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El blog de Juantxo López de Uralde

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Las razones siguen intactas

El ecologismo no se dice, el ecologismo se hace. Y por eso, desde Unidas Podemos, llevamos años trabajando y presentando iniciativas para hacer frente a la crisis climática y ecológica en la que estamos inmersos.

Nuestro programa está lleno de medidas valientes, porque para luchar de manera creíble contra el cambio climático hay que romper la dependencia política del oligopolio energético.

Aquí tienes mi intervención completa del horizonte verde y nuevo modelo industrial de nuestro programa electoral.

#LasRazonesSiguenIntactas

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La lucha ecologista toma las calles

Las marchas por el clima del pasado 27S han supuesto un punto de inflexión irreversible en la lucha ecologista. La masiva participación en las movilizaciones no tiene precedentes en movilizaciones de defensa del medio ambiente, y debe marcar un nuevo rumbo en las políticas globales. Pasó el tiempo de la marginalidad: la emergencia ecológica debe abordarse de forma urgente, y con políticas transversales en todos los sectores.

En todo el mundo han sido millones las personas que han salido a la calle en esta jornada de huelga por el clima. La preocupación es genuina, y está basada en los datos científicos que avalan la rápida modificación del clima causada por la emisión de gases de efecto invernadero: nuestra dependencia de los combustibles fósiles nos pasa factura. Y puede salir muy cara si no cambiamos el rumbo de forma urgente.

 

En España asistimos unos días antes de esta movilización al debate en el Congreso de la iniciativa de Unidas Podemos reclamando la declaración de emergencia climática en España. Quizás por estar en época pre-electoral el apoyo fue total: España reconoce, a través de sus representantes en el Congreso de forma abrumadora, que estamos en emergencia climática.

Según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, España es el país europeo en el que el aumento de las temperaturas golpea con más fuerza. Los impactos pueden corroborarse en los datos de AEMET sobre cambios tan drásticos como el aumento del verano en 5 semanas, o el calentamiento de nuestros océanos. El cambio climático ya no es cuestión de opinión; los datos son demasiado contundentes.

 

 

Sin embargo la respuesta política es desigual. Aunque todos quieran teñirse de verde, no es posible esconder que algunos no lo son tanto. Las declaraciones de Sánchez diciendo que le quita el sueño la posibilidad de que Unidas Podemos ostente el Ministerio de Transición Ecológica demuestran que tibias son sus intenciones. El PSOE no quiere molestar al oligopolio energético, y eso deja en papel mojado la mayor parte de sus propuestas. Hay que decirlo claro: sin cambiar el modelo energético no puede hacerse frente de verdad al cambio climático. Así que de cara al próximo 10N, no te quedes en la superficie de las propuestas: Si quieres combatir el cambio climático fíjate en lo que cada uno hemos hecho en estos años.

Y mientras tanto que siga la lucha en la calle. Es imprescindible la movilización para garantizar que se adopta la senda correcta y que la emergencia climática empiece a ser prioridad política.

Artículo publicado en Contrainformación.es. 

“La deforestación amazónica está muy vinculada con la industria ganadera y la importación masiva de soja“

El diputado de EQUO Juan López Uralde, como cada martes, analizó la última hora en materia de ecología en el programa La Cafetera de radiocable.com. Uralde puso el foco en los orígenes y consecuencias de los últimos incendios de la Amazonía: “La deforestación amazónica está muy vinculada con la industria ganadera y la importación masiva de soja”.

También señaló el ataque de la ultraderecha y cómo, en el caso español, “la extrema derecha se han instalado en el trumpismo, contra toda verdad científica”.

De hecho, apuntó: “En lo único en que se han equivocado los científicos es en la rapidez con la que está avanzando la Emergencia Climática”.

 

[Sección de ecología en La Cafetera].

Recuerda que cada semana, tenemos sección de Ecología y actualidad en La Cafetera, de Radiocable. Todos los martes desde las 9:00

Unidas Podemos defender mejor el Planeta

El mundo arde por los cuatro costados mientras escribimos estas líneas: desde las selvas amazónicas al parque de Tamadaba en Gran Canaria, el verano nos ha vuelto a traer temperaturas más altas, olas de calor e incendios. Nuestro Planeta se deteriora a un ritmo galopante, mientras la respuesta política sigue siendo una asignatura pendiente. Hemos visto como los líderes del G7 reunidos en Biarritz en medio de imponentes medidas de seguridad han sido una vez más incapaces de proponer medidas efectivas contra la degradación sistémica que sufre la Tierra. Esto hace aún más imprescindible el ecologismo político como catalizador de un cambio de modelo tan necesario como urgente.

