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El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: medio ambiente (page 1 of 4)

Después del coronavirus: cambiar para vivir

Como las olas que observamos romper desde la playa, la segunda, la que viene detrás, es mucho mayor que la que ahora está rompiendo. Tras la ola del coronavirus acecha una nueva crisis de dimensiones aún mayores y cuyas consecuencias serán mucho más graves en todos los sentidos: hablamos del cambio climático. Debemos extraer numerosas lecciones de la difícil situación que vivimos, pensando en el futuro y a la vista de lo que se nos viene encima. Y, ciertamente, frente a la crisis climática, nadie podrá excusarse diciendo que no se conocían cuáles iban a ser las consecuencias, ya que pocos fenómenos han sido descritos con tanta precisión por la comunidad científica. Si lo que estamos viviendo con el coronavirus es devastador, que al menos nos sirva la experiencia para prevenir la tragedia climática.

Una diferencia clave de la situación del clima con respecto a la pandemia que vivimos con el coronavirus es que con aquélla hay una gran unanimidad entre los científicos sobre la necesidad de actuar con extrema urgencia. Quizás el coronavirus no avisó con suficiente claridad de sus graves impactos hasta que no lo tuvimos encima, pero no es el caso del cambio climático.

Me llama la atención que, durante la actual emergencia sanitaria, haya quien se haya referido en tono de burla a Greta Thunberg, como si ya se hubiera pasado la urgencia climática. Nada más lejos de la realidad, aunque ciertamente el parón económico está suponiendo también un respiro para el medio ambiente. No hay que confiarse: todos los expertos coinciden en que crisis como la actual son dañinas en el largo plazo para el medio ambiente porque si no aprendemos las duras lecciones, todo puede volver a ser igual.

Que las cosas vuelvan a ser como eran es, quizás, lo que mucha gente está esperando, y es deseable en el sentido del empleo, del contacto humano y de recuperar la libertad de movimientos. Pero creo que tenemos que ir más allá y trabajar para que las cosas sean mejor de lo que fueron, y para ello debemos extraer algunas lecciones de la situación actual.

Quizás la lección más relevante aprendida durante la crisis del coronavirus ha sido la recuperación del valor de lo público, de lo común. Después de décadas de abandono y deterioro de los servicios públicos, por una ola neoliberal que parecía no tener fin, la sociedad vuelve a valorar lo que significa tener una sanidad pública y universal cuyos trabajadores y trabajadoras se han convertido en los héroes de esta crisis. Este hecho debe tener consecuencias políticas en el futuro, en el sentido de que se vuelvan a poner en valor los servicios públicos.

En medio de tanto sufrimiento también hemos recuperado el sentido de comunidad, de hacer cosas para apoyar nuestros vecinos, especialmente aquellos que lo necesitan más. Hemos opuesto calidad humana ante un modelo incapaz de resolver nuestras necesidades más básicas.

Muchos científicos nos están alertando de que la destrucción de ecosistemas, especialmente forestales, y el comercio con animales salvajes están detrás de esta pandemia, y de las sucesivas que vendrán. Hay más motivos para mirar de forma positiva a nuestro medio ambiente, y luchar por preservarlo con mucho mayor énfasis.

Llama la atención la rápida bajada que se ha producido en los índices de contaminación de los países y ciudades más afectados por la pandemia. Es evidente que ello se ha producido a un alto coste económico y social, pero también es muestra de que puede hacerse, y en un plazo muy corto. Tendremos, por tanto, que analizar en profundidad si hay medidas de las que se han tomado que pueden alargarse en el tiempo e incluso mantenerse. Es el caso del teletrabajo, una práctica que, marginal en nuestro país, podría generalizarse, así como las reuniones ‘on line’, que reducirían enormemente la necesidad de viajes.

