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El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: incendios

Australia arde, pero seguirá quemando carbón

Australia arde. Los datos son estremecedores: 28 personas han fallecido ya víctimas de los incendios; hay más de 10 millones de hectáreas afectadas; los animales muertos se cuentan por millones… Nunca antes se habían producido unos fuegos de esta magnitud en Australia. La vinculación de la intensidad de los incendios con unas condiciones ambientales extremas ha sido puesta de manifiesto por numerosos científicos, hasta el punto de que incluso el negacionista primer ministro Scott Morrison se ha visto obligado a reconocer la influencia del cambio climático en los fuegos.

La paradoja es que el gobierno de Australia está alineado con los mayores criminales climáticos del mundo: Trump, Bolsonaro… El sector del carbón en Australia goza de un inmenso poder, y en los últimos años se le acusa de haber tumbado cualquier medida que pudiera tratar de poner freno a las emisiones que causan el cambio climático. Con la COP25 de Madrid todavía reciente, merece la pena recordar que Australia es uno de los países más contrarios al Acuerdo de París.

Australia es el cuarto productor mundial de carbón, por detrás de China, India y Estados Unidos; sin embargo es el primer exportador mundial. La producción de energía eléctrica en el país se basa fundamentalmente en la quema de carbón (que alcanza hasta el 80% ) a pesar del inmenso potencial de energía renovable con el que cuenta el país.

Sin embargo las medidas adoptadas para frenar las emisiones en Australia se han visto frenadas, e incluso eliminadas, por el poderoso lobby carbonero y sus aliados políticos. Por ejemplo, en 2014 se derogó el decreto que solamente en 2012 había creado un impuesto a las emisiones de carbono, en una apretada votación en el Parlamento que salió adelante por los seis senadores del partido auspiciado por el magnate de la minería Clive Palmer.

Gobiernos de uno y otro signo que han tratado de llevar adelante iniciativas para cambiar esta dependencia carbonera, han sido derribados por ese poderoso lobby.

La última decisión polémica ha sido la aprobación por el gobierno de Queensland, ubicado en el noreste de Australia, de la construcción de una polémica mina de carbón ubicada muy cerca de la Gran Barrera de Coral. Se trata de un proyecto de minería a cielo abierto que produciría 60 millones de toneladas al año, aumentando la producción australiana en un 20%.

Hay, por tanto, una responsabilidad evidente de Australia en el retraso de las medidas globales contra la emergencia climática. Siguen quemando carbón, y de momento, no hay ninguna voluntad política de reducir esa dependencia. Incluso desde el gobierno de Scott Morrison utilizan el impacto global del cambio climático para eludir la responsabilidad australiana en el mismo, cuando las evidencias son abrumadoras.

Creo que la reflexión sobre la situación en Australia no puede quedarse en los graves impactos que están teniendo los fuegos. La emergencia climática se manifiesta cada vez con más fuerza, y por eso es imprescindible abordar sus causas.  La magnitud y gravedad de los incendios de Australia deberían ser motivo de reflexión y generar un cambio del actual rumbo de sus políticas energéticas marcadas en ese país por la industria del carbón.

[Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia]

Las claves de los nuevos incendios

 

 

Los incendios que asolaron hace unos días el noroeste español deben ser motivo de grave preocupación. Más allá del debate político sobre la clamorosa ausencia de la Xunta de Galicia en la noche del domingo 15 de octubre, que dejó abandonados durante las horas más dramáticas a sus ciudadanos, es necesario también hacer una reflexión de fondo sobre los cambios ambientales que nos han traído hasta una situación crítica.

Hasta ese fatídico fin de semana, en Galicia este verano se habían quemado 12.400 Has. En sólo unas horas se quemaron más de 35.000. Esta cifra nos da una idea de la magnitud y de la intensidad de lo que ha ocurrido en Galicia. Un balance verdaderamente atroz.

El cambio climático es sin duda un elemento clave para entender lo que está pasando. Hay un amplio consenso en todos los análisis realizados hasta ahora sobre los incendios, en que las insólitas condiciones ambientales para un mes de octubre, con altas temperaturas, una enorme sequedad acumulada, y los fuertes vientos que creó el huracán Ofelia, son condiciones sin las cuales no se puede explicar la magnitud de lo ocurrido. El cambio climático ya no puede ser nunca más obviado a la hora de planificar la lucha contra los incendios forestales.

Los montes de Galicia se han convertido en enormes plantaciones de especies pirrófitas (eucalipto y pino). En apenas dos décadas el crecimiento de la masa forestal de eucaliptus ha crecido en un 65%, superando sobradamente la superficie prevista en el Plan Forestal de Galicia para 2032. Estas plantaciones, en un ambiente de alta sequedad y temperaturas agobiantes son la gasolina que sólo necesita que alguien prenda.

El fuego ha sido utilizado siempre como herramienta de trabajo en el mundo rural: clarear bosques, limpiar rastrojos, ganar terreno para pasto, eliminar hojarasca, son algunas de las actividades en las que tradicionalmente el fuego ha jugado un papel clave. Quizás una parte de los últimos incendios que han asolado el noroeste español tenga este mismo origen. Pero no es menos cierto que cada vez el medio rural se encuentra más deshabitado y más envejecido. Lo que ayer podía quizás hacerse de forma controlada, hoy se convierte en incontrolable, porque ni siquiera hay población suficiente para hacerle frente.

Creo que cambio climático, falta de política forestal preventiva y abandono rural son tres factores clave que explican lo que se ha vivido en estos días en el noroeste español. Sin duda hay más factores, pero ahí hay tres claves muy importantes que requieren ser tenidas en consideración para hacer políticas eficaces contra los incendios.

Por último hay que investigar quién enciende la cerrilla. Es probable que no haya mafias, ni tramas. Pero también lo es que lo que ha ocurrido en el noroeste español es terrorismo ecológico, que ha causado cuatro muertes y una enorme destrucción ecológica. Por ello es necesario investigar las causas y llegar hasta el final para esclarecer estos hechos, y llevar a los responsables ante la Justicia.