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Hace calor en Marrakech. Bajo un sol de justicia llegamos a las carpas que albergan la COP22, Cumbre del Clima. Como cada año por estas fechas, responsables de 190 países se reúnen para avanzar en políticas contra el cambio climático. Esta vez la reunión está marcada por el reciente triunfo del negacionista Trump en las elecciones de Estados Unidos. La sombra de Trump pesa como una losa sobre el ambiente en esta Cumbre. Es palpable que lo condiciona todo. Nadie se atreve a asegurar qué va a ocurrir  en Estados Unidos dentro de unas semanas, cuando Trump tome posesión de su nuevo cargo. Lo que sí está claro es que va a determinar el futuro de estas negociaciones globales.

Precisamente hoy ha sido el actual Secretario de Estado de la administración Obama, John Kerry, quien ha dado algunas recetas al futuro presidente norteamericano sin nombrarlo. Su mensaje ha sido claro: un hombre de negocios no puede ser ciego al hecho de que el mundo ya se mueve hacia otro modelo energético. Con ese argumento pretende convencer a Trump de que no tiene sentido dar marcha atrás. El cambio está llegando, y mejor seguir la hoja de ruta que cambiarla cuando ya es imparable.  Espero que Kerry consiga su objetivo, aunque soy de los que piensa que el acuerdo internacional contra el cambio climático debe seguir adelante con o sin los Estados Unidos.

¿Y España? Pues una vez más ni está, ni se la espera. Ayer Mariano Rajoy volvió a decepcionar al renunciar a pronunciar un discurso ante la Cumbre que había sido anunciado a bombo y platillo. Tal vez no tenía nada que aportar, y prefirió callar. Rajoy no tiene credibilidad para hablar de cambio climático, y lo sabe.

Da la sensación de que España en esta materia  se mueve a rastras y sin convicción ninguna. Hoy la ministra Tejerina ha vuelto a anunciar que el Gobierno hará una Ley contra el Cambio Climático, pero ya lo había anunciado también en París. Una pregunta que me hago es cómo se puede anunciar una ley contra el cambio climático sin presentar ningún texto o borrador, ni siquiera las líneas maestras que esa esa ley tendrá.

Ni Rajoy, ni su gobierno se creen esto del cambio climático. Están aquí porque la Unión Europea lo exige, pero se nota que no están con convicción. Quieren que esto pase rápido y sin mucho ruido. Quizás por eso no querían testigos incómodos por aquí.