En toda Europa, y también en España miles de jóvenes se están movilizando contra el cambio climático. Su mensaje es contundente: estáis quemando nuestra casa. Y lo dirigen a nosotros, los políticos, para denunciar la falta de acción contra el cambio climático. No podemos permanecer impasibles ante estas demandas, como si nada estuviera ocurriendo. Tenemos la responsabilidad de legar a los jóvenes un mundo, al menos, como el que hemos recibido nosotros de nuestros padres, y estamos fracasando estrepitosamente en esta misión.

Los datos son demoledores: el cambio climático se agrava. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que hay registros. La Península Ibérica es la región de Europa más vulnerable al cambio climático: aumento de temperaturas, sequías, incendios, reducción de la disponibilidad de agua, aumento del nivel del mar, calentamiento de los océanos… son impactos que ya han empezado a manifestarse con fuerza en nuestro país, mostrando la cara más amarga del cambio climático. Los científicos de NNUU han advertido que en el año 2030 las emisiones globales deben reducirse en un 45% para evitar un aumento de temperaturas por encima de 1,5 C.

Las cosas no  van bien. Globalmente las emisiones aumentaron en 2018 un 2,7% respecto al año anterior, lo cual debe calificarse de dramático. La descarbonización de la economía es una urgencia, y esto es algo ya admitido por todos los sectores sociales y económicos, también en España.

El pasado 2 de julio el Gobierno afirmó que antes del 1 de agosto tendríamos el borrador de una ley de cambio climático, y que sería presentada en el Congreso. La legislatura ha terminado, y esa ley ni siquiera ha sido registrada en el Congreso. ¡Qué decepción!

España carece al final de esta legislatura de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, pese a la vulnerabilidad de la Península Ibérica frente al cambio climático, y pese a que el sector eléctrico requiere una reforma significativa, que permita abaratar una de las facturas de la luz más caras de Europa y hacer frente a la pobreza energética. Estos retos (entre otros) son urgentes, y las decisiones no tomadas determinarán la política energética y climática en la próxima década. Por eso debería haberse abordado con rigor, diálogo y negociación, un proyecto de estas condiciones.

En España se había creado el contexto político y la conciencia social necesaria para aprobar una ley de cambio climático y transición energética en esta legislatura, pero finalmente el Gobierno ni siquiera la ha presentado, dejando pasar una oportunidad política y retrasando así una vez más las políticas contra el cambio climático. Estoy seguro de que había una mayoría en el Congreso dispuesta a apoyar esa ley.

Algunos si hemos hecho los deberes: desde el Grupo Confederal Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea articulamos todos nuestros esfuerzos y energías en la elaboración de una Proposición de Ley con la meta primordial de diseñar un marco legislativo dirigido a lograr la descarbonización de la economía española y a construir un nuevo modelo productivo apoyado en una transición justa, y en el equilibrio territorial.

La lucha contra el cambio climático, vinculada al nuevo modelo productivo, se convierten en uno de los pilares sobre los que se asienten el nuevo modelo de país y el proyecto de futuro que España necesita. Apoyando el desarrollo de una economía circular, promoviendo un uso eficiente en el uso de recursos, frente al actual imaginario neoliberal de usar y tirar. Con nuestra Proposición Legislativa estaremos abriendo el camino cuando gobernemos a profundas transformaciones sociales y económicas.

Todo ello lo concretamos en una propuesta que se basa en tres ejes:

  • UNA PROPOSICIÓN DE LEY AMBICIOSA. CON OBJETIVOS GLOBALES DE REDUCCIÓN DE EMISIONES, ENERGÍAS RENOVABLES Y EFICIENCIA ENERGÉTICA.
  • UNA PROPOSICIÓN DE LEY TRANSVERSAL. CON ACCIONES DE MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO EN CADA UNO DE LOS SECTORES.
  • UNA PROPOSICIÓN QUE INCLUYA UNA GOBERNANZA ADECUADA – LA CONCIENCIACIÓN SOCIAL – Y EL CONCEPTO DE TRANSICIÓN JUSTA

Como digo, nosotros SÍ hemos hecho los deberes, y vamos a seguir trabajando para que, cuanto antes, tengamos en España una ley ambiciosa de lucha contra el cambio climático.

Quizás tenemos un problema como país: que se dan responsabilidades políticas a quien no tiene la autoridad para llevarlas a cabo. ¿Cómo, si no, puede explicarse el nuevo fracaso en la concreción de esta ley? Una y otra vez la voluntad de la defensa del bien común que es nuestra casa, la Tierra, choca con los criterios de los Departamentos de Energía e Industria. Algo tienen que ver en esto las puertas giratorias.

Pero también la propia estructura de Gobierno. Cobra ahora todo su sentido la necesidad de una vicepresidencia de Gobierno con responsabilidad de las políticas de cambio climático y medio ambiente, capaz de coordinar a distintos departamentos poniendo la perspectiva ambiental por delante del interés económico específico. Vistos los antecedentes, mucho me temo que no habrá políticas ambientales ambiciosas si no resolvemos este problema estructural.

Justo al finalizar la legislatura, el Gobierno presenta en el Consejo de Ministeos el anteproyecto de Ley de Cambio Climático, así como el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y la Estrategia para una Transición Justa. Es decir, han acabado haciendo exactamente lo mismo que el PP: presentar su proyecto de Ley de Cambio climático y transición energética cuando ya no hay ninguna posibilidad de que se apruebe.

Este anteproyecto de ley es papel mojado, ya que morirá antes de nacer ante la imposibilidad de que pueda ser tramitado en este Parlamento con fecha de disolución inminente. Hay cuestiones además especialmente preocupantes:

  • Nucleares: Una vez más ha seguido el PSOE el dictado de las empresas eléctricas. Han negociado con ellas a puerta cerrada absolutamente todo, entre ello por cierto, alargar hasta 50 años la vida de las centrales nucleares españolas.
    El Programa del PSOE desde hace años promueve el cierre nuclear cuando las centrales cumplieran 40 años. Tras una “discreta” reunión del Gobierno con las empresas eléctricas, la propuesta ha cambiado y al parecer lo que se propondrá es que la vida de las centrales se alargue hasta los 50 años, exactamente según el calendario que quieren las empresas eléctricas.
  • Coches: Parece que el gran golpe a la propuesta gubernamental de Ley de Cambio Climático se produjo cuando la industria del automóvil salió en tromba contra el objetivo de eliminar los motores de combustión con fecha 2040. Las tres derechas reaccionaron airadamente contra esta medida… Pero ¿de verdad alguien puede creer que no hacer nada es lo que más ayuda a nuestra industria del automóvil? Se equivocan. Hoy la mayor parte de los coches eléctricos se están produciendo ya en China; si nuestra industria no innova, va a quedar obsoleta muy pronto y se creará, entonces sí, una crisis muy grave. Por el bien del Planeta, pero también por el bien del país, hay que lanzar un mensaje claro a la industria del automóvil: es urgente cambiar hacia modelos más limpios.

Los jóvenes nos están hablando alto y claro. No sigamos echando balones fuera. Greta Thunberg, la sueca que con 15 años dio el aldabonazo de salida en agosto pasado al movimiento de los jóvenes en defensa del clima dijo algo que se repite en todas sus convocatorias: «No tienes que ir a la escuela, es tu propia elección. ¿Por qué deberíamos estar estudiando para un futuro que pronto no lo será más? Esto es más importante que la escuela ¿no?».

No podemos dejarles tirados. Hay que apoyarles.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia).