Con todas las informaciones contradictorias que se publican, los ciudadanos cada día tenemos menos claro cuáles son las condiciones reales con las cuales el gobierno de Rajoy nos está embarcando en un rescate. De hecho ni siquiera sabemos, aunque cada vez lo intuimos con mayor claridad, si se trata de un rescate a la banca o a España. Hoy mismo se anuncia que España recibirá 30.000 milllones de euros para sanear la banca, sin que se haya informado de cuáles son las condiciones o las contraprestaciones para recibirlos. Si una persona debe mirar cuidadosamente los términos y las condiciones en las que se embarca cuando pide un crédito, ¿no debemos hacer lo mismo cuando lo hacemos como país?

La prioridad del gobierno debiera ser buscar salidas al gravísimo problema social que personalizan los más de 5 millones de parados. Pero la política de austeridad y recortes sociales que está aplicando, apunta claramente a una prioridad diferente: todo el esfuerzo gubernamental se está volcando en conseguir un crédito para sanear la banca que podría alcanzar hasta los 100.000 millones de euros. Desde que se anunció el rescate el pasado 9 de junio el gobierno ha ido anunciando diferentes condiciones para la concesión del mismo en función del día, la hora, o la reunión que se celebrara, hasta el punto de que en vez estar cada día más claro, la confusión es cada vez mayor.

Así, después de la Cumbre Europea se anunció que el rescate iría directamente a la banca, y que por tanto no habría contraprestaciones, a través de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) nos enteramos de que no habrá crédito sin recortes sociales y subida del IVA, medidas que el gobierno pocos días después anuncia.

Los ciudadanos vemos con claridad dos cosas: que hay una relación entre la llegada de ayudas que el Banco Central Europeo (BCE) administra con cuentagotas y la política de recortes sociales que el gobierno aplica con una dureza implacable; y la situación social en los países vecinos ya rescatados se deteriora cada vez más.

La enorme deuda que asumiría nuestro país con este rescate condicionará nuestra situación económica y política durante décadas. Por eso no podemos aceptar sin más esta situación, y reclamamos que se realice un referéndum para que la ciudadanía decida sobre esta cuestión. Se trata en primer lugar de devolver la voz a la gente, y para ello que se expliquen con luz y taquígrafos las condiciones de este rescate para que podamos decidir.

La Democracia se construye de muchas maneras, y no se limita a votar cada cuatro años. Reclamamos nuestro derecho a estar involucrados en cuestiones importantes que implican a nuestro país, y poder decidir sobre ellos. La regeneración democrática de nuestro país pasa por cuestiones como esta, entre otras muchas. Por todo eso reclamamos un referéndum sobre el rescate precedido de una información clara y transparente, y un amplio debate sobre las condiciones del mismo.