación una cuenta de resultados cuanto más abultada,  mejor.

Es sensato, por tanto,  que el Estado intervenga cuando un sector no se regula, y como vemos, produce injusticias. Regular la cadena de valor de la alimentación es una obligación del Estado  cuando vemos que las malas prácticas ponen en peligro la vida de mucha gente, y lleva a buena parte de  nuestros productores a la extinción.

Aquí puedes ver mi intervención completa.

España, líder europeo en incumplimiento de la normativa verde

No es casualidad que, por quinto año consecutivo, España lidere el ‘ranking’ de países que incumple la normativa europea en materia ambiental. Hemos conocido el dato esta semana, y desde luego no es para estar orgullosos. La falta de interés por las políticas de protección ecológica ha sido una constante en nuestro país, pero ha llegado el momento de dar la vuelta a esta situación vergonzosa para España. Espero que el nuevo Gobierno se ponga cuanto antes manos a la obra para dar solución a los expedientes abiertos y, lo que es más importante, acelere la puesta en marcha de políticas preventivas en materia ambiental que eviten futuros daños.

Desde luego, fue la entrada en la Unión Europea en 1986 la que obligó a poner al día nuestra legislación ambiental, hasta entonces bastante ausente. Desgraciadamente, el incumplimiento de estas normas europeas nos aleja de tener unos niveles altos de calidad ambiental en algunos ámbitos, pese a ser el país europeo con una mayor riqueza biológica y una biodiversidad más rica.

Los ámbitos de incumplimiento de la legislación europea son diversos, pero destacan las cuestiones relacionadas con el agua: falta de depuración adecuada, explotación ilegal de pozos, ausencia de planes de prevención ante las riadas… El agua es un elemento clave para España. El clima semiárido de amplias regiones peninsulares lo convierte en un recurso tan imprescindible como escaso. Además, el  aumento de las temperaturas debido al cambio climático está reduciendo el caudal de nuestros ríos. Por ello es especialmente importante que la depuración de aguas residuales se haga adecuadamente, ya que la contaminación del agua impide su reutilización para otros usos.

En cuanto a la sobreexplotación de las aguas subterráneas, la situación es dramática y está afectando particularmente a algunos Parques Nacionales emblemáticos. Es el caso de las Tablas de Daimiel, que sigue bajo mínimos por la sobreexplotación del acuífero 23, o el de Doñana, amenazado por la proliferación de pozos ilegales para riego.

Otro ámbito de preocupación es el relativo a los residuos. Precisamente cuando vivimos el drama humano y ecológico del vertedero de Zaldibar, en el País Vasco, la UE nos recuerda que hay más de 1.500 vertederos incontrolados en la geografía española, y que es urgente poner solución a esta cuestión.

La alta contaminación en las grandes urbes españolas incumple los límites europeos. Precisamente por ello Madrid y Barcelona se vieron obligadas a tomar medidas. Si el gobierno del Partido Popular y Ciudadanos en Madrid no puede acabar con Madrid Central no es por su voluntad política de luchar contra la contaminación (que no la tiene), sino porque caería de inmediato una sanción europea por rebasar los límites establecidos.

También la incorrecta gestión de la conservación de algunas especies salvajes está en el punto de mira europeo. En concreto, los permisos de caza de la tórtola europea, una especie cuyas poblaciones están en lento pero imparable declive, son objeto de otra denuncia.

En algunos casos no será fácil ir solucionando las cuestiones apuntadas por la UE porque vienen de muchos años de desidia y abandono, pero urge que el Gobierno tome cartas en el asunto y actúe. Esta legislatura debe ser también una legislatura en verde que corrija el rumbo del deterioro ambiental en España.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

Antes de que se vaya el último gorrión…

 

El pasado lunes la ONU hacía público un informe en el que advertía de que más de un millón de especies animales y vegetales desaparecerán en las próximas décadas. Hemos comenzado ya la sexta extinción, y en esta ocasión es consecuencia de nuestra actividad. Podemos seguir mirando para otra lado, y hacer como si nada estuviera ocurriendo, pero lo más inteligente sería abordar de forma urgente y con medidas masivas este problema.

Como si fuera una pared de ladrillo en la que cada bloque representa una especie, la biodiversidad es la base de la vida. Cada vez que una especie desaparece, esa red de vida se va empobreciendo. Con cada especie que se extingue, retiramos un ladrillo de ese muro. Y así uno tras otro, el muro acabará hundiéndose. No sabemos qué especie será la decisiva para que el muro se derrumbe por completo, pero tampoco cuanto podrá aguantar perdiendo unidades. Así es el drama de la pérdida de diversidad.

Quedarnos solos no es una opción: la especie humana no puede sobrevivir sin una red de vida que solo pueden garantizar el resto de especies con las que convivimos. No estamos, por tanto, ante un problema más, sino ante una (¡otra!) emergencia global.