No es casualidad que, mientras decenas de miles de jóvenes se movilizan en todo el mundo al grito de “Dejad vivir a la Tierra”, el voto a los partidos verdes haya subido de manera notable en las últimas elecciones europeas. La conciencia por la degradación se hace patente, y se visibiliza con un voto cada vez mayor a las opciones que ponen en primer plano la defensa de lo común y, singularmente, la del cambio de modelo hacia un nuevo paradigma ecologista.

La pregunta que muchos nos hacen es: y en España, ¿qué? Ciertamente vivimos en un país que está en la primera línea de la catástrofe climática. Cada vez es más evidente que la península ibérica es víctima de la degradación, afectando a la vida de las personas y de los ecosistemas.

En el momento actual, el ecologismo político parece ser reclamado por muchas fuerzas en España. Sin embargo, esto no es síntoma de que las políticas estén cambiando, sino de que la cuestión empieza a preocupar a la opinión pública, y singularmente a los jóvenes. No es el caso de las tres derechas, que se mueven a ritmo del negacionismo climático de VOX, cuya portavoz Rocío Monasterio no pierde ocasión de calificar como “milonga” la catástrofe climática.

Mientras, el PSOE de Pedro Sánchez se reivindica como verde. ¿Lo es? Sinceramente, no lo creo. Basta analizar los hechos y dejar fijarse tanto en los discursos. A estas alturas, un año y tres meses después de la moción de censura, es inexplicable que el Gobierno ni siquiera haya registrado en el Congreso una Ley de Cambio Climático. Tampoco en cuestiones clave de la agenda ambiental como las políticas de agua, la defensa de la biodiversidad o el urbanismo litoral se han producido cambios sustanciales con respecto al pasado reciente. Es, precisamente, en materia ecológica donde puede verse muy bien la cercanía de las políticas de Sánchez con los intereses económicos de las grandes empresas y de los lobbies, muy alejados a día de hoy de un cambio de modelo. Basta recordar el triste papel que jugó el PSOE en el Congreso al permitir modificar a la baja la ley de biodiversidad (paradójicamente llamada Ley Narbona ya que se aprobó siendo ella ministra).

En el panorama político nacional es Unidas Podemos quien ha levantado con más credibilidad y fuerza la bandera verde. Ha sido Unidas Podemos la fuerza que ha presentado la declaración de Emergencia Climática como primera medida en esta legislatura, que tanto está costando poner en marcha. No en vano Unidas Podemos asume, con un alto nivel de compromiso ambiental, las competencias verdes en muchos ayuntamientos y Comunidades Autónomas en los que conforma pactos de Gobierno. Esa estrategia de confluencia es la que en su día acordamos en España, y que hoy tiene más sentido que nunca en una situación política polarizada en la que parece UP se convierte en la única fuerza política estatal autónoma de los poderes financieros y económicos.

El contexto, por ello, invita a que el ecologismo político en España sume fuerzas en Unidas Podemos. Desde el compromiso verde no pueden explicarse movimientos dirigidos a debilitar el esfuerzo de consolidar en Unidas Podemos un espacio político ecologista amplio de lucha contra la crisis ecológica.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia).

