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El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: negacionismo

Unidas Podemos defender mejor el Planeta

El mundo arde por los cuatro costados mientras escribimos estas líneas: desde las selvas amazónicas al parque de Tamadaba en Gran Canaria, el verano nos ha vuelto a traer temperaturas más altas, olas de calor e incendios. Nuestro Planeta se deteriora a un ritmo galopante, mientras la respuesta política sigue siendo una asignatura pendiente. Hemos visto como los líderes del G7 reunidos en Biarritz en medio de imponentes medidas de seguridad han sido una vez más incapaces de proponer medidas efectivas contra la degradación sistémica que sufre la Tierra. Esto hace aún más imprescindible el ecologismo político como catalizador de un cambio de modelo tan necesario como urgente.

No es casualidad que, mientras decenas de miles de jóvenes se movilizan en todo el mundo al grito de “Dejad vivir a la Tierra”, el voto a los partidos verdes haya subido de manera notable en las últimas elecciones europeas. La conciencia por la degradación se hace patente, y se visibiliza con un voto cada vez mayor a las opciones que ponen en primer plano la defensa de lo común y, singularmente, la del cambio de modelo hacia un nuevo paradigma ecologista.

La pregunta que muchos nos hacen es: y en España, ¿qué? Ciertamente vivimos en un país que está en la primera línea de la catástrofe climática. Cada vez es más evidente que la península ibérica es víctima de la degradación, afectando a la vida de las personas y de los ecosistemas.

En el momento actual, el ecologismo político parece ser reclamado por muchas fuerzas en España. Sin embargo, esto no es síntoma de que las políticas estén cambiando, sino de que la cuestión empieza a preocupar a la opinión pública, y singularmente a los jóvenes. No es el caso de las tres derechas, que se mueven a ritmo del negacionismo climático de VOX, cuya portavoz Rocío Monasterio no pierde ocasión de calificar como “milonga” la catástrofe climática.

Mientras, el PSOE de Pedro Sánchez se reivindica como verde. ¿Lo es? Sinceramente, no lo creo. Basta analizar los hechos y dejar fijarse tanto en los discursos. A estas alturas, un año y tres meses después de la moción de censura, es inexplicable que el Gobierno ni siquiera haya registrado en el Congreso una Ley de Cambio Climático. Tampoco en cuestiones clave de la agenda ambiental como las políticas de agua, la defensa de la biodiversidad o el urbanismo litoral se han producido cambios sustanciales con respecto al pasado reciente. Es, precisamente, en materia ecológica donde puede verse muy bien la cercanía de las políticas de Sánchez con los intereses económicos de las grandes empresas y de los lobbies, muy alejados a día de hoy de un cambio de modelo. Basta recordar el triste papel que jugó el PSOE en el Congreso al permitir modificar a la baja la ley de biodiversidad (paradójicamente llamada Ley Narbona ya que se aprobó siendo ella ministra).

En el panorama político nacional es Unidas Podemos quien ha levantado con más credibilidad y fuerza la bandera verde. Ha sido Unidas Podemos la fuerza que ha presentado la declaración de Emergencia Climática como primera medida en esta legislatura, que tanto está costando poner en marcha. No en vano Unidas Podemos asume, con un alto nivel de compromiso ambiental, las competencias verdes en muchos ayuntamientos y Comunidades Autónomas en los que conforma pactos de Gobierno. Esa estrategia de confluencia es la que en su día acordamos en España, y que hoy tiene más sentido que nunca en una situación política polarizada en la que parece UP se convierte en la única fuerza política estatal autónoma de los poderes financieros y económicos.

El contexto, por ello, invita a que el ecologismo político en España sume fuerzas en Unidas Podemos. Desde el compromiso verde no pueden explicarse movimientos dirigidos a debilitar el esfuerzo de consolidar en Unidas Podemos un espacio político ecologista amplio de lucha contra la crisis ecológica.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia).

COP24: la política contra el clima

Comienza en Katowice (Polonia) la Cumbre del Clima (COP24) en un escenario político internacional muy preocupante: al ascenso a la presidencia de Estados Unidos del negacionista climático Donald Trump, se une ahora, en Brasil el triunfo de Jair Bolsonaro, quien ha asegurado que el cambio climático es una “conspiración marxista”. Sus agendas políticas xenófobas y contrarias a los derechos humanos, coinciden también en ser negacionistas del cambio climático. Se trata de dos países clave e imprescindibles para que la agenda climática sea efectiva, por lo que las políticas globales para frenar el cambio climático se están viendo muy gravemente mermadas por el ascenso del negacionismo político.

Este escenario político se produce cuando precisamente el órgano científico de Naciones Unidas para el clima (IPCC) acaba de advertir de que estamos en la cuenta atrás, y que es imprescindible mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. La capacidad de amortiguar el cambio climático se agota, y el objetivo de evitar un aumento de 1,5 ºC requiere de una acción urgente y ambiciosa que cada vez parece más alejada.

El éxito de la Cumbre de Katowize dependerá de que los países adopten compromisos mucho mayores de los actuales. En la actualidad, con los compromisos adoptados en el Acuerdo de París, en 2015, las temperaturas medias aumentarían por encima de los 3 º C. Un objetivo muy alejado de lo que la ciencia nos está recomendando. Esa acción urgente y decidida no parece estar ni siquiera cercana, y el tiempo se agota.

Aquí, en España, ya han surgido los “bolsonaros” y los “trump” en la figura del extremoderechismo de Vox. Cuando ya parecía que el fantasma del negacionismo se alejaba, una vez dejado atrás Rajoy y su primo, irrumpe este partido cuya aproximación al cambio climático es que, simplemente, no existe. Es el único partido español que no hace ninguna referencia al mismo en su programa electoral. Ya sabemos qué se puede esperar de ellos.

La política no está ayudando a defender el clima. El desgraciado avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental. Hace unos días Donald Trump respondía a un informe de la Casa Blanca sobre el impacto del cambio climático en Estados Unidos con un breve “no me lo creo”. Es terrible.

Dicho esto, la negociación internacional debe seguir y la presión ciudadana también. La acción política no puede pararse por la presencia de estos nefastos personajes. Nada debe impedir los avances en la Cumbre de Katowize porque ya no hay tiempo para mas retrasos.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)