Las especies exóticas invasoras son especies foráneas que han sido introducidas de forma artificial, accidental o voluntariamente, que después de cierto tiempo consiguen adaptarse al medio y colonizarlo. Las especies nativas, al no haber evolucionado en contacto con estas nuevas especies, no pueden competir con ellas, por lo que son desplazadas.

Las Especies Exóticas Invasoras constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad, ya que son uno de los factores que están contribuyendo en mayor medida a la rápida y masiva pérdida de especies de las últimas décadas. Por otro lado, representan un notable impacto en las economías de los países afectados. Se trata de un problema global que afecta a todos los países, de especial importancia en las Islas y archipiélagos. Los efectos se aprecian en todos los ecosistemas y en algunos casos son irreversibles.

En cuanto a los costes de erradicación, la Unión Europea cuantifica en 12.000 Millones € al año el coste de erradicación de las especies invasoras; algunas especies concretas que causan un grave daño en nuestro país, tienen también un alto coste de erradicación. Por ejemplo, la lucha contra el mejillón cebra cuesta anualmente a la Confederación hidrográfica del Ebro la nada desdeñable cifra de 2 millones de euros; en erradicar el Jacinto o camalote del Guadiana, gastamos cada año 10 M de €. La lucha contra la invasión de otras especies exóticas invasoras, como la avispa asiática no ha hecho más que comenzar, pero su avance en el territorio es visto con enorme preocupación.

En este contexto no podemos estar de acuerdo con que se proponga modificar la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, ni del Reglamento sobre prevención y gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras. Se trata de las mejores herramientas posibles para poder hacer frente a un fenómeno que se está además agravando como consecuencia del cambio climático (especies que antes no podían adaptarse lo hacen ahora más fácilmente por el progresivo calentamiento global).

En realidad está Proposición presentada por el Partido Popular promueve un cambio total en la legislación española sobre especies exóticas invasoras, amparándose en algunas problemáticas concretas, para cuya resolución no es necesario modificar la legislación sino buscar alternativas adecuadas.

Conviene recordar que ni la legislación, ni la sentencia del Supremo ponen pegas a la caza o la pesca de esas especies, sino a suelta en el medio ambiente. En lo referido a las explotaciones industriales, nuevamente la legislación se refiere a la liberación en el medio ambiente y no – como dice erróneamente la enmienda del PP – a su uso para alimentación.

De lo que se trata efectivamente desde nuestro punto de vista, es de la búsqueda de soluciones; pero sin que ello se lleve por delante una legislación (la ley de Biodiversidad) que se constituye con una herramienta única para la protección de la biodiversidad en nuestro país.

 

 

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