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El blog de Juantxo López de Uralde

Mes: julio 2013

La batalla por el autoconsumo de energía

Parecía imposible que el gobierno de Rajoy sacudiese todavía más, y con mayor dureza a las energías renovables. Sin embargo lo ha hecho: la caza de las energías limpias que comenzó a las pocas semanas de la constitución del nuevo gobierno con la moratoria en la concesión de nuevas primas, sube un grado más con el borrador del Decreto de autoconsumo presentado el pasado viernes. El motivo: la introducción de un peaje, llamado «de respaldo», que hace más gravoso económicamente producir tu propia energía que comprarla en la red, a pesar de reconocer en el propio preámbulo del decreto los beneficios de las energías renovables.

El autoconsumo era la última esperanza para un sector que está sufriendo como ninguno las consecuencias de una política de desmantelamiento organizada. Muchas empresas de tecnologías renovables habían visto en él una opción para el relanzamiento de su actividad tocada de muerte por las anteriores medidas políticas. Pero de aprobarse el decreto tal y como está redactado en la actualidad quedará cerrada esa posibilidad, y las energías renovables quedarán en nuestro país definitivamente marginadas. Poco parece importar a los reguladores que el sol sea nuestro principal recurso energético.

Todavía no está todo perdido, ya que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) tiene que emitir un dictamen respecto a la propuesta del gobierno, aunque no es vinculante. En este momento el gobierno no parece dispuesto a escuchar ninguna voz discrepante con sus medidas en materia energética.

El modelo energético español es un modelo centralizado y dominado por un puñado de empresas eléctricas que lo gestionan en modo de oligopolio. Este modelo cuenta con un amplio respaldo de los grandes partidos políticos, ya que durante años las compañías energéticas han ido colocando a destacados cargos de esos partidos en sus consejos de administración. De esta manera se aseguran que los sucesivos gobiernos no legislen contra sus intereses, y lo están consiguiendo. Este sistema de puertas giratorias ha sido motivo de una denuncia ciudadana profusamente documentada ante la fiscalía anticurrupción, que esperamos que abra al menos una investigación.

La razón esgrimida por los reguladores para evitar el autoconsumo es la excesiva potencia de producción de energía instalada que tenemos en nuestro país. Al parecer, hay que seguir consumiendo gas, carbón o uranio, antes que instalar paneles solares en nuestras viviendas, y decir adiós al actual modelo energético. Con una dependencia energética exterior superior al 80%, estamos ante una decisión muy gravosa desde todo punto de vista para nuestro país, y para sus gentes. El gobierno debe rectificar.
Source: Huffington_Post

Otra reforma energética contra un modelo sostenible

Confirmando una vez más aquello de que «el medio es el mensaje», el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, presentó en el Campus FAES las líneas maestras de la reforma energética que el Gobierno prepara en medio de un secretismo sin precedentes. El lugar es en este caso relevante, ya que FAES ha sido la cocina ideológica en la cual se ha fraguado el negacionismo que predomina en la política española frente a las fuentes renovables, la eficiencia energética, las emisiones contaminantes y el cambio climático. El déficit de tarifa es el mantra detrás del cual se justifican todas las acciones que va a llevar a cabo el Gobierno. Sin embargo las grandes eléctricas españolas consiguieron beneficios muy superiores a sus colegas europeas, al situar sus márgenes en el 6,78% en el conjunto del año 2012, mientras que las grandes eléctricas europeas dejaron este ratio en el 2,62%.

Nadal -como ya es habitual en las palabras de los responsables de la política energética del PP- cargó las tintas contra las energías renovables, según él, causantes de todos los males de que adolece el sistema eléctrico español. En este contexto no sorprende que la medida estrella de la reforma energética será no levantar «en el corto plazo» la moratoria a las renovables primadas, como si con ello se resolvieran los problemas del sistema eléctrico español.

El déficit tarifario tiene su origen en los Gobiernos de Aznar: es un artificio contable consecuencia de los acuerdos del exministro Rodrigo Rato con las eléctricas, por el cual el consumidor no paga la totalidad del coste de la generación de electricidad. Aunque se ha querido responsabilizar a las energías renovables, lo cierto es que el déficit tarifario tiene que ver sobre todo con la sobrecapacidad del sistema eléctrico y una política de fijación de precios claramente ineficiente.

El potencial de generación en España está totalmente desmesurado para las necesidades reales actuales, siendo casi un 50% superior la potencia instalada a la demanda. La potencia ha aumentado diez veces más de lo que ha crecido la demanda de electricidad en los últimos años. Concretamente, desde el año 2005 y hasta el 2011, la potencia instalada (sobre todo fruto del aumento de centrales de gas de ciclo combinado) ha aumentado un 35,7%, mientras que en ese período la demanda de electricidad solo subió un 3,4%. Pagar todo este sistema sobredimensionado es caro.

Por otro lado, la gran hidráulica y la nuclear son dos tecnologías sobre retribuidas. Según la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), el coste del megavatio hora nuclear es de entre 21 y 27 euros, mientras que su retribución ha sido, durante todo el año pasado, superior a los 50 euros. Y es así desde hace muchos años.

Todo esto ha tenido una incidencia en el déficit tarifario muy superior a las denostadas primas de las energías renovables. Por cierto, que nadie en el sector se opone a la reducción progresiva de las primas. Lo que ha sido devastador ha sido arrancarlas de cuajo, como ha hecho el Gobierno de Rajoy.

La excesiva dependencia energética del exterior es una cuestión relevante que lastra nuestra balanza de pagos. Con una dependencia exterior superior al 80%, el parón a las energías renovables es inexplicable, ya que son las únicas fuentes verdadaderamente autóctonas de las que disponemos. El parón a las energías renovables tiene una causa puramente ideológica, y no técnica ni económica.

Desde mi punto de vista, y en línea con lo que se planteó en la reciente Jornada sobre Energías Limpias de la Fundación Renovables y la Fundación EQUO, es imprescindible la aprobación de una planificación energética que tenga como eje central el cumplimiento de unos objetivos ambiciosos de reducción de emisiones, desarrollo de las renovables e incremento de la eficiencia, siempre vinculados entre sí. Asimismo es necesario plantear una batería de medidas para hacer del ahorro y la eficiencia, hoy ausentes en la política energética, el eje central de la misma con una apuesta clara por la rehabilitación energética de edificios o cambios drásticos en la movilidad y el transporte. También reclamamos una regulación adecuada del autoconsumo como pilar de la generación distribuida. Otras medidas necesarias hacen referencia a la fiscalidad energética, a la eliminación de las subvenciones a las energías convencionales o la revisión del sistema de conformación de precios en la electricidad.
Source: Huffington_Post