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El blog de Juantxo López de Uralde

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Balance del trabajo desarrollado en 2018 en el Congreso

Hace ahora tres años que llegué al Congreso como diputado de EQUO dentro de Unidos Podemos y, aunque la legislatura está siendo compleja, el trabajo por el bien común siempre deja éxitos y satisfacciones importantes. (Como por ejemplo, votar a favor en la moción de censura con la que conseguimos echar del Gobierno a Mariano Rajoy, el Partido Popular y su corrupción).

Trabajar desde la oposición no es fácil, muy especialmente en la tarea que me ocupa. Y es que los seis años de Gobierno de Rajoy han supuesto un auténtico desastre para el medio ambiente en nuestro país, tras haber acometido una dura contrarreforma ambiental durante los años que tuvo mayoría absoluta, modificando todas las leyes de protección y mejora del medio ambiente en favor de los intereses económicos de unos pocos.

Como contrapartida, la presencia de las políticas verdes y la ecología es cada vez mayor en el Congreso, gracias a la presencia de EQUO en Unidos Podemos, que ha asumido el cambio climático y la transición energética, la defensa del medio ambiente y los derechos de los animales como prioridad en la agenda política.

Ahora tenemos un nuevo Gobierno, al que tendimos la mano para frenar la crisis ecológica que afronta nuestro país. Pero no puede haber excusas, porque el daño ha sido muy grande, y porque nos quedamos sin tiempo.

En mi balance de hace un año, definí 2017 como el año en que la acción climática ocupó el Congreso, ya que hemos conseguido que el cambio climático haya dejado de ocupar un segundo plano en la agenda política. Este año sin duda ha estado marcado por uno de los grandes problemas a los que se enfrenta nuestro planeta: la contaminación por plásticos. ¿Sabías que, cada año se estima que 8 millones de toneladas de plástico acaban en el mar? ¿Y que de seguir al ritmo actual, en 2050 habrá en los mares más plásticos que peces? ¿Y que ninguna tortuga marina del Mediterráneo ha dejado de ingerir plásticos? ¿O que el 90% de las aves marinas tienen fragmentos plásticos en sus estómago?

En cuanto al cambio climático, la conciencia de la ciudadanía no ha parado de crecer, y las advertencias de los científicos no dejan lugar a duda: estamos en la cuenta atrás, y es imprescindible mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, el avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental y está mermando las políticas globales para frenar el cambio climático. Afortunadamente, en el centro de Europa, los partidos verdes ya se están consolidando como alternativa progresista frente a ese avance. ¿Seguimos empujando para que esa ‘ola verde’ llegue pronto a nuestro país?

 

 

Mientras, aquí te dejo un breve repaso a algunas de las iniciativas y propuestas en las que he trabajado a lo largo de este año intenso. 

 

Registro de la Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Foto: Dani Gago

Tras años de retrasos y promesas incumplidas por el anterior Gobierno, desde Unidos Podemos presentamos, en el mes de julio, nuestra proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, una ley ambiciosa que contempla objetivos que van mucho más allá del mandato de la Unión Europea; transversal y que afecta a todos los sectores, y, sobre todo, una ley que es socialmente justa, desterrando la pobreza energética y apoyando modelos de transición social en las comarcas que se puedan ver afectadas por los cambios.

Además, hemos tendido la mano al Gobierno para impulsar una Ley de Cambio Climático ambiciosa en esta legislatura, en el marco del acuerdo presupuestario al que llegamos con el Gobierno.

Este año he vuelto a asistir, representando a mi grupo parlamentario, en la delegación del Congreso de los Diputados a la Cumbre del Clima de Katowice, COP24.

 

 

 

En materia energética y de seguridad nuclear… 

  • Un año después del cierre de Garoña, me preocupa lo lento que va su desmantelamiento, y que apenas haya información clara ni transparencia de lo que se está haciendo. Además, he seguido denunciado nuevas contaminaciones en este proceso.
  • Tras la sentencia del Tribunal Constitucional que por fin puso freno a los vetos del Gobierno del PP en el Congreso de los Diputados, volvimos a presentar todas nuestras leyes vetadas, entre ellas la Proposición de Ley para el Fomento del Autoconsumo y la derogación del ‘impuesto al sol’. Finalmente, el Gobierno aprobó, en octubre, un Real Decreto Ley que ponía fin a este impuesto.