Otra lección que debemos extraer es la importancia de la producción de cercanía. Quizás hemos empezado a redescubrir que no todo puede ser producido en China, y que necesitamos producir bienes y alimentos aquí. Los productos de ‘kilómetro cero’ han cobrado una importancia manifiesta en tiempos de fronteras cerradas.

Éste es sólo un breve y rápido repaso a cosas que han cambiado en muy pocos días. El tiempo nos irá mostrando nuevas lecciones de los cambios que estamos viviendo en estos días. Ahora necesitamos ser conscientes de que el día después no podremos ignorar todas estas lecciones, porque tenemos delante otra crisis aún mayor a la que hacer frente, y estamos recuperando algunas herramientas que nos van a ser muy útiles. Por eso es mucho lo que debe cambiar: mantengamos lo bueno que tenemos, pero aprovechemos lo que hemos aprendido.

Aprovechemos las lecciones aprendidas con la primera ola y realicemos los cambios urgentes que nos hagan fuertes para prevenir la siguiente crisis: la climática. Que no se diga que no nos avisaron de lo que vendrá.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

Por un sector agroalimentario justo y sostenible

Ayer, en el Pleno del Congreso de los Diputados, aprobamos el Real Decreto-Ley por el que se adoptan medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación.

Desde Unidas Podemos hemos apoyado esta propuesta, porque entendemos que es indudable que los campesinos y los ganaderos no están  recibiendo precios justos por su trabajo. Se debe corregir esta aberración para asegurar unos ingresos que permitan vivir con dignidad a quienes cuidan de nuestra tierra,  de nuestra alimentación, de nuestra biodiversidad, y de nuestro medio rural.

Este conflicto enfrenta la supervivencia de nuestro sector primario y con ello nuestra soberanía  alimentaria, con los intereses económicos  especulativos de quienes sólo ven en la alimentación una cuenta de resultados cuanto más abultada,  mejor.

Es sensato, por tanto,  que el Estado intervenga cuando un sector no se regula, y como vemos, produce injusticias. Regular la cadena de valor de la alimentación es una obligación del Estado  cuando vemos que las malas prácticas ponen en peligro la vida de mucha gente, y lleva a buena parte de  nuestros productores a la extinción.

Aquí puedes ver mi intervención completa.

España, líder europeo en incumplimiento de la normativa verde

No es casualidad que, por quinto año consecutivo, España lidere el ‘ranking’ de países que incumple la normativa europea en materia ambiental. Hemos conocido el dato esta semana, y desde luego no es para estar orgullosos. La falta de interés por las políticas de protección ecológica ha sido una constante en nuestro país, pero ha llegado el momento de dar la vuelta a esta situación vergonzosa para España. Espero que el nuevo Gobierno se ponga cuanto antes manos a la obra para dar solución a los expedientes abiertos y, lo que es más importante, acelere la puesta en marcha de políticas preventivas en materia ambiental que eviten futuros daños.

Desde luego, fue la entrada en la Unión Europea en 1986 la que obligó a poner al día nuestra legislación ambiental, hasta entonces bastante ausente. Desgraciadamente, el incumplimiento de estas normas europeas nos aleja de tener unos niveles altos de calidad ambiental en algunos ámbitos, pese a ser el país europeo con una mayor riqueza biológica y una biodiversidad más rica.

Los ámbitos de incumplimiento de la legislación europea son diversos, pero destacan las cuestiones relacionadas con el agua: falta de depuración adecuada, explotación ilegal de pozos, ausencia de planes de prevención ante las riadas… El agua es un elemento clave para España. El clima semiárido de amplias regiones peninsulares lo convierte en un recurso tan imprescindible como escaso. Además, el  aumento de las temperaturas debido al cambio climático está reduciendo el caudal de nuestros ríos. Por ello es especialmente importante que la depuración de aguas residuales se haga adecuadamente, ya que la contaminación del agua impide su reutilización para otros usos.

