En su primer discurso en la tribuna del Congreso, Pablo Iglesias se refirió a esta propuesta del acuerdo de gobierno firmado por el PSOE y Ciudadanos: “cierre progresivo de las centrales nucleares al cumplir los 40 años de vida útil”.

 Con ello Iglesias recogió el guante del debate sobre el cierre nuclear del discurso de investidura, e hizo notar que como propuesta para un pacto de legislatura (que debería ser concreto y claro) deja bastante que desear ya que “ninguna central nuclear en funcionamiento en España va a cumplir 40 años de vida útil en esta legislatura”, citando literalmente las palabras de Iglesias. En su respuesta, Pedro Sánchez acusó a Iglesias de faltar a la verdad haciendo algunas afirmaciones verdaderamente sorprendentes en las cuales merece la pena detenernos.

El elemento esencial de la réplica de Sánchez es que su propuesta se refiere a la central de Garoña, que cumplió 40 años de funcionamiento en 2011. Sánchez dijo que Garoña “sigue abierta porque el PP quiere que siga abierta”. No es cierto que la central de Garoña esté “abierta”, pues se desconectó de la red eléctrica en diciembre de 2012 por decisión de la empresa propietaria. Y la siguiente central en cumplir 40 años de vida será Almaraz I, que lo hará en 2021, así que la frase de Iglesias es impecable.

Es de un cinismo notable que el PSOE proponga en su acuerdo de gobierno para los siguientes cuatro años algo tan vacío como el “cierre progresivo de las centrales nucleares al cumplir los 40 años de vida útil” y, cuando le afean la vacuidad como ha hecho Pablo Iglesias, Pedro Sánchez responda que se refieren a Garoña, una central que no funciona ni debe volver a funcionar nunca.

Lo que es indudablemente cierto es que el PP está intentando que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita un informe positivo que autorice a Garoña a funcionar 17 años más para que a la empresa propietaria, Nuclenor (a su vez propiedad de Endesa e Iberdrola), le salga a cuenta reabrirla. Por lo tanto, la no reapertura definitiva y el comienzo del proceso de desmantelamiento es algo que hay que zanjar cuanto antes. Por eso PODEMOS presentó una Proposición No de Ley al respecto en cuanto el Congreso comenzó a funcionar.

A Sánchez no le bastó con agarrarse al dudoso clavo ardiendo de mentar la central de Garoña y presumió de que “el PSOE en 2011 propuso el cierre de Garoña”. Curiosa afirmación, ya que estaba previsto que Garoña cerrase en 2011 pero precisamente el Gobierno del PSOE en 2009 autorizó una prórroga hasta 2013 (en 2011, y con las encuestas en contra, el PSOE presentó una moción al Congreso para mantener el plazo de 2013). De hecho, Garoña dejó de funcionar en diciembre de 2012 por decisión de Nuclenor en base a motivos económicos relacionados con la necesidad de revisar la seguridad de la central.

Para terminar, Sánchez dijo que “quien la ha reabierto [hablando de Garoña] ha sido precisamente el grupo parlamentario popular y el Gobierno de Rajoy”. Como hemos dicho, Garoña no ha sido reabierta sino que precisamente uno de los objetivos del PP es su reapertura (un escenario posible y también indeseable es que el PP consiga que el CSN informe positivamente sobre la reapertura de Garoña, un posterior gobierno no la permita -la decisión del CSN solo es vinculante si es negativa- y luego haya que indemnizar a Nuclenor como ocurrió con el proyecto Castor).

La cuestión es que el PSOE lleva prometiendo cerrar las nucleares desde al año 2000 y, sin embargo, cuando ha estado en el gobierno ha ido renovando los correspondientes permisos de explotación. La transición energética que debe acometerse en nuestro país requiere de un planteamiento inequívoco con respecto al futuro de la energía nuclear. Por ello la propuesta de PODEMOS y de EQUO es clara: cerrar las centrales nucleares a medida que sus permisos de explotación caduquen, independientemente de que hayan cumplido 40 años en funcionamiento o no.

Original publicado en Eldiario.es   Artículo elaborado junto a:

Iván Calvo y Marta Victoria son miembros de la Secretaría de Economía de Podemos

Juan López de Uralde es Coportavoz de Equo y Diputado de Podemos por Álava