Durante todo este año, desde la Comisión de Energía primero y la de Transición Ecológica ahora, me he seguido ocupando de la ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear:

  • hemos propuesto una reforma del CSN para garantizar su independencia y una mayor transparencia en su funcionamiento
  • se aprobó por unanimidad el informe de actividad de 2016, que pide planificar el desmantelamiento de las nucleares, elaborar nuevo Plan de Residuos Radiactivos, resolver la cuestión del almacén centralizado de residuos (ATC), y cancelar el proyecto de mina de uranio en Retortillo. 
  • he pedido explicaciones por la presencia de lodos radiactivos en los márgenes del Jarama

En este sentido, el Gobierno se comprometió, en noviembre, a elaborar un nuevo Plan de Residuos Radiactivos, en respuesta a una pregunta que registré hace unos meses, y el CSN frenó la tramitación de los permisos de la mina de uranio de Retortillo a la espera de más información. Tras las explicaciones pedidas, el Gobierno elaborará la lista de suelos con lodos radiactivos tras la polémica del Jarama. Además, el Gobierno paralizó los trámites para la construcción del ATC, y por último, pero no por ello menos importante, logramos abordar la necesidad de un Plan de seguridad contra los ciberataques en las nucleares españolas.

 

 

¿Sabes que la Fundéu ha elegido ‘microplástico’ como la palabra del año 2018? Lo ha hecho por ser “un término que pone el acento en la toma de conciencia en torno a uno de los grandes problemas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad”. La lucha contra la contaminación por plásticos y la gestión de residuos ha sido uno de los principales ejes de mi actividad este año:

  • Denuncio el modelo de gestión de residuos del Gobierno del PP (o la ausencia de una política de residuos) tras la entrada en vigor de la prohibición por parte de China, de importar determinados residuos (fundamentalmente plásticos). Con motivo del día mundial del reciclaje, denuncio el fracaso de la política española de residuos. 
  • Tras la denuncia de EQUO, la Fiscalía de Medio Ambiente ha abierto una investigación para esclarecer las posibles causas de los numerosos incendios en las plantas de gestión de residuos.
  • Registramos una Proposición de Ley para la reducción de los plásticos de un solo uso, cuyos principales objetivos son reducir la cantidad de plástico que se pone en circulación y apostar por la reutilización y el reciclaje, llegando a una tasa del 100% en 2030

Cada minuto que el PP ha estado en el Gobierno, ha sido un lastre para el medio ambiente y la biodiversidad, y no he dejado de denunciar sus políticas de contrarreforma ambiental y, ahora, de llevar a cabo propuestas para tratar de revertir, en la medida de lo posible, el deterioro causado. En algunos casos, con éxito:

  • En la semana de la movilidad, desde Unidos Podemos proponemos una moratoria del AVE y aumentar la inversión en cercanías y media distancia
  • En la reforma de la Ley de Impacto Ambiental, hemos introducido una enmienda que obliga a que las nuevas cárceles que se construyan a partir de ahora estén obligadas a pasar el trámite de evaluación ambiental
  • Exijo más ambición al nuevo Gobierno para eliminar los combustibles fósiles  

La ciudadanía cada vez es más sensible frente a los casos de maltrato animal, y reclama cambios en nuestra legislación que acompañen esa creciente conciencia social. Por eso, los derechos de los animales son una de las tareas que me ocupa con cada vez más espacio dentro de mi grupo parlamentario:

 

Pero estos son sólo algunos ejemplos concretos de mi trabajo… son muchas más las preguntas e iniciativas que llevo a cabo en mi día a día, y que, como puedes ver, algunas de ellas tienen consecuencias concretas. 

 

Este mes de septiembre he estrenado una sección de actualidad y medio ambiente en el programa ‘La Cafetera’, de Fernando Berlín. Es todos los martes, hacia las 9.00, y te invito a unirte. Y también puedes seguir mis reflexiones y la actualidad en mi canal de Telegram y en el blog Ecologismo de Emergencia. Pero además de eso, comparto un pequeño resumen de mi actividad en los medios de comunicación. ¡Feliz 2019… en verde!