En cuanto a la sobreexplotación de las aguas subterráneas, la situación es dramática y está afectando particularmente a algunos Parques Nacionales emblemáticos. Es el caso de las Tablas de Daimiel, que sigue bajo mínimos por la sobreexplotación del acuífero 23, o el de Doñana, amenazado por la proliferación de pozos ilegales para riego.

Otro ámbito de preocupación es el relativo a los residuos. Precisamente cuando vivimos el drama humano y ecológico del vertedero de Zaldibar, en el País Vasco, la UE nos recuerda que hay más de 1.500 vertederos incontrolados en la geografía española, y que es urgente poner solución a esta cuestión.

La alta contaminación en las grandes urbes españolas incumple los límites europeos. Precisamente por ello Madrid y Barcelona se vieron obligadas a tomar medidas. Si el gobierno del Partido Popular y Ciudadanos en Madrid no puede acabar con Madrid Central no es por su voluntad política de luchar contra la contaminación (que no la tiene), sino porque caería de inmediato una sanción europea por rebasar los límites establecidos.

También la incorrecta gestión de la conservación de algunas especies salvajes está en el punto de mira europeo. En concreto, los permisos de caza de la tórtola europea, una especie cuyas poblaciones están en lento pero imparable declive, son objeto de otra denuncia.

En algunos casos no será fácil ir solucionando las cuestiones apuntadas por la UE porque vienen de muchos años de desidia y abandono, pero urge que el Gobierno tome cartas en el asunto y actúe. Esta legislatura debe ser también una legislatura en verde que corrija el rumbo del deterioro ambiental en España.

[Artículo publicado en El Siglo de Europa]

“Si sacamos un buen resultado Sánchez no tendrá más remedio que negociar”

[Entrevista]

Juan López Uralde, cabeza de lista por Álava de Unidas Podemos

“Defendemos lo mismo en todas partes, pero quizá en Euskadi y Catalunya no se valora lo suficiente” “Le pedimos a la gente que resista;nuestro compromiso es seguir peleando por un gobierno de izquierdas” “Debemos garantizar que las innovaciones en la industria del automóvil no dejan a Álava fuera”.

 

GASTEIZEn lo personal es de suponer que para usted estas elecciones son muy diferentes, tras su salida de Equo, el partido que fundó. ¿Cree que en lo político puede afectar de alguna manera a su candidatura por Álava?

-No creo que afecte porque yo estoy donde he estado todos estos años, en Unidas Podemos. Mis razones para estar aquí son las mismas que en 2015, que en 2016 y que el 28 de abril, y son que Unidas Podemos es la fuerza que más está ejerciendo el ecologismo político. Más allá de las connotaciones personales, desde el punto de vista político creo que no va a haber diferencias.

En Euskadi no, pero en el resto de España Equo ha desembocado en Más País. ¿Qué efecto puede tener esta formación en los resultados de Unidas Podemos? El CIS no prevé un aterrizaje muy sonoro de los de Errejón.

-Nosotros respetamos su decisión, tiene el derecho legítimo de presentarse, pero sí nos preocupa que en bastantes provincias donde es evidente que no va a conseguir ningún resultado pueda dar escaños a la derecha. Lo que pedimos a la gente es que piense bien su voto. En el caso de Bizkaia, por ejemplo, la candidatura de Más País puede llevar a dar un escaño más al PP y hacer que reaparezca en Euskadi.

¿Dan por descartado un pacto entre PSOE y Unidas Podemos vista la negociación del verano y el actual discurso socialista?

-Nosotros lo que pensamos es que muchas veces las cosas no salen a la primera, y que efectivamente Sánchez tenía una hoja de ruta que consistía en intentar acabar con Unidas Podemos, pero no lo va a conseguir. Nuestro suelo se está mostrando fuerte, la gente está movilizada y más allá del resultado lo cierto es que nos mantenemos fuertes. En ese sentido, planteamos nuestra mano tendida, exactamente igual, pero para un gobierno de izquierdas, nosotros no regalamos nuestros votos, y lo que le decimos a la gente es que aguante, que resista, que no es la primera lucha que no se consigue a la primera, que tenemos mucha experiencia en luchas de largo recorrido y que por tanto nuestro compromiso es seguir peleando para conseguir ese gobierno de izquierdas, más allá de lo que quiera o no Sánchez, porque si conseguimos un buen resultado y un grupo parlamentario fuerte es posible que no le quede más remedio que negociar con nosotros.

