En casi un 50% de los hogares españoles hay al menos un animal de compañía. Al hablar de la bajada IVA veterinario no estamos hablando por tanto de una cuestión menor, sino de un problema que afecta de manera directa a un alto porcentaje de hogares de nuestra sociedad, y por sus implicaciones en la salud pública al conjunto de la misma. El cuidar o atender a un animal enfermo o herido es un deber legal,  social y moral que queda gravemente dificultado con el IVA del 21%.

Desde el 1 de septiembre de 2012, llevar a un animal  de compañía al veterinario tributa al 21% de IVA, es decir una subida de 13 puntos, ya que antes lo hacía al 8%. Estamos ante una subida abusiva y profundamente injusta que convierte a los animales en victimas silenciosas de una política errónea, y obliga a las personas que tienen animales a su cargo a un esfuerzo económico que en ocasiones no pueden costear, redundando en la renuncia a su cuidado, o incluso llevándolos al condenable abandono del animal.

Como ya se ha dicho, hay motivos económicos y de salud pública para reclamar una rebaja del IVA veterinario. Pero hay también razones morales que obligan a esa rebaja:

Desde el punto de vista económico el impacto de la subida del IVA veterinario tiene una repercusión pequeña en los ingresos del Estado (se ha estimado en unos 16 millones de €). Sin embargo, y según denuncian las propias asociaciones veterinarias, ha traído como consecuencia el cierre de numerosas clínicas, con la consiguiente  pérdida de puestos de trabajo.

La legislación de protección animal en España obliga a que las personas que tienen animales a su cargo  les proporcionen los cuidados necesarios para mantener su salud y bienestar, y por ello los servicios veterinarios son un bien de primera necesidad.

Las consecuencias que ha traído esta medida las estamos viendo a diario en los centros veterinarios. Lo que hace unos años era una advertencia, ahora es por desgracia una realidad: como consecuencia de la subida del IVA ha descendido de forma alarmante la atención a los animales domésticos y de compañía, empeorando de forma drástica su calidad de vida y su bienestar, lo que de manera evidente pone en peligro el control de las enfermedades que les aquejan; muchas de las cuales, pueden afectar al ser humano. Según los veterinarios, en los últimos años han descendido de forma considerable las vacunaciones y desparasitaciones en estos animales (La medicina preventiva que los veterinarios desarrollaban de forma rutinaria y que era la más demandada) Medicina preventiva que de forma evidente redunda en su salud y en la salud humana.

La subida del IVA ha propiciado además la economía sumergida y el intrusismo profesional.

Y es que, el hecho de que nuestros animales visiten a los profesionales veterinarios no sólo redunda en un beneficio para la salud y el cuidado  del animal, sino que también es una garantía para la salud pública: no hay que olvidar que enfermedades animales como la leishmaniosis, la hidatidosis,  y otras teniasis, y por supuesto la rabia, son transmisibles al ser humano. En concreto en el caso de la rabia, la vacunación se ha reducido en los últimos dos años hasta valores de hace tres décadas, con el consiguiente riesgo de reaparición de la enfermedad. Tampoco podemos olvidar la importancia de los animales de compañía en la medicina preventiva: son numerosos los efectos beneficiosos demostrados de los animales de compañía.

Tampoco podemos olvidar el efecto beneficioso que los animales de compañía pueden producir en nuestra salud, como elemento preventivo de diversas patologías.

Otro motivo, no menor, para considerar positiva esta propuesta ,es la que tiene que ver con los cientos de colectivos de protección animal, que dedican su tiempo y su dinero para salvar miles de animales abandonados al año, una competencia que es de las administraciones públicas, pero que es asumida por estos colectivos de manera altruista por la ineficacia de las diferentes administraciones en la tarea obligada de dar protección a animales abandonados, como así defienden todas las Leyes autonómicas de protección animal y que si no es por estos colectivos, se quedaría solo en papel mojado. Estas personas también necesitan de esta justa reivindicación, decenas de miles de animales son rescatados por las Ongs, 173.000 solo en 2015, todos ellos vacunados, curados, desparasitados y esterilizados por estos colectivos y que sin duda la subida de los gastos veterinarios, les gravan aún más esta tarea humanitaria y altruista.

Pero el reto que tenemos por delante no es sólo económico, ni de salud pública, también es moral. Citando a la escritora Ruth Toledano “El IVA de lujo para animales de casa significa gravar la calidad de vida emocional, ignorar lo que significa salud global, imponer una carga al bienestar físico, obviar los beneficios en el desarrollo de los niños, castigar a los humanos cuya única compañía es un animal, convertir a los animales en objetos de capricho, traicionar un compromiso familiar y de amistad, sancionar la única esperanza que aporta la solidaridad. El IVA de lujo solo ha traído más sufrimiento a los animales. Y más marginación, al dificultar o impedir que las familias más desfavorecidas accedan al beneficio mutuo que conlleva la convivencia con un animal. Y más precariedad laboral, pues ha provocado menos recaudación y, por tanto, despidos y ceses de actividad. Lujos, estos sí, que no podemos permitirnos, ni económica ni moralmente. Porque curar o atender a un animal herido o enfermo es un deber legal y moral.”

Por todo ello vamos a votar a favor de la PNL propuesta por ERC para reducir el IVA de los servicios veterinarios al 10%.+