 

Resistencia verde contra Bolsonaro

Hay momentos y situaciones en los que no caben medias tintas: hay que tomar partido. Y este es el caso con Bolsonaro. Son muchas las ideas y las declaraciones de Bolsonaro que nos indignan: homofobia, apoyo a la tortura y el asesinato político, racismo, machismo… El personaje es una versión corregida y aumentada de Trump, y bajo su mandato puede llevarse por delante, también, el medio ambiente de su país. El problema, en este caso, es que la cosa no quedará ahí: de cumplir lo que ha venido anunciando, se llevará por delante el futuro de todos, y cualquier posibilidad de la humanidad de escapar de la acuciante crisis ecológica.

Muchas de sus declaraciones públicas puede que se queden en eso, en simples intenciones, sin ir más allá. De hecho, ya hace semanas que ha empezado a recular, aunque sólo por motivos electorales, en algunas de sus opiniones que más escándalo han provocado en la comunidad internacional. Pero con la ecología eso ya no es suficiente: la destrucción del Amazonas se va a acelerar de forma galopante poniendo en riesgo el ya más que frágil equilibrio climático global. No podemos olvidar que el bosque amazónico es clave en la absorción de CO2 y su desaparición. Su simple reducción sería desastrosa. Bolsonaro quiere “liberalizar” la Amazonia, es decir, abrirla a su total destrucción. Para ello no requiere de una gran acción gubernamental, al contrario, le basta con la presión de la agroindustria para eliminar la protección ambiental. Una presión que ya es brutal: cada año cuesta vidas a funcionarios, activistas e indígenas. Cuando el estado de Brasil decida abandonarlos a su suerte la situación se va a desbocar: nadie va a parar el fuego, las pistas, las talas, y los asesinatos.

No hace falta que Bolsonaro lleve adelante las medidas que ha anunciado – eliminación del ministerio de Medio Ambiente, y de las agencias que defienden a los indígenas y sus tierras – para que la destrucción ecológica se multiplique. Basta que haya llegado al poder, y la señal ya está dada. Sus colaboradores en los Estados amazónicos son los mismos que están destruyendo la selva todos los días. Su futuro Ministro de Agricultura (que se ocupará de lo que quede del medio ambiente) Nathan García, es dueño de propiedades y Mato Grosso donde cultiva soja, algodón maíz, y es presidente de la Unión Democrática Ruralista, y defiende, al igual que Bolsonaro, la salida de Brasil del Acuerdo de París contra el cambio climático. Ellos serán quienes, en teoría, ahora deberían hacer cumplir las leyes que protegen la selva y a sus habitantes. El zorro y las gallinas. No hay duda de lo que va a ocurrir.

Con ellos hay que dar por seguro que seguirán adelante los grandes proyectos de infraestructuras como la presa de Belo Monte, carreteras en la selva y como los males nunca vienen solos, también se completará la construcción de la central nuclear de Angra3.

No merece la pena profundizar mucho más. Bolsonaro trae de la mano la destrucción ecológica del pulmón del Planeta, y con ello el agravamiento del cambio climático. En un momento en que los científicos del IPCC de Naciones Unidas han levantado la voz de alarma y advertido de la urgencia de tomar medidas para salvar el clima, el mundo no se puede permitir este desastre. Hay que frenarlo. Ya sabemos que son muchos quienes en Brasil van a resistir las políticas y decisiones de Bolsonaro. Deben contar con todo nuestro apoyo.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

Sube el petróleo mientras Rajoy toca el violín

En lo que se refiere a cuestiones energéticas, el Gobierno de Rajoy tiene la memoria corta, y por eso no parece preocuparle demasiado el incremento en el precio del petróleo, que ha alcanzado ya los 75 dólares/barril. No parece ese dato tampoco hacer mella en un Gobierno cuyo interés por el desarrollo de las alternativas energéticas renovables tiende a cero, y al que tampoco  la crisis ecológica le importa. No sorprende por tanto que en los presupuestos generales recorten los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático, mientras el petróleo recupera su tendencia alcista . Quizás se pregunte usted qué tiene que ver una cosa con la otra. Lo voy a tratar de explicar.