Y el comodín de la repetición electoral es de suponer que está ya agotado.

-Esos esperamos todos, realmente está jugando con fuego, lo decimos por activa y por pasiva. Nunca quiso pactar con nosotros, quería volver a elecciones porque así se lo habían dicho sus asesores áulicos, y lo vimos muy claramente. Yo participé en la segunda fase de la negociación y en esas reuniones en ningún momento hubo voluntad por parte del PSOE de negociar nada. Lo único que querían era sondear a ver si era posible dividirnos. Nosotros dijimos que íbamos a estar en la mesa hasta el final, que íbamos a hacer lo posible por llegar a un acuerdo, pero la otra parte no querían negociar.

¿La dilación en el inicio de las negociaciones fue el primer indicio de esa falta de voluntad que usted percibió?

-Sí, la noche del 28 de abril hubo ilusión en mucha gente, pero el 26 de mayo Sánchez y sus asesores perciben debilidad en Unidas Podemos y deciden acabar con nosotros. Tardan ochenta días en empezar a negociar, y encima nos llaman socios preferentes, lo cual es falso, en ningún momento hemos sido el socio preferente del PSOE. Nunca ha habido una negociación en serio por parte del PSOE.

¿Fue un error no aceptar la oferta de julio que les hizo Sánchez?

-Seguramente no, porque no era una oferta seria, si lo hubiera sido habríamos seguido negociando en agosto y habríamos alcanzado un acuerdo rápidamente. Ese gobierno hubiera durado muy poquito, ni siquiera creo que hubiéramos llegado a los Presupuestos, con lo cual a lo mejor las elecciones en lugar de haber sido ahora habrían sido dentro de tres meses;así que igual es mejor empezar de cero e ir en serio.

Dice que el PSOE trataba de azuzarles entre ustedes. ¿Les costó a los tres partidos unificar una estrategia de cara a la negociación?

-No, dentro de Unidas Podemos no porque teníamos claro, y era un sentir común, que había que entrar en el Gobierno, poner en valor nuestros votos. Es verdad que en julio tuvimos una discusión e internamente conseguimos llegar a un acuerdo de consenso, el de la abstención, pero para seguir negociando, si no habríamos votado que no. En realidad, el error que cometimos fue pensar que la otra parte quería negociar con nosotros, cuando nunca lo quiso.

¿Les puede perjudicar la vuelta a la efervescencia en Catalunya tras la sentencia del ‘procés’ y el desprestigio de las posiciones, digamos, templadas, sobre el modelo de Estado y la territorialidad?

-Nosotros tenemos el valor de defender lo mismo en Euskadi, en Catalunya, en Sevilla y en Madrid, y esa diferencia que marca Unidas Podemos igual en Euskadi y Catalunya no se valora lo suficiente. Es muy fácil hablar de presos políticos aquí, es muy difícil hacerlo en Cádiz, pero nosotros lo hacemos. Creo que estamos haciendo educación política, y tratamos de explicar las cosas fuera el ámbito de los territorios llamados históricos. Nosotros hablamos de plurinacionalidad sin complejos y sin tapujos, y lo hacemos aquí y en otros sitios. Creo que eso es necesario, porque hay mucho cinismo en la política española y mucho doble lenguaje, decir una cosa aquí y otra allí en función de lo que la gente quiere oír. Nosotros aportamos coherencia.

¿Hasta qué punto es grave la crisis institucional y territorial en el Estado español?

