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El blog de Juantxo López de Uralde

Etiqueta: Comisión Ballenera Internacional

Dejad en paz a las ballenas

Comienza en la ciudad brasileña de Florianópolis la reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). A lo largo de esta semana, el futuro de las ballenas está en juego una vez más, no sólo por la mala salud de los océanos, que ya de por sí hace que sea difícil pensar en la subsistencia de los grandes cetáceos en el medio plazo, sino por la propuesta de Japón de levantar la moratoria que prohíbe su caza desde 1986. La CBI está constituida por 88 gobiernos, y aunque en principio se creó como un organismo regulador de la caza de ballenas, hoy en día es más bien el organismo encargado de gestionar sus poblaciones, y garantizar su supervivencia.

La propuesta de Japón pretende acabar con 32 años de moratoria en la caza de ballenas. En la actualidad son tres los países que continúan cazando ballenas de forma comercial, haciendo caso omiso de la moratoria: Islandia, Japón y Noruega. En el caso de Japón pretende esconder la caza comercial detrás del eufemismo de “caza científica”. Pero en esta reunión pretenden ir todavía más allá: el paquete de propuestas de Japón, titulado ‘El camino a seguir’, es un intento descarado de revocar la moratoria de 1986 y restaurar la caza comercial de los cetáceos, creando un “comité de caza de ballenas sostenible”.

Mientras que los gobiernos que se oponen a la caza de ballenas insistirán en la creación de un santuario de 20 millones de km2 en el Atlántico Sur, a pesar de que en ocasiones anteriores fue rechazada en el lobby ballenero.

La aprobación de las propuestas es en todo caso muy compleja: la CBI establece que es necesario obtener el voto de tres cuartas partes de sus miembros para establecer cuotas de captura o para crear zonas “santuario” donde la caza de ballenas está prohibida. Ante las dificultades que año tras año encuentra Japón para reabrir la caza de ballenas, también propondrá la revisión del sistema de toma de decisiones del organismo, para que las mismas no exijan el apoyo de tres cuartas partes de los miembros sino la mayoría simple.

Estamos, por tanto, ante una reunión crítica para el futuro de las ballenas. Japón tiene una estrategia clara y a largo plazo para soslayar la moratoria y que vuelvan a cazarse ballenas a gran escala. Por ello es imprescindible que los países miembros contrarios a la caza de ballenas se mantengan unidos e impulsen nuevos avances hacia la protección de las ballenas, que alejen definitivamente este peligro. Las ballenas se enfrentan a peligros mucho mayores, como la contaminación del mar, los plásticos en los océanos o el calentamiento global. La CBI puede al menos acabar para siempre con el daño que genera su caza.

 

(Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia)

 

Acabar con la caza de ballenas en unos océanos cada vez más degradados

Las ballenas son los mayores seres vivos con los que compartimos este planeta llamado Tierra. A pesar de que en 1986 los países de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)  acordaron una moratoria global contra su caza, lo cierto es que tres países desarrollados – Noruega, Islandia y Japón – las continúan cazando. Son muchas las amenazas actuales para los grandes cetáceos en unos océanos en rápido cambio, debido a su degradación. Quizás por ello, la continuación de la caza de ballenas es un crimen injustificable. La moratoria contra la caza se está mostrando una medida necesaria, pero insuficiente.

Hace unos días una pequeña ballena, un calderón, arrastrado a una playa de Tailandia, captó la atención de los medios de comunicación por su trágica muerte: ¨ochenta bolsas de plástico fueron halladas en el estómago de una ballena que murió en el sur de Tailandia tras vómitos y convulsiones”. Este caso desgraciadamente no es una excepción. Está ocurriendo cada día en algún rincón del mundo: la presencia ubicua de plásticos en los mares se ha convertido en la amenaza más acuciante para la fauna marina.

Precisamente una de las especies de ballena más amenazada – la ballena franca atlántica, también conocida como ballena vasca – se encuentra gravemente amenazada por la muerte de ejemplares que quedan enganchados en artes de pesca abandonadas en los mares. Sólo quedan 100 hembras reproductoras.

Ni siquiera en aguas antárticas están a salvo las ballenas: enormes buques pesqueros industriales extraen el krill del que se alimentan para comercializarlo. Además las poblaciones de ballenas en la Antártida tienen que soportar la caza de los balleneros japoneses: etiquetada falsamente como “caza científica¨, lo cierto es que su carne acaba en restaurantes de lujo japoneses. Nada tiene que ver con la ciencia la captura de cetáceos que realiza Japón. Por cierto que los restaurantes nipones son también el destino de las ballenas cazadas en Islandia y Noruega.

La caza de ballenas es injustificable en pleno siglo XXI. Es evidente que ninguno de los tres países mencionados caza por necesidad. Lo hacen simplemente en nombre de una “tradición” que en ningún caso es justificable. Todos los países que cazaron ballenas tuvieron esa tradición, y la mayor parte lo han dejado ya. Qué decir de los vascos, que fueron pioneros en la caza de ballenas. Nadie usaría hoy ese argumento para volver a esa cruel práctica en EuskalHerria. La caza comercial de ballenas debe cesar en todo el mundo.

Recientemente un ejemplar de ballena azul – la mayor de todas las ballenas que existen hoy en día – fue cazada por la flota ballenera islandesa. Este hecho ha levantado la polémica y ha vuelto a poner le foco en la caza de ballenas. Precisamente Islandia ha desarrollado una potente industria turística de avistamiento de ballenas, que deja unos beneficios anuales muy superiores a los que deja su caza. Si es mayor el beneficio de las ballenas vivas, ¿por qué las siguen matando? No hay ninguna excusa. Es hora de cerrar definitivamente la caza comercial de ballenas en todo el mundo, y dejar que las ballenas resoplen en todos los mares.

 

(Artículo publicado en Contrainformacion.es)