Empecemos recordando que los máximos en el precio del petróleo se alcanzaron en 2008, precisamente en pleno hundimiento de la economía española: el barril Brent alcanzó su máximo, que el 15 de julio de 2008 llegó a hasta su récord histórico absoluto en 145 dólares. Han pasado diez años ya, pero la relativa tregua para nuestra economía de los bajos precios del petróleo no ha sido aprovechada para impulsar las energías renovables.

En España no tenemos petróleo; pero tenemos mucho sol y mucho viento. Sin embargo en estos años las políticas de impulso a las renovables han estado absolutamente paralizadas, a pesar de que todos sabemos que los bajos precios del petróleo son una cuestión puramente temporal. Parece que no hemos aprendido nada de la crisis, y nuestra economía sigue tan vulnerable a los precios del petróleo como lo fue en 2008. ¿Acaso hace falta recordar la situación económica que vivimos en aquellas fechas en este país, y las consecuencias sociales que tuvo de las que aún no nos hemos recuperado?

España depende energéticamente del exterior  en un 72,3%, 20 puntos por encima de la media de los países de la UE. El 100% del petróleo que consume la economía española es importado, por lo que cualquier subida  en el precio tiene impactos devastadores sobre nuestra economía. Llama la atención por ello la falta de previsión que esta mostrando el Gobierno para reducir nuestra dependencia del crudo.

La mayor parte del consumo de petróleo en España se utiliza para el transporte, sector que cada vez tiene más peso en el conjunto de las emisiones. Tradicionalmente se argumentaba que impulsar las renovables no tendría impacto sobre el consumo de petróleo al ser usado sobre todo en transporte, pero ese paradigma ya no es cierto: la electrificación del transporte es una estrategia clara para reducir esa dependencia. El consenso sobre esta estrategia en materia de lucha contra el cambio climático es amplio, e incluso la recoge el informe de los técnicos del ministerio de industria, pero es que no se está haciendo… Pero claro, para ello sería necesario tener una estrategia y una Ley para combatir el cambio climático, algo que desgraciadamente no existe en España.

Así que la nueva subida del petróleo nos devuelve a la incertidumbre. Hemos perdido otros diez años más. Ni la grave crisis ambiental en que estamos inmersos, ni el objetivo de reducir nuestra dependencia energética exterior han sido suficientes para mover la política energética española, cuyos responsables siguen más atentos a mantener los intereses del oligopolio energético que de defender el interés común que, en este caso se debería concretar en la reducción de  la dependencia energética exterior. Tenemos viento y tenemos sol… ¿a qué están esperando?

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

La realidad menguante del medio ambiente en España

El afán de los dirigentes del Partido Popular por vender los presupuesto de 2018 como “los más sociales de la historia” resulta bastante patético. Para ser unos presupuestos de una economía “en fase expansiva” (Montoro dixit) llama la atención el abismo en que han caído algunas partidas presupuestarias, y notoriamente las partidas destinadas a la protección y mejora del medio ambiente. Los números exponen con claridad lo que las palabras tratan de confundir. Así, mientras el Gobierno no se apea de su discurso sobre la importancia que le da al cambio climático, la realidad habla por sí misma.

En España no tenemos Ministerio de Medio Ambiente. El bajo interés político en la materia hace que se haya convertido en un pequeño negociado del Ministerio de Agricultura. Y así no hay manera. La realidad de las políticas ambientales en nuestro país es menguante: cada año menos interés y menores presupuestos.

Esta situación es coherente con las políticas de un Gobierno, el del PP, que ha acometido una intensa contrarreforma ambiental: todas y cada una de las leyes que tenían por objeto la protección y mejora del medio ambiente han sido modificadas a la baja: Costas, Montes, Parques Nacionales, Impacto Ambiental… sólo quedaba la Ley de Biodiversidad, pero el proceso de cambios en la ley para permitir el negocio con especies exóticas invasoras ya ha comenzado. En este contexto no es de extrañar la constante bajada que sufren las partidas ambientales en los Presupuestos Generales del Estado: donde no hay voluntad política, no se pone dinero. Y defender el medio ambiente no le interesa a este Gobierno.

