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Hace ya seis años que un grupo de activistas sociales y ecologistas nos pusimos en marcha en España para constituir una nueva fuerza política. Nos movía el descontento con la deriva que había llevado la Constitución de1978, y el alejamiento de los políticos de las demandas de la gente. En 2010 la política era percibida por la gente como una actividad indeseable y corrupta, y decir que había que dar un paso hacia la política para recuperar esa herramienta para la ciudadanía era visto con cierta sospecha. Pero precisamente ese afán de recuperar la política para la gente es lo que nos movió a dar el paso de construir EQUO.

EQUO siempre tuvimos claro de que queríamos estar en el espacio verde, aún sabiendo que en un país como España eso no representaba necesariamente una ventaja electoral. Sin embargo nuestra convicción era y es que no ya no tiene sentido hacer política sin afrontar la grave crisis ecológica a la que hemos llevado a nuestro Planeta. De hecho en los primeros meses de EQUO trabajamos muy intensamente para unificar los distintos partidos verdes que existían en España. Finalmente el 4 de junio de 2011 presentamos un manifiesto firmado por una treintena de partidos verdes, que reconocían a EQUO como el referente verde en España. En ese tiempo tomamos decisiones relevantes como renunciar a la financiación bancaria, y poner en practica altos niveles de democracia interna, la paridad de géneros, que ya nos diferenciarían para siempre de los partidos tradicionales.

Sólo un año después, estallaría en España el 15M: un movimiento ciudadano que bajo el eslogan «no somos mercancía en manos de banqueros y políticos» movilizaría a millones de personas por todo el país desencantadas con la deriva de los grandes partidos, y su alejamiento de los problemas de la gente. La crisis económica galopante y el alineamiento de los grandes partidos con las políticas austericidas de la Troika fue sin duda el detonante de este movimiento que sacudiría los cimientos del sistema político de 1978.

EQUO se presentó a las elecciones generales de 2011 obteniendo unos resultados dignos, que nos permitieron tener acceso al Congreso a través de nuestro acuerdo con Compromís, y del diputado Joan Baldoví. Desde nuestros comienzos las coaliciones fueron clave para nuestra implantación, como lo serían dos años después para llegar al Parlamento Europeo, a través de la cooperativa política Primavera Europea.

En septiembre de 2014 tomamos colectivamente una decisión que sería clave: sumarnos al espacio político del cambio que se estaba abriendo en España. De cara al ciclo electoral entrante trabajaríamos por candidaturas de confluencia en las que estuvieran representadas todas las fuerzas del cambio. Así fuimos a las elecciones municipales de mayo de 2015 en muchas ciudades y pueblos, y conseguimos unos resultados sin precedentes. El cambio político había empezado, y EQUO formaba parte de ese cambio. Así llegamos a una docena de ayuntamientos de grandes capitales de provincia, y obtuvimos 120 concejales por toda España.

Hoy EQUO se constituye como un espacio político independiente, ecologista, feminista y animalista. En la actualidad formamos parte de una amplia coalición por el cambio en España, con Podemos e IU. Esta coalición, llamada Unidos Podemos a conseguido abrir un espacio político de cambio sin precedentes en el Parlamente español. En la actualidad cuenta con 71 diputados, 3 de los cuales son de EQUO, y se ha convertido en la auténtica oposición al gobierno del PP de Mariano Rajoy. Con ello ya hemos conseguido un avance importante: que ese espacio del cambio se tiña de verde.

En el sur de Europa es un espacio difícil para los verdes. Desde nuestro punto de vista la experiencia de EQUO debe servir para un nuevo desarrollo del ecologismo político en la región mediterránea europea. La consolidación verde es posible, desde los siguientes parámetros:

– Somos una expresión indudable del descontento ciudadano, y somos la voz de la ciudadanía indignada.

– Representamos una alternativa de cambio real. No solo protestamos: somos capaces de gestionar.

– Somos activistas, y hacemos política desde la calle. Nuestra presencia institucional es una herramienta para llevar adelante las demandas de la calle.

Son muchos los retos que tenemos por delante. Pero hay uno que se nos antoja urgente: arrebatar a la extrema derecha europea cualquier posibilidad de representar el cambio. Tenemos que levantarnos como un muro en defensa de los derechos humanos más básicos, impidiendo la expansión del populismo de derechas y promoviendo una alternativa para Europa.