El afán por el cemento del Partido Popular es de tal magnitud, que ni siquiera en plena crisis por el rescate de las autopistas radiales, sus dirigentes dejan de proponer la construcción de nuevas e inútiles carreteras. Ahora es Cristina Cifuentes quien se lanza a proponer una nueva radial, en este caso paralela a la A1 entre Alcobendas y El Molar. Parece que para ella el inmenso fracaso de las R2, R3 o R5 no ha sido razón suficiente para buscar otras alternativas para la movilidad.  El caso es que el rescate de esas y otras autopistas  puede llegar a costar al erario público la nada desdeñable cifra  6000 M de euros: la política de construcción de grandes autopistas ha reventado en la cara de los que la impulsaron, aunque lo vamos a pagar entre todos. Algunos han calculado que a cada español nos va a costar 50 euros pagar la deuda acumulada por esas autopistas. Ese dinero no se dedicará a los servicios sociales, tan necesitados de recursos.

El caso es que el Ministerio de Fomento ha vuelto a iniciar los trámites para construir una nueva carretera radial alternativa a la A1. Así que poco parece importar al gobierno el alto coste social del rescate de las autopistas.

El actual proyecto propone una vía, en este caso gratuita, que afectaría gravemente a una docena de espacios protegidos, entre ellos la Dehesa Boyal de San Sebastián de los Reyes. Ecosistemas como cuencas de los ríos Jarama y Henares, dehesas, humedales o áreas de importancia para aves se verían gravemente afectadas de llevarse a cabo este proyecto.

Hay alternativas menos dañinas, que debe ser estudiadas. Para ello es necesario una renovación del diagnóstico de la situación de la movilidad en la zona,  que ha cambiado mucho en los últimos años. Hay que decirlo con claridad: una nueva autovía paralela a la A1 es una falsa solución al problema del atasco en la entrada y salida de Madrid, simplemente desplaza el punto de embotellamiento algunos kilómetros.

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