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Juan López de Uralde, co-portavoz de EQUO: “Elegí el camino de la trinchera, el camino incómodo”

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Juan López de Uralde, co-portavoz EQUO / José Ángel García

El 17 de diciembre de 2009, cuatro intrusos aguardaban pacientemente su turno para ser admitidos en el palacio de Christiansborg en Copenhague (Dinamarca). El motivo: una ilustre cena de gala ofrecida por la reina Margarita II a los países participantes en una cumbre sobre cambio climático en la capital danesa. Estratégicamente posicionado entre los mismísimos Hillary Clinton y Durão Barroso, Juan López de Uralde (San Sebastián, 1963), por entonces director de Greenpeace España, sorteaba los controles junto con tres activistas de la misma organización y se deslizaba hasta el interior del palacio. 

 

Entre copas de champán, candelabros de oro y elegantes vestidos de noche, el grupo sorprendía con una auténtica bomba mediática de tela y tinta; una pancarta en la que periodistas y líderes llegados de cada rincón pudieron leer: “los políticos hablan, los líderes actúan”. Un eslogan que puso el dedo en la llaga que más dolía a los países reunidos en la cumbre – la acusación de falta de voluntad política para atajar el cambio climático –, y que desató una avalancha de críticas y reacciones.

En persona, Juan Antonio López de Uralde (o Juantxo, como se le conoce dentro del mundillo del ecologismo) impone por su estatura, su presencia tranquila. Con un discurso a medio camino entre lo reflexivo y lo categórico, todavía coloreado con una leve nota de acento vasco, narra cómo vivió personalmente el huracán que fue Copenhague. La irrupción en la cena de gala, apenas 10 segundos en los que permaneció desplegada la pancarta; instantánea fugaz, congelada en el tiempo por los objetivos de los fotógrafos allí presentes y que quedaría grabada en la retina de medio mundo.

Desde allí, ya arrestados, un breve viaje en autobús, un viaje entre dos mundos: de la opulencia del palacio real a la frialdad aséptica de una nave industrial que hacía las veces de cárcel en una Copenhague sacudida por protestas en contra del cambio climático. Allí les retuvieron durante un rato. Después, fueron escoltados hacia el exterior, a través de un largo pasillo al que iban a parar incontables celdas. Dentro de ellas, los encarcelados aplaudían al paso de la improvisada comitiva. “Se había corrido la voz”, recuerda emocionado Uralde hoy, sentado en un amplio despacho dentro de unas oficinas de EQUO en Madrid. “Fue casi como una película, el último gesto de cariño que tuvimos antes de los veinte días de cárcel”. Veinte días de encierro, de incertidumbre, de horas desesperantemente lentas; el precio a pagar por una acción simbólica que catapultó al exdirector de Greenpeace y a la causa que representaba a la fama mediática. Pero una acción que el propio Uralde asegura que “volvería a repetir sin ninguna duda”. “Continúan matando a la lucha contra el cambio climático. Los humanos, una vez más, parecemos reaccionar sólo ante los peligros a corto plazo”, comenta el actual co-portavoz de EQUO.

Infoactualidad: Aquella detención le situó bajo los focos tanto dentro como fuera de las fronteras de España.

Juan López de Uralde: Es cierto. Sé que hay mucha gente que ha empezado a conocerme a partir de Copenhague pero llevo una trayectoria muy larga, he participado en muchas otras acciones, algunas mucho más arriesgadas que ésa. Es injusto, pero así es la lógica de los medios; yo nunca he hecho esto de cara a la galería.  

I: En la actualidad, ¿qué tratamiento a EQUO observa por parte de los medios?

J.L.U.: Es evidente que nos están dando la espalda. Pienso que es una cuestión de política, de cuotas: si no estás en el Parlamento, no estás dentro del circuito de los medios tradicionales. Es triste, porque aunque no seamos mayoritarios, tenemos mucho que decir. Por eso acudimos a los medios alternativos, somos muy abiertos con las redes sociales, los blogs… Cada actor debe buscar su canal para llegar a la gente y como partido, nuestro espacio es el que es.

I: Estos días se abre el plazo para presentar candidaturas a las primarias abiertas de EQUO para las elecciones europeas. ¿Forma esto parte de esa voluntad de llegar al ciudadano?

