Greenpeace activists from several European countries are helping to clean up discharged crude oil from the tanker Prestige on the beach of Barranin near the town of La Coruna in Galicia, Spain.

Se cumplen quince años de la catástrofe del Prestige. Era en aquellas horas cuando empezaban a llegar las primeras noticias de un petrolero lleno del fuel más sucio, que navegaba a la deriva en busca de un puerto en el que poder entrar para ser reparado. Pero ningún puerto le dió cobijo por temor a un vertido en sus aguas, y el Gobierno ordenó su alejamiento a alta mar, “al quinto pino”. Ahí empezó a fraguarse la tragedia.

A partir de esa terrible decisión política todo fue mal, y en unos días mientras el Prestige ponía rumbo a Portugal se partió en dos, liberando su carga mortal de 65.000 toneladas de fuel, que contaminaron 3.000 km de costa y causaron una debacle ecológica sin precedentes.

En medio del drama, el heroísmo colectivo. Decenas de miles de voluntarios de toda España que con sus manos arrancaron el chapapote de las rocas y playas de la costa gallega, escribiendo una de las páginas más bellas de nuestra reciente historia común. Los voluntarios del Prestige son quizás una de las más expresivas imágenes que puedan recordarse de la solidaridad entre las gentes de nuestra España plural.

Al final no hubo justicia, y los responsables de la que haya sido quizás la mayor catástrofe ecológica de nuestro país salieron una vez más indemnes: en España por desgracia el crimen ecológico sigue siendo un crimen menor. Y así nos va.

Hace solo unas semanas vivíamos de nuevo la tragedia ecológica en Galicia. Miles de hectáreas quemadas, en una noche de terror en que la gente nuevamente abandonada por las administraciones tuvo que organizarse a su manera. Las imágenes de las cadenas de gente llevando cubos de agua nos recordaron tanto a las del Prestige….

Así que en el aire sigue la misma pregunta: ¿cuando nos tomaremos en serio que dependemos de nuestro medio ambiente? ¿Cuando pondremos en el lugar que merecen a los crimínales ecológicos?

Han pasado quince años del Prestige, pero aún no hemos aprendido nada.

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