¿Qué hacer?

Las causas de las extinciones son conocidas, y por tanto hay que abordarlas. El cambio climático es una de las causas, pero no la única: en este momento una de las más graves es la destrucción de los ecosistemas en los que habitan la mayoría de las especies: los bosques tropicales. Si no frenamos la deforestación tropical (y los indicadores están peor que nunca) no será posible frenar a sexta extinción ni tampoco el cambio climático.

Hay una propuesta de Edward Wilson que salvaría la biodiversidad: dedicar el 50% de la superficie del Planeta a la conservación. Dejar como un santuario la mitad del espacio terrestre para que el resto de especies puedan recuperarse. Es una buena idea, y podría ejecutarse si hubiera voluntad política. La principal causa de la degradación del territorio tiene que ver con su explotación: extracción de madera, minería, cultivos industriales, contaminación, grandes obras hidráulicas…por ello su protección es una buena estrategia.

Las especies invasoras son también un problema acuciante: la adaptación de especies en ecosistemas ajenos afecta gravemente a la biodiversidad autóctona, ya que las nuevas especies ocupan el nicho y expulsan a las nativas hasta la extinción.

La tarea no es fácil: cientos de activistas ecologistas son asesinados impunemente año tras año por oponerse a la destrucción de los habitats en América Latina, Asia y África. Por eso el cambio que se requiere es de primera magnitud: requiere de un amplio apoyo político y social que en la actualidad no se está dando, pero es ya una cuestión de supervivencia. Como los pajarillos que en la mina advertían a los mineros de la presencia de grisú, los gorriones con su lenta pero implacable desaparición nos están avisando de que nos estamos quedando solos. Actuemos antes de que se nos vaya el último gorrión…

Artículo publicado en Contrainformación 

La realidad menguante del medio ambiente en España

El afán de los dirigentes del Partido Popular por vender los presupuesto de 2018 como “los más sociales de la historia” resulta bastante patético. Para ser unos presupuestos de una economía “en fase expansiva” (Montoro dixit) llama la atención el abismo en que han caído algunas partidas presupuestarias, y notoriamente las partidas destinadas a la protección y mejora del medio ambiente. Los números exponen con claridad lo que las palabras tratan de confundir. Así, mientras el Gobierno no se apea de su discurso sobre la importancia que le da al cambio climático, la realidad habla por sí misma.

En España no tenemos Ministerio de Medio Ambiente. El bajo interés político en la materia hace que se haya convertido en un pequeño negociado del Ministerio de Agricultura. Y así no hay manera. La realidad de las políticas ambientales en nuestro país es menguante: cada año menos interés y menores presupuestos.

Esta situación es coherente con las políticas de un Gobierno, el del PP, que ha acometido una intensa contrarreforma ambiental: todas y cada una de las leyes que tenían por objeto la protección y mejora del medio ambiente han sido modificadas a la baja: Costas, Montes, Parques Nacionales, Impacto Ambiental… sólo quedaba la Ley de Biodiversidad, pero el proceso de cambios en la ley para permitir el negocio con especies exóticas invasoras ya ha comenzado. En este contexto no es de extrañar la constante bajada que sufren las partidas ambientales en los Presupuestos Generales del Estado: donde no hay voluntad política, no se pone dinero. Y defender el medio ambiente no le interesa a este Gobierno.

Los datos son esclarecedores. Las partidas destinadas a la protección y la mejora del medio ambiente del Ministerio de Agricultura se han reducido en un 69% desde el año 2009. La parte gruesa del presupuesto se destina a grande sobras hidráulicas, continuando con la peor tradición de la política de cemento y hormigón en materia de aguas, que ahora se esconde detrás del buscado, pero hasta ahora no encontrado, Pacto Nacional del Agua (para los trasvases, habría que decir).

El escándalo alcanza sus máximas cotas en materia de cambio climático. Hace unos días se publicaba que el consenso científico sobre el cambio climático alcanza el 99,94%. Pues bien, nuestro Gobierno debe quedarse en el escaso porcentaje de los que no ven urgente la necesidad de actuar, o al menos así lo muestran las cifras de su presupuesto de 2018, en que reducen la partida destinada a la lucha contra el cambio climático en otro 20%, alcanzando ya el bajón un 89% desde 2009. Es imposible creer que se apuesta de verdad por la descarbonización de la economía, con uno presupuestos que dedican miles de millones a nuevas carreteras, y solo 20 millones de € a luchar contra el cambio climático.

Vistas las cifras de los presupuestos de 2018, queda claro que el mayor problema ambiental que tenemos en España es el Gobierno del PP, y sus aliados que les mantienen ahí y que votarán estos presupuestos.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

 

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