Los datos son esclarecedores. Las partidas destinadas a la protección y la mejora del medio ambiente del Ministerio de Agricultura se han reducido en un 69% desde el año 2009. La parte gruesa del presupuesto se destina a grande sobras hidráulicas, continuando con la peor tradición de la política de cemento y hormigón en materia de aguas, que ahora se esconde detrás del buscado, pero hasta ahora no encontrado, Pacto Nacional del Agua (para los trasvases, habría que decir).

El escándalo alcanza sus máximas cotas en materia de cambio climático. Hace unos días se publicaba que el consenso científico sobre el cambio climático alcanza el 99,94%. Pues bien, nuestro Gobierno debe quedarse en el escaso porcentaje de los que no ven urgente la necesidad de actuar, o al menos así lo muestran las cifras de su presupuesto de 2018, en que reducen la partida destinada a la lucha contra el cambio climático en otro 20%, alcanzando ya el bajón un 89% desde 2009. Es imposible creer que se apuesta de verdad por la descarbonización de la economía, con uno presupuestos que dedican miles de millones a nuevas carreteras, y solo 20 millones de € a luchar contra el cambio climático.

Vistas las cifras de los presupuestos de 2018, queda claro que el mayor problema ambiental que tenemos en España es el Gobierno del PP, y sus aliados que les mantienen ahí y que votarán estos presupuestos.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

 

“¡Aquí no hay quien viva!”, dijo la ballena antes de expirar

Hace unos días un cachalote moría varado en el Cabo de Palos, en Cartagena. Gracias a la autopsia se supo que el animal tenía en su aparato digestivo la nada desdeñable cantidad de 29 (¡¡!!) kg de plásticos. Incluso hemos leído el detalle de muchos de los objetos que tragó: bolsas, bidones, redes de nylon… Este hecho me provocó la reflexión de que no podemos seguir pasivos ante los plásticos que ahogan nuestros mares: nosotros nos bañamos en el mar algunos días en verano, pero muchos seres viven en él.

La situación de los mares es ya insostenible. Los plásticos tardan décadas en degradarse, y cuando lo hacen se acaban convirtiendo en partículas de microplásticos, y acaban siendo ingerido por los mismos peces que terminan en nuestros platos. El plástico ahoga los océanos y a las criaturas que viven en él.

Hasta tal punto hemos llegado, que la acumulación de basuras en los mares está haciendo que se creen islas en distintos puntos de los océanos, que en algunos casos conforman ya enormes superficies. En concreto en el Pacífico se habla ya de un continente de basuras flotantes cuya superficie supera ya la de España, Francia e Italia juntas. Así de mal están las cosas.

El problema es global, pero como en tantos otros casos, todos debemos aportar para dar la vuelta a este desastre. En España la gestión de residuos está estancada. De los millones de toneladas de residuos de envases que se comercializan, sólo se recicla una pequeña parte. Los datos de Eurostat han puesto las cosas en su justo lugar: España escasamente alcanza el 30% del reciclaje de los residuos de envases que se generan, una cifra muy alejada del objetivo europeo. Por ello es imprescindible y urgente ser mucho más ambiciosos: la actual política de residuos lleva años sin avanzar. Es imprescindible poner en marcha nuevas iniciativas como el sistema de devolución y retorno (SDDR), y muchas otras. Así no podemos seguir.

Pero hay que actuar antes de llegar al residuo. Es imprescindible empezar a avanzar en materia de prevención, y de reutilización. El martes mismo el Congreso aprobó una Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Unidos Podemos, instando al Gobierno a prohibir los productos plásticos desechables. Es un primer paso, aunque con el actual Gobierno es difícil ser optimistas, y creer que vayan a ponerlo en marcha. En todo caso es sólo una primera iniciativa, pero no nos vamos a parar.
Imagino una conversación entre ballenas, quejándose de la intensa contaminación marina y diciendo con razón: “¡aquí no hay quien viva!”.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

El falso dilema de los expertos de Nadal: ¿catástrofe climática o catástrofe nuclear?