J.L.U.: En la sociedad española, existe un alejamiento de la ciudadanía con respecto a la política. Desde EQUO, apostamos por la recuperación de esa confianza, trasladamos un cierto activismo a la política: todos hablan de primarias abiertas pero nosotros las hacemos. Me parece curiosa la actitud de cierta izquierda, justificándose con argumentos del estilo de “lo importante son los programas”. Nosotros tratamos de romper con eso.

I: ¿Qué diría a aquellos que opinan que las elecciones europeas sirven de poco?

J.L.U.: Eso es un error. Europa no es el problema, Europa es un proyecto ilusionante. El problema es que está siendo gobernada por políticos conservadores. Hay que recordar que si en España existen unos mínimos de legislación sobre medio ambiente es porque pertenecemos a la UE: las directivas que nos obligan a impulsar energías renovables, directivas sobre aguas que fijan unos niveles de calidad, directivas sobre hábitats y protección de especies… Cuando yo empecé en esto, desde muy joven, apenas si existía alguna de estas cosas. Sí, los años van pasando. (Risas)

Efectivamente, los años han pasado. Por delante de los ojos verde grisáceo de Juan López de Uralde han desfilado, una a una, casi tres décadas de lucha ecologista en España; un barco al que el activista se sumó, asegura, desde la normalidad. “No hubo nada en particular, ningún momento tipo la caída del caballo de San Pablo. Por aquel entonces, el ecologismo daba sus primeros pasos en España y sencillamente, encontré sintonía entre aquello y mis intereses”. Así, en un Uralde que apenas pasaba de la veintena, nació la voluntad de proteger el medio ambiente: al calor de lecturas diversas y de excursiones al monte. Esta conexión sigue siendo fundamental para el guipuzcoano. “Todavía hoy, me escapo a la naturaleza todo lo que puedo. Procuro no perder eso, porque creo que el principal problema de la raza humana es que nos hemos alejado de nuestros orígenes, de la naturaleza”.

A juicio de Uralde, sólo ese distanciamiento del mundo natural puede explicar la impunidad de la que gozan los delitos ambientales en países como España; delitos que, critica, gran parte de la sociedad española sigue entendiendo como secundarios. Aquí la actualidad informativa le brinda un ejemplo: ese fallo dictado hace unas semanas por la Audiencia de la Coruña sobre el caso Prestige y que exime a los implicados de cualquier tipo de responsabilidad penal. Preguntado por cómo valora esta decisión judicial, su mirada se clava en el interlocutor, su tono se endurece: “Para mí ha sido un golpe importante. Yo viví en primera persona el tema del Prestige. De hecho, cuando Rajoy declaró aquello ya famoso de los ‘hilillos de plastilina’, habíamos estado recogiendo petróleo en la playa aquel día y volcamos los cubos a la entrada de la rueda de prensa”.

I: Desde las filas de una formación política como EQUO, ¿es posible cambiar la mentalidad que la sociedad española aún tiene hacia la problemática ambiental?

J.L.U.: Desde luego. Si en España hubiera existido un partido verde asimilable a otros europeos, probablemente cuestiones como el Prestige o la burbuja inmobiliaria no habrían tenido el final que han tenido en nuestro país. Precisamente, una de nuestras principales responsabilidades como partido pasa por introducir el discurso ambiental dentro de la política española.

I: Tras décadas de trabajo, ¿qué motivos le llevaron a colgar los hábitos del activista y probar suerte con la política española fundando EQUO?

J.L.U.: Cuando tomé esa decisión, yo llevaba ya diez años como director de Greenpeace España. Soy de los que piensa que cuando se llega a la zona de confort, es positivo tanto para uno como para la organización en la que se trabaja que haya un relevo, que se salga de allí a buscar nuevos retos. Y para mí, el reto en 2010 era crear unas siglas que llenaran el hueco que existía en la política española para los defensores del medio ambiente. Me puse a trabajar en ello y así hasta hoy. 

Con este salto a la arena política, el ecologista donostiarra añade un nuevo capítulo, todavía por escribir, a una ya nutrida historia vital; una historia que ha discurrido por una senda incierta, donde no han faltado muros infranqueables, encrucijadas irresolubles y desvíos que no llevan a ninguna parte. “Hace veinte o treinta años, yo pensaba realmente que el cambio llegaría más rápido. En términos globales, los grandes problemas siguen agravándose. Ha quedado tanto por hacer…”. El principal obstáculo han sido y son, se lamenta Uralde, los grandes actores y sus intereses contrarios al medio ambiente; ese Goliath de corporaciones, lobbies y partidos políticos contra el que difícilmente puede el David del ecologismo. “La pelea es muy desigual. Yo sé que elegí el camino de la trinchera, el incómodo, donde no hay recursos. A veces, puede llegar a ser muy duro”.