-La situación es muy grave, sobre todo porque hay grandes partidos a los que no les importa tanto solucionar el tema catalán como utilizarlo como materia electoral en otros territorios. Hay partidos que han hecho de Catalunya su único tema. En estos cuatro años en que he estado en el Congreso, por ejemplo Ciudadanos pocas iniciativas ha presentado más allá de las recurrentes sobre Catalunya. y no con un interés de resolver el problema, de mejorar la convivencia, sino con el mismo interés con el que hace determinadas cosas para llamar la atención fuera de Catalunya. Y digo Ciudadanos como puedo decir el PP, por no hablar de Vox. Con esa actitud es muy difícil buscar soluciones, porque no quieren encontrarlas, quieren aprovechar la coyuntura para su propio interés.

¿A quién puede castigar más la abstención, a Sánchez o a ustedes?

-En general la abstención perjudica a la izquierda y por eso le decimos a la gente que no ha salido a la primera, pero que vamos a seguir luchando, y también hacemos un llamamiento a las personas que votaron al PSOE creyéndose las palabras de Sánchez de que iba a intentar formar un gobierno de izquierdas. Mucha gente nos votó a nosotros en 2015 y 2016, y el 28 de abril votó al PSOE por el voto útil, y creemos que ese voto debería volver y así se lo pedimos a esa gente, que vote a Unidas Podemos para garantizar ese gobierno de izquierdas.

En un principio parecía que el miedo a la ultraderecha se había matizado, pero Vox sube, y mucho, en las encuestas. ¿Existe la posibilidad de que cobren un protagonismo esencial en el Congreso?

-Muchos de los escaños que se juega Vox es en los restos con Unidas Podemos, y por eso decía que es importante que la gente reflexione sobre su voto, porque el voto útil de la izquierda en este momento es el de Unidas Podemos, puede marcar la diferencia y dejar a Vox muy lejos de sus expectativas. Si la gente se abstiene o vota opciones sin capacidad de conseguir escaño puede ocurrir que se pierdan escaños en favor de la extrema derecha por un puñado de votos.

¿Y si eso ocurre?

-Es un desastre. Dan miedo, sus mensajes, sus discursos, su falta de racionalidad, es verdaderamente grave lo que está pasando en España con Vox, y la responsabilidad es de la derecha, que le ha dado alas. La única línea roja ha sido contra Unidas Podemos, el PSOE dijo que no podemos estar en el Gobierno porque les quitamos el sueño, y mientras tanto se está permitiendo que la extrema derecha esté en muchos gobiernos regionales, municipales, y de esa manera se le está blanqueando frente a la opinión pública. Se está mandando el mensaje de que no son tan malos y eso es terrible, porque sus mensajes y sus iniciativas en el Congreso están realmente muy alejadas de la realidad y son muy franquistas, porque es un partido franquista, alejado de la sociedad actual.

Y podrían ser la llave que no fue Ciudadanos.

-Si el PP lo permite como lo está permitiendo en tantas autonomías, con carta blanca para ser sus socios, pues eso va a ocurrir, e insisto, sus políticas son peligrosas y suponen retrocesos importantes en muchos derechos conseguidos, todo lo que se ha avanzado en la democracia está en riesgo.

La ecología es por fin, uno de los grandes temas de la agenda política. ¿Tiene esperanza de que eso se traduzca en medidas concretas en relación al cambio climático o la transición ecológica?

-La sociedad se está movilizando, pero si Vox, que es un partido negacionista del cambio climático, cuando los hechos son tan irrefutables, se convierte en llave, tenemos el negacionismo aquí, lo del primo de Rajoy es una broma al lado del discurso de Vox. Yo espero que la gente se movilice, que a lo largo de esta semana se den cuenta de la importancia de que haya un grupo fuerte de Unidas Podemos que garantice una mayoría de izquierda, que deje a esta gente en el espacio del que nunca deben salir.

