La ruptura de una balsa de residuos de una planta de producción de aluminio en Hungría está llevando el desastre y la destrucción por las zonas a las que llega la mortal lengua roja. El vertido de cientos de toneladas de lodos contaminados ha llegado ya al Danubio, donde se empiezan a percibir los síntomas de la marea tóxica. Por el camino han quedado ya al menos cuatro personas muertas, y un resto de desolación de largo alcance.

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