Para que un convenio internacional como este tenga un efecto real necesita de un amplio apoyo y complicidad social y política. Si eso no se da, será muy difícil que sea efectivo.

Por eso nuestra lucha para que el Congreso esté presente en la Cumbre del Clima no es secundaria: la principal institución política representativa de la soberanía popular española debe estar, participar y acompañar. Es el gobierno el que no quiere testigos de su inacción y de su falta de compromiso con el clima.

Además esa representación debe ser plural, reflejo de la propia pluralidad y diversidad de la Cámara, que representa a la sociedad española, y que, por tanto, ya no puede seguir limitándose al bipartidismo tradicional.

Una vez en Marrakech, como miembro de la delegación del Congreso, mi objetivo será impulsar las iniciativas que en positivo apoyen y fomenten la lucha contra el cambio climático; así como la denuncia de la pasividad de nuestro gobierno y de otros muchos gobiernos y actores internacionales. En concreto, trataré de denunciar con mi presencia años de inacción contra el cambio climático de nuestro gobierno, que se ha demostrado a través de decisiones tan trascendentales como, por ejemplo, su nefasta política energética que actualmente nos deja a la cabeza de Europa en emisiones contaminantes y a la cola en el desarrollo de las renovables.

En Copenhague ya lo hice como activista ante el mundo entero, ahora lo haré como diputado en representación de aquellos españoles que creemos en la urgencia de actuar contra el cambio climático y en la necesidad de la acción política para llevarla a cabo.