Las Cumbres del Clima tienen la virtud de que fuerzan a los gobiernos a hacer o decir cosas contra el cambio climático en las que en realidad no creen. El ambiente que crean hace que ningún líder quiera quedar atrás, y todos se apuntan a ser campeones del clima.  Es lo que le pasó a Rajoy en la Cumbre de Marrakech, hace ya 16 meses: puesto a proponer,  prometió la elaboración en España de una Ley contra el Cambio Climático. Lo cierto es que es una herramienta muy necesaria, y por ello levantó importantes expectativas en muchos sectores que hoy se están viendo decepcionadas. Mediada ya la legislatura ni siquiera hay un borrador de Ley encima de la mesa, ni voluntad del Gobierno de sacarla adelante, así que todo apunta ya a que aquella promesa no va a cumplirse.

En su última intervención en el Parlamento, el ministro Nadal advirtió que no habrá ley de cambio climático en España “hasta que no esté aprobada la normativa comunitaria”, lo cual es una excusa barata, porque numerosos países europeos cuentan ya desde años con leyes para abordar en el su contexto nacional la problemática del cambio climático. Mucho más urgente lo es en España, que somos un país víctima en primera línea del cambio climático.

Mientras los impactos del cambio climático se aceleran, las políticas se frenan. Esta es la triste paradoja. A este paso de incumplimientos, el Acuerdo de París va a acabar pareciendo un ejemplo de ambición, cuando todo el mundo estuvo de acuerdo en que es un mínimo del que partir, y no una meta a la que llegar.

Entre las múltiples interferencias para no llegar a tiempo a elaborar esa prometida Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el ministro Nadal propuso un grupo de expertos que dictaminaran cómo debía ser esa presunta Transición Energética. Pues bien, el grupo de Nadal ya ha hablado: el denso informe se conoció este lunes 2 de abril.

El documento de más de 500 páginas aborda por capítulos los diferentes elementos que según consideración de ese grupo de expertos (con mayoría de los designados por el propio ministerio) deben tenerse en cuenta.

Aunque hay muchos elementos interesantes en el informe, desde mi punto de vista los capítulos clave son el primero, que tiene que ver con los distintos escenarios para la transición energética, y el relativo a los cambios que propone en materia fiscal. Tiempo habrá de analizarlo en profundidad pero ahí va una reflexión de urgencia.

En los escenarios energéticos los técnicos de Nadal hacen una apuesta clara por “sobrepasar el periodo de funcionamiento previsto” como vía para descarbonizar la economía. Lejos de la idea de abandonar a un tiempo el carbón y la nuclear, tal y cómo se ha venido proponiendo por otros informes técnicos recientes como el del IIT para Greenpeace,  los expertos de Nadal apuestan por la nuclear. Para ello utilizan la línea argumental del ministro anunciando que su cierre anticipado elevaría el coste de generación de entre 2.000 y 3.200 millones de euros cada año, aumentaría el precio de la electricidad en un 20% y llevaría a duplicar las emisiones de CO2 en el sector eléctrico. En resumen: la nuclear os salvará del cambio climático. El dilema nuclear vs. cambio climático es un viejo y falso debate, porque no es legítimo obligar a la sociedad a optar entre la catástrofe climática o la catástrofe nuclear. Vaya por delante que nadie propone el cierre “anticipado”, sino que no se alargue su vida útil.

Aunque una vez más se utilice el tema del coste para meter miedo al consumidor ante el cierre nuclear, el propio documento de los técnicos reconoce en otro capítulo que: “La introducción extrema de renovables produciría una reducción muy significativa del coste de generación”. Así que la cuestión clave es que el informe aludido se queda muy corto a la hora de proponer la entrada de renovables en el sistema, para (según reconocen) “no dificultar la rentabilidad de las tecnologías térmicas necesarias para proporcionar la potencia de respaldo a la generación renovable para la operación segura del sistema eléctrico”.

Sepa el ministro Nadal que no vamos a elegir entre la catástrofe climática o la catástrofe nuclear. Se puede avanzar más rápido hacia un escenario sin carbón y sin nucleares.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

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