El cierre «definitivo pero reversible» de la central nuclear de Garoña va a dar todavía mucho que hablar. Garoña, la nuclear española más antigua en funcionamiento, se apagó el domingo 16 de diciembre dejando, sin embargo, muchas incógnitas abiertas. Inaugurada por Franco en 1971, Garoña se ha situado una vez más en el centro de la polémica. Ya lo fue en 2009, cuando al vencer su permiso de funcionamento el Gobierno de Zapatero tuvo en su mano la posibilidad de cerrarla definitivamente. Pero no se atrevió a hacerlo y postergó su cierre definitivo hasta 2013, sabiendo ya entonces que era más que probable que un Gobierno del PP no cosumaría aquella decisión.

Efectivamente Rajoy hizo bandera en la campaña electoral del alargamiento de la vida de la central nuclear por diez años más. De hecho durante el mandato de Zapatero, el PP hizo resonar sus tambores pronucleares, de la mano de una campaña de presión de la empresa propietaria, Nuclenor (propiedad al 50% de Endesa e Iberdrola), para evitar su cierre. Ahora todo parece venírsele abajo al PP, con la decisión de Nuclenor de echar el cierre.

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