La caída del bipartidismo es cada vez más visible en las encuestas. La suma de las expectativas de voto del PSOE y el PP apenas sobrepasa en la actualidad el 50%, cuando hace sólo unos años siempre rondaba el 80%. No cabe duda de que algo empieza a cambiar en la opinión pública sobre la composición de las instituciones del Estado. Hasta ahora los dos grandes partidos parecían autistas ante el derrumbe que les dan las encuestas, pero por fin hace unos días el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salió con vehemencia en defensa del bipartidismo y el orden establecido. Y lo hizo para anunciar que si el bipartidismo se hundía, España se convertiría en el paraíso de «partidos estrafalarios».

Desconozco a qué o a quiénes se refiere Rajoy cuando utiliza el adjetivo de «estrafalarios» para definir a los partidos que crecerían ante una eventual caída del bipartidismo. Dudo incluso que conozca que existe un partido que se llama EQUO, aunque el ecologismo y las propuestas de democracia que planteamos le deben parecer, sin duda, estrafalarias, teniendo en cuenta sus declaraciones sobre cuestiones tan básicas como el cambio climático.

Personalmente a mí lo que me parece estrafalario es un partido que paga a sus líderes en sobres; que lleva una contabilidad en B; que mantiene como ministros a personas sospechosas de estar en tramas corruptas; que incumple su programa electoral y hace alarde de ello con el eufemismo de que «ha cumplido con su deber. Yo me pregunto,