¿Cuáles serían ahora sus prioridades en el Congreso con respecto a Álava, esas que quedan tan soterradas en campaña?

-A mí hay una cuestión que me preocupa mucho, que puede ser un problema social importante, la capacidad de innovación de la industria automovilística, cómo garantizar que en Álava esa adaptación se produzca. Es un problema que hay que coger de frente, no podemos mirar para otro lado ni hacer como Maroto con el diésel. El tema no está ahí, sino en garantizar que las innovaciones que se están produciendo a toda velocidad en la industria del automóvil no dejen a la industria alavesa fuera. Que tenga capacidad de adaptarse, y ver qué podemos hacer desde las instituciones para asegurar que ese proceso se lleva a cabo, porque tiene una importancia socioeconómica y laboral fundamental y es una transformación global.

[Entrevista publicada en Diario de Noticias de Álava].

La burbuja inmobiliaria vuelve al litoral

Desgraciadamente no hemos aprendido nada. Una década después de la peor crisis económica y social que ha sufrido nuestra economía en los últimos tiempos, volvemos a las andadas. Los bajos tipos de interés impulsan las hipotecas, y con ellas la construcción vuelve a levantar el vuelo, y se reproduce el modelo que tuvo unas consecuencias devastadoras, cuyo resultado en términos sociales todavía estamos viviendo con salarios más bajos, condiciones laborales más duras para los trabajadores y una mayor desigualdad social que antes de que aquella burbuja estallara. Pero los síntomas están aquí: el litoral español vuelve a ser el principal escenario (aunque no el único) de esa nueva burbuja.

El repaso a los nuevos proyectos de construcción en el litoral no dejan lugar a dudas. Además, los últimos y escasos ecosistemas costeros en buen estado de conservación se ven amenazados por las nuevas urbanizaciones.

El escenario ambiental, sin embargo, ya no es el mismo que hace una década: el cambio climático se ha convertido en una auténtica amenaza para las zonas urbanizadas del litoral. La subida del nivel del mar es un hecho, y cada temporada vemos como las playas regeneradas artificialmente son arrasadas por los temporales, en un bucle interminable que se repite cada vez con mayor intensidad.

La Ley de Costas se ha quedado vieja, ya que las amenazas ahora son aún mayores, lo que dota de mayor valor protector a los ecosistemas costeros del que ya tenían: sistemas dunares, pinares costeros, praderas de posidonia oceánica, se han convertido en elementos imprescindibles para prevenir los daños que el mar causará en el litoral en un escenario de cambio climático. Sin embargo en vez de protegerlos, vuelve a sobrevolar la amenaza de su destrucción por nuevos proyectos urbanísticos.

Un rápido recorrido por nuestras costas nos puede dar una idea de la gravedad de la situación: hace sólo unos días saltaba la noticia de un proyecto de macrourbanización en la playa de Los Lances, en Tarifa. Pero es sólo uno de los muchos que están emergiendo como setas por todas partes. Pocos espacios se libran: en Chiclana, los chalés amenazan un pinar litoral. En la Costa Brava, concretamente en Girona, es un proyecto de carretera el que pone en peligro la conservación del bosque mediterráneo. Pero incluso en los lugares más urbanizados vuelve ele ladrillo: la Costa del Sol vive un nuevo boom inmobiliario, y por ejemplo en Estepona hay proyectadas mas de 3.000 nuevas viviendas.

El urbanismo desbocado ha traído grandes males a este país. Una pena que no hayamos aprendido nada.

[Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia]

López de Uralde: «El problema del PP es que nunca ha hecho política medioambiental»

[Debate sobre medio ambiente en Lá Brújula]

El 20 de mayo, el programa La Brújula, de Onda Cero, organizó un debate de medio ambiente con los portavoces de los principales grupos parlamentarios, al que acudí en nombre de EQUO-Unidas Podemos. Aquí te dejo el debate completo.

 

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