El desempleo es sin lugar a dudas el problema más grave al que se enfrenta nuestro país. Cinco millones de personas se encuentran sistematicamente fuera del sistema productivo. Hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido recientemente que ninguna sociedad puede soportar mucho tiempo con niveles de desempleo superiores al 20%. España lleva en esas cifras de paro practicamente desde el comienzo  de la crisis económica, hace ya ocho años. La situación es ya socialmente insostenible, y está llevando a los nuevos regidores locales en muchas ciudades a tener que adoptar medidas de choque contra la probreza.

Pero las reformas laborales realizadas por el gobierno del PP han creado una nueva categoría de pobres: trabajadores cuyo salario no les da ni para salir de los límites de pobreza. En un país con el salario mínimo entre los más bajos de Europa, ya ni siquiera tener un empleo es garantía de unas condiciones de vida dignas. Una medida que no debe esperar es la de elevar el salario mínimo hasta igualarlo con la medio europea.

Pero debemos poner el maximo esfuerzo en lograr crear el máximo número de empleos; garantizar  el trabajo decente para todos los hombres y mujeres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad de sueldo por trabajo de igual valor. Además, hay que promover medidas de reparto del trabajo, sin  perjudicar las condiciones económicas de los trabajadores.

En este momento los yacimientos reales de empleo se encuentran en la economía verde, por eso pensamos que España debe hacer una apuesta clara y definitiva por una economía basada en el medio ambiente. Se trata de una propuesta transveral que afecta a todos los sectores productivos: industria, energía, transporte, agricultura, alimentación, turismo. construcción…La Oficina Económica del Gobierno en tiempos de Zapatero cifró en 2,7 millones de empleos los que se podrían crear si se hiciera una apuesta clara por la economñia verde.

Hay numerosos estudios sectoriales que demuestran el potencial de generación de empleo que tiene la economía verde. En cada uno de los sectores estudiados se observa mayor intensidad del empleo cuando se apuesta por la sostenibilidad. Un ejemplo evidente es el de la energía: las energías renovables son las que más empleos generan por kilowatio producido; pero lo mismo ocurre con la agricultura ecológica o la reconversión energética de edificaciones. No hay en este momento ninguna alternativa capaz de generar más empleos.

Una cuestión asociada al desempleo es la emigración de miles jovenes que cada mes abandonan nuesro país para buscar mejor suerte fuera. Para frenar este fenómeno, es fundamental reducir el desempleo juvenil, estableciendo medidas específicas para fomentarlo, cursando estudios o recibiendo capacitación. Pero no es el único drama social: las personas desempleadas mayores de 45 años, practicamente se encuentran desahuciadas, y fuera del mercado laboral.

No podrá hablarse de recuperación económica, si no se ha conseguido que millones de personas que en la actualidad se encuentran fuera del sistema productivo vuelvan a él.  Para que esto sea posible hace falta una puesta clara y firme por un nuevo modelo productivo. La economía basada en el ladrillo y las grandes infraestructuras ya no es una alternativa: ha mostrado sus enormes debilidades y no tiene sentido tratar de volver por esa senda. Hace falta una nueva política innovadora orientada a un auténtico desarrollo que apoye las actividades productivas sostenibles, la creación de empleos decentes, la investigación, la creatividad y la innovación e impulsar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, generadoras de la mayor parte del empleo.