I: Con todo, ¿ha merecido la pena dedicar sus años a esto? Si pudiera viajar al pasado, a la decisión que marcó a la vida que vendría después, ¿volvería a tomarla?

J.L.U.: Sí, volvería a tomarla. De hecho, la tomé de nuevo hace tres años, cuando me planteé qué hacer después de Greenpeace. Podría haber optado por algo más cómodo, algo que no pasara por organizar una formación política en el espacio del que dispone EQUO. Quizás siga siendo el camino más complicado pero es en el que yo creo, el que me da la satisfacción de estar haciendo algo que es importante para España. Fíjese en el tema de las energías renovables: este año, prácticamente la mitad de la electricidad que se consume en España es de origen renovable. Eso se ha logrado gracias al trabajo de muchas personas y me siento orgulloso de haber formado parte. Puede que el ecologismo no consiga vencer al final… Pero no, estoy convencido de que al final, lo conseguiremos.

 

2 Comments

  1. Pedro Arnella

    08.12.2013 at 20:51

    Lamentablemente los principales medios de comunicación tiene un «color político» determinado, por lo que la difusión de su mensaje está condicionado y contempla tan sólo «una parte de la verdad» (la parte interesada)(por decirlo de una manera suave).
    El «consumidor» de ese mensaje escoge un medio afín a sus ideales, siendo consciente y aceptando de este modo la poca imparcialidad de dichos medios.
    La verdad no tiene color (es transparente).

  2. Claudio Valderrama

    13.12.2013 at 23:43

    Antón, la libertad de expresión, de la que hablas, no existe ni existió jamás. Es sólo una frase, y como tal no tiene sentido, a ningún nivel. Es utilizada pera justificar un estado «social democrático», el cual tampoco existe, no sólo en España, en ninguna parte del mundo. Lo que sí se da y se ha venido dando es un fascismo con muchos disfraces. Nadie escapa a su cerco y presión, ni siquiera dentro de las corporaciones o empresas. Todo lo que ocurrió en el pasado y está ocurriendo en nuestros días, es debido a ese fascismo. Es evidente que si la sociedad sufre la tortura psicológica, física, económica, de la publicidad política y comercial, de las desigualdades de todo tipo(en el ámbito social), se debe a ese sistema despiadado. En todas las naciones está presente y se desenvuelve con absoluta libertad, la que se niega a los ciudadanos comunes y anónimos. La mentalidad humana siempre ha derivado hacia la imposición del más fuerte y violento. Éste acostumbra a presentarse con el rostro maquillado y la pose con palabras acusadoras para hacerse más convincente ante los incautos o los que no conocen su trayectoria delictiva y depravada; creen los que le escuchan que es un torrente de sinceridad y honradez, cuando en realidad está haciendo uso del más repugnante cinismo, amparándose en la ignorancia ajena. Y esto es únicamente propio del fascista y de su fascismo, que es el que impera en todo el orbe.
    Equivoca, tanto el individuo como su régimen, en vuelto en una aureola denominada «demócrata y democracia» tan falsos conceptos como la misma falsedad,ya que todavía no ha nacido un Estado al servicio de todos, por todos y con todos,han creado un un modo de entender y maquinar cómo sacarle al débil e indefenso parte de lo que necesita para sobrevivir, de la mano de la prensa en general:en papel, digital, televisiva y radiada, formando una simbiosis inmutable entre unos y otros. En todo y en el fondo de sus intereses inicuos, vienen a constituir un poder de exacción o abuso, por medio de la acción y/o de la palabra.
    Ese proceder sólo tiene un nombre: FASCISMO. Parece que Mussoline y Hitler hubieran vencido… Porque lo que pretendían es lo que se está viviendo en toda su descarada crueldad. Por consiguiente, no se puede hablar con verdadera propiedad ni de Democracia ni de libertad de expresión con respecto al pueblo llano, o como quiera que se le llame.
    Claudio Valderrama/cvalderrama844@gmail.com

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