Ya no hay vuelta atrás. El año que cerramos se ha convertido en el de la revolución climática. Cuando en agosto de 2018 una adolescente sueca se plantó ante el parlamento en lugar de ir a la escuela, no imaginábamos que aquello se convertiría en una gran revolución, la de los jóvenes de todo el mundo que, siguiendo el ejemplo de Greta Thunberg, comenzaron a movilizarse cada viernes exigiendo medidas radicales y acción urgente a los políticos contra el cambio climático. Con mensajes muy sencillos, pero muy claros… y, sobre todo, contundentes: «Quiero que entren en pánico, como si su casa estuviera en llamas», “Sin planeta, no hay futuro”, “No somos defensores de la naturaleza, somos la naturaleza defendiéndose”.

Este año 2019 ha estado marcado por la incertidumbre política, con muchas citas electorales (entre ellas, una repetición de las elecciones generales) y es difícil hacer un balance de una actividad parlamentaria que, por desgracia, ha sido poco fructífera.  

Sin embargo, hemos conseguido algunas cosas importantes. La más significativa, en una legislatura tan breve, ha sido la aprobación de la declaración de emergencia climática por parte de la mayoría absoluta del Congreso, a iniciativa de Unidas Podemos. Aunque el fin de la legislatura no permitió llegar a más, su aprobación compromete a toda la acción del Gobierno (de todos los gobiernos) a poner en marcha todas las políticas necesarias para hacer frente al cambio climático.

 

También hemos estado en la calle, acompañando a todos esos jóvenes que se han organizado en un movimiento ilusionante que se ha convertido en una nueva esperanza en la lucha contra el cambio climático.

 

Precisamente, esa brecha entre una sociedad civil altamente concienciada y que exige medidas urgentes, y unos gobiernos rehenes de las grandes corporaciones, se hizo patente en la COP25 que se celebró en Madrid. Una oportunidad perdida, debido a la falta de ambición de los países más contaminantes y donde los gobiernos han demostrado estado ajenos al clamor de la calle y de la gente que reclama medidas urgentes para salvar el clima.

 

 

 

 

Si algo dejó claro la nueva campaña electoral, fue, precisamente, esa concienciación ecologista, ya que la “disputa” por el voto verde quedó en evidencia de manera muy clara en los últimos meses. Desde Unidas Podemos dejamos muy claro que “el ecologismo no se dije, el ecologismo se hace”, y por eso no sólo nuestro programa recogía propuestas para un Horizonte Verde, sino que toda nuestra acción política es un compromiso para llevar a cabo la transformación que nuestro país necesita para luchar de manera efectiva contra el cambio climático. 

* (Como mi actividad es pública, y como nuestro compromiso de rendir cuentas es una realidad, puedes echar un ojo al resumen de mi agenda de campaña y el seguimiento de medios, que presentamos tras las elecciones a los compañeros de Elkarrekin Podemos en Álava). 

Ayer todo esto quedó plasmado en un acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, cuyo punto tercero está dedicado a la lucha contra el cambio climático. Este año no ha sido fácil, pero en Unidas Podemos siempre tuvimos claro que las cosas importantes no se consiguen a la primera. Ahora, vamos a seguir trabajando para impulsar medidas valientes para un país más justo, feminista y ecologista.

 

Recuerda que tenemos muchos espacios de encuentro para la reflexión y el activismo: la sección de ecología en La Cafetera, el espacio verde de Público, «Ecologismo de Emergencia», esta web o, como siempre, las redes (¿aún no sigues mi canal de telegram?).  Comparte, haz llegar a más gente todas estas actividades y reflexiones, porque unidas, podemos llegar más lejos. ¡¡Feliz 2020!!