El G7 no nos representa

La Organización de las Naciones Unidas no es sino la más reciente conclusión de una conversación que lleva siglos en desarrollo. La idea de la gobernanza mundial ya fue sugerida, discutida y criticada más o menos sutilmente por influyentes pensadores como Kant, Hobbes, John Austin o el mismo Albert Einstein. Superar nuestras barreras nacionales para dialogar y ponernos de acuerdo sobre aquellas cuestiones que se proyectan más allá de cualquier esquema de fronteras fue siempre la principal aspiración. Fueron precisamente Kant y Einstein quienes insistieron en que una gobernanza mundial debía ser justa, legítima y representativa, alejada del feudalismo y la concentración ilegítima del poder.
Y, sin embargo, eso es exactamente lo que nos ofrece el G7; un gobierno de los Primeros sobre los Terceros, de los ricos sobre los pobres, de unos pocos sobre la mayoría. Un gobierno que no nos representa. Un club de privilegiados que, ignorando las estructuras legales que ya existen para ejercer la gobernanza a escala global, se autoproclama líder del mundo libre y pretende ejercer una influencia más allá de sus respectivas fronteras por el mero hecho de haber amasado los recursos económicos y financieros necesarios para ello. No en vano estos siete países representan el 50% del PIB Global (era el 70% cuando se creó en 1975). Para gobernar a través de la persuasión comercial y militar, del trueque de influencias, a las órdenes de las únicas organizaciones puramente globales de nuestros días; los fondos de inversión como Blackrock, más poderoso que la mayoría de Estados-Nación. Un intento interesado y de vista sesgada para dirigir al mundo en una dirección específica; la del mantenimiento del actual modelo económico neoliberal, cada vez más asfixiante para la mayoría social global, que además nos dirige a una catástrofe climática cada día más irremediable. Una catástrofe a la que este grupo de países ha contribuido con especial ahínco tras casi 200 años de emisiones industriales. Un modelo que permite la extrema desigualdad, como atestigua el vergonzante hecho de que tan sólo 26 individuos acumulen tanta riqueza como los 3.800 millones de habitantes más pobres del planeta.
Es el G7 quien defiende tal statu quo. Por ello su legitimidad como grupo de influencia no es cuestionable tan sólo por ser unos pocos, sino por lo que representan, careciendo de la capacidad de realizar cualquier acción sustancial para remediarlo. Qué cambios reales podemos esperar de un grupo que no incluye a los tres grandes exportadores de combustibles fósiles (Rusia, Arabia Saudí y Australia), al mayor emisor de gases de efecto invernadero (China), al segundo y tercero en el ranking de exportación de armas (Rusia y China), o a los tres mayores importadores, todos en Oriente Medio (Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos). Cuánta empatía mostrará un foro que no incluye al menos a los tres países más pobres, todos en África (Burundi, República Central Africana, República Democrática del Congo), a los tres países más afectados por el Cambio Climático, los primeros en desaparecer por la subida del nivel del mar (Islas Marshall, Tuvalu, Kiribati). Cuántos otros ejemplos vienen a nuestra mente cuando concluimos que al G7 le faltan 186 miembros.
El marco donde todos esos intereses se enfrentan cara a cara no es una sala con siete asientos, sino la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un G193 donde la legitimidad de la representación de la ciudadanía global está garantizada, donde existen sistemas de control y equilibrio, transparencia parlamentaria y legislación internacional acordada. En España muchos se llenan la boca defendiendo el Estado de Derecho pero después miran para otro lado cuando abiertamente se ignora o viola la legislación internacional por aliados o por organizaciones de las que España forma parte, como hizo la OTAN en el caso de Libia en 2011. Nosotros creemos en la defensa del Estado de Derecho internacional, que también existe. Nos llaman radicales, transgresores, cuando en realidad en este ámbito somos los más conservadores. Queremos que se respete la legislación existente, firmada y ratificada por los países miembros de la ONU, y por lo tanto asumida en sus respectivos marcos legales y constitucionales.
No hay democracia real sin representatividad real. Nos vemos obligados a enarbolar de nuevo el “no nos representan” que tanto oímos en nuestro 15M, y que se hizo eco en otros movimientos significativos a escala global. El G7 no nos representa. No lo reformemos, volvamos a lo que ya existía antes que ellos, y que nació de las lecciones aprendidas tras los mayores errores cometidos por la Humanidad como especie. No sólo el horror de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, también la crisis del 29 y la ruina y miseria que esta repartió por todo el mundo.
Desde el grupo vasco de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados, invitamos al G7 a llevar el debate a la ONU y a las cumbres sobre el clima auspiciadas por su marco legal, a introducir las iniciativas legislativas y comerciales que proponen dentro del sistema de gobernanza internacional que ha llevado tantas décadas construir y que, con sus imperfecciones, nos representa a todos. No sólo la ONU, todos los foros de representación política genuina y proporcional, desde la escala local hasta la nacional, deben tener prioridad. Como en el caso de la cooperativa vasca, podrá cuestionarse su nivel de eficiencia en cuanto a los resultados de gestión, pero no su capacidad de representatividad para todos los implicados.
La ONU es el lugar en el que se buscan los grandes consensos para hacer frente a los desafíos globales, donde se practica la diplomacia y política real, la valiente, a la intemperie, sin la protección de una burbuja de irreal prosperidad. Demos paso al G193, y que hable el Mundo.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia, y escrito por Juantxo López de Uralde, Pilar Garrido, Roberto Uriarte y Miren Gorrotxategi).

«He pedido al Rey que asuma un rol de liderazgo en la lucha contra el cambio climático»

Esta mañana, he participado en la ronda de consultas con el Rey, en nombre de EQUO, para la propuesta de candidato a la Presidencia.

Con respecto a la investidura, he trasladado al Rey que, en coherencia con la posición de nuestro grupo, sólo apoyaríamos un gobierno de Sánchez siempre que seamos parte y estemos en coalición.

Y, aprovechando que es el Día Mundial del Medio Ambiente, también le he trasladado la gravedad de la emergencia climática en la que estamos inmersos, y que somos el país de la UE que más sufre el cambio climático. Por eso, le he pedido que, desde el punto de vista institucional, asuma un rol de liderazgo.

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