Hace ya un año registramos  en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley para modificar el Código Penal e incluir en su texto la responsabilidad penal por maltrato a animales salvajes, y así evitar que queden impunes los casos de maltrato a animales que vivan en estado salvaje. Algunos de los más recientes  tuvieron un enrome impacto en la opinión pública.  Hablamos de la persecución de un lobo y su atropello en la sierra de Gredos,  el caso del jabalí despeñado por unos senderistas en Asturias o  el del jabalí ahogado hasta la muerte por un joven en Lleida.

En la propuesta, aprovechamos  para elevar las penas por todo maltrato animal hasta los dos años y medio de prisión, ya que entendemos que las penas establecidas hasta ahora son insuficientes. Si hoy la horquilla se sitúa entre los tres meses y el año de prisión, planteamos que se eleven a de seis meses a dos años y seis meses.

Actualmente el articulado del Código Penal recoge el maltrato animal como delito, pero establece penas sólo para aquellos que son domésticos amansados o que viven bajo control humano. Los animales que viven en estado salvaje  están a día de hoy explícitamente excluidos del delito de maltrato, lo que impide actuar penalmente contra los responsables de los casos que se han registrado en los últimos meses. Si es maltrato cuando se hace con un perro, ¿por qué no lo va a ser si se le hace a un jabalí?, nos preguntamos.

Esta iniciativa  sigue la línea del trabajo realizado en el Congreso en los últimos meses para incluir a los animales como “seres sintientes”. Un concepto en el que también están incluidos aquellos animales que viven en estado salvaje. Y para que esta situación cambie  planteamos modificar el redactado del artículo del Código Penal, e incluir el concepto “animal vertebrado”.

En este sentido, incluimos una medida penal adicional, que sería la “privación del derecho de propiedad sobre el animal”, es decir, que si se confirma un maltrato sobre un animal, en este caso doméstico, se podrá retirar el derecho de custodia a su dueño. En este caso, la mascota pasaría a estar en manos de las administraciones competentes y podría iniciarse un proceso para su adopción.

La propuesta legislativa registrada, también pide cambiar el concepto que se recoge como “explotación sexual de los animales” por “abuso sexual a animales”, ya que entendemos  que el término explotación únicamente se refiere “a que hay un beneficio económico detrás de ese maltrato”, mientras que de la otra forma se recoge cualquier tipo de abuso sexual contra estos seres.

Sin embargo esta Proposición de Ley ha recibido una respuesta airada por parte del lobby de la caza (que no representa  a todos los cazadores), quienes afirman ver amenazada su actividad por esta propuesta, llegando incluso a acusarnos de querer prohibir la caza y la pesca en España, todo ello con el único objetivo de extender la duda entre el colectivo de cazadores, más allá de la propia propuesta.

Conviene aclarar que esta propuesta nada tiene que ver: la caza, a día de hoy, es una actividad legal si se desarrolla dentro del marco jurídico habilitante para su desarrollo. Por tanto, los cazadores que cumplan con esa legalidad, al igual que sucede en otros países con idénticas fórmulas penales de protección de los animales salvajes, no tienen por qué percibir esta proposición de reforma como un ataque a la actividad cinegética. Lo que se trata es de frenar el maltrato animal, la impunidad de comportamientos injustificables desde todo punto de vista, que tienen como víctimas a los animales salvajes con independencia de las aficiones del posible agente criminal.

A pesar de ello, a día de hoy, el lobby de la caza se opone de manera frontal a cualquier avance en defensa de los animales, y lo considera una amenaza a sus intereses. Quizás por eso esa postura tajante en contra de nuestra propuesta, cuyo objetivo es perseguir el maltrato animal, y que viene avalada por numerosos argumentos jurídicos.

Por nuestra parte seguiremos trabajando para mejorar la protección de los animales en la legislación española, aunque nos encontremos con obstáculos como el descrito. De hecho estamos convencidos, por la gran indignación que han generado imágenes como las que describimos, que esta iniciativa cuenta con un amplio respaldo social.

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia).