La jornada electoral del domingo 26 de mayo ha dejado muchos motivos para la reflexión. Los resultados para el espacio del cambio  no han sido buenos, y conviene reflexionar sobre los motivos que han llevado a bajadas importantes en el nivel de voto a nuestro espacio.

En primer lugar, la abstención nos ha vuelto a perjudicar. Parece que no aprendemos y que después de la movilización del 28A, mucha gente ha decidido quedarse en casa en esta ocasión. Esa abstención quizás tenga que ver también con errores propios: notablemente con las fricciones y rupturas internas en los distintos bloques que conforman ese espacio.

A falta de un análisis más profundo, mi primera conclusión de esta noche electoral es que cuando el espacio del cambio no va unido, cuando nos rompemos, los votantes nos castigan. El camino para avanzar es la confluencia. Juntas vamos más lejos. Para mí, esta es una cuestión decisiva, y la veo en el núcleo de nuestra bajada.

Ojo. Ayer se perdieron espacios muy importantes que quedan en manos de la derecha extrema, notablemente en Madrid. No creo que nadie de izquierdas en esa Comunidad pueda sentirse vencedor de nada: la pérdida de Madrid es una responsabilidad colectiva. De nada sirve en este caso el “y tú más”. En este sentido me sorprende la satisfacción que parece emanar de las palabras de Errejón, ya que aunque con más votos que Podemos, queda también relegado en ciudad y comunidad a la oposición en Madrid.

Los resultados de las elecciones europeas de hoy también nos dejan algunas claves importantes para el futuro de la ecología política en nuestro país. Sin duda fue una buena noche para los verdes europeos, que alcanzan los 71 diputados. La crecida de los verdes en Europa, la creciente ola social que empuja en esa dirección expone la necesidad de conformar una izquierda en España con la doble componente de social y verde, pero al mismo nivel de importancia porque las dos cosas van juntas, o no irán.

Celebro con alegría los buenos resultados en Francia y Alemania, pero en España en las CCAA y municipios donde Equo ha ido en solitario los resultados han sido muy pobres. Y la lista europea de Compromis muy lejos del escaño. En España el camino para la construcción de un espacio verde es la confluencia.

Algunos hechos:

–  La estrategia de presentarse en solitario que desarrolla el PACMA ha vuelto a fracasar. Nuevamente se han quedado fuera del parlamento europeo como ya ocurrió anteriormente en el Congreso. La crisis ecológica es demasiado grave, y demasiado urgente para permitirse esa estrategia para llegar a las instituciones.

–  La propuesta de Florent Marcellesi de que Equo fuera en las listas con Compromiso por Europa también ha resultado un rotundo fracaso, ya que esta lista no ha obtenido ni un escaño.

–  A pesar de los resultados cortos, la apuesta por la confluencia con Unidas Podemos ha vuelto a ser la más eficaz, ya que es la única opción que ha obtenido representación europea.

Desde mi punto de vista es importante sacar conclusiones para Equo:

La estrategia acordada desde 2015 de sumar en el espacio del cambio vuelve a mostrarse como la más eficaz para el ecologismo político en España, a pesar de no alcanzar los resultados esperados. En todo caso Ernest Urtasun será eurodiputado en el grupo verde, y Pablo Aldama podría llegar a serlo también a medio plazo si la lista se mueve.

Desgraciadamente no se pudo continuar avanzando en las negociaciones  con Podemos, ya que se vieron truncadas primero por el acuerdo de Equo Madrid con Errejón, y posteriormente por el acuerdo de Florent Mercellesi con Compromis. En un escenario más positivo hubiéramos obtenido sin lugar a dudas un acuerdo mucho más favorable de lo que a última hora se pudo conseguir.

Hoy mismo toca levantarse y seguir caminando. Empieza un nuevo momento político en el que apuntalar los espacios que hemos conseguido, y fortalecer desde los mismos los objetivos ecologistas. Sin duda hay que reflexionar, pero que los árboles no nos tapen el bosque.