La primera década de este siglo XXI estuvo marcada en España por el impacto de la burbuja inmobiliaria: España iba bien, el dinero fluía y el crédito barato se extendía. Sólo un puñado de ecologistas denunciaban cada año las consecuencias que el boom del ladrillo estaba teniendo sobre nuestros ecosistemas. La desidia de los grandes partidos dejó que la situación se mantuviera hasta desmoronarse, arrastrando en esa caída a nuestro país a una crisis sin precedentes cuyas consecuencias estamos sufriendo, con más de 5 millones de personas en paro.

Si algo parecía aunar el consenso de todos – eso sí, demasiado tarde – era el reconocimiento de que nuestro país no puede seguir basando su economía en el sector de la construcción….¿todos? Los hechos nos dan la razón nuevamente y demasiado rápido: a pesar de todo, el ladrillo vuelve, impulsado por el gobierno de Rajoy. Ya lo denunciamos en la campaña electoral, pero entonces «no había espacio para hablar de esas cosas».

Comentaba en una entrada en este mismo blog el pasado 15 de enero que la vuelta al ladrillo empieza en el litoral. Y es que la anunciada reforma de la Ley de Costas fue sin duda el primer anuncio. Pero no pensemos que esto es exclusivo del litoral, pues el proyecto Eurovegas no es más que una versión interior del mismo modelo.

Dos lugares emblemáticos se han convertido en símbolos de la situación: El Algarrobico (Almería) y Es Trenc (Mallorca). Ambos lugares tienen en común el haber llegado hasta nuestros dias en un estado de conservación envidiable, y ambos también comparten – en distintos estados del proyecto – sendas aberraciones hoteleras. Por cierto que los dos han sido también escenario de largas luchas ecologistas para su defensa.

Sobre el archiconocido caso de El Algarrobico, el Ministro del ramo del PP, Arias Cañete, ya ha manifestado que no piensa mover un dedo por restaurar la legalidad y conseguir la demolición del hotel, y la recuperación del daño causado. No esperemos, por tanto,  ningún gesto por ese lado de un gobierno que precisamente impulsa políticas en la dirección contraria.

En Es Trenc nos encontramos en los inicios de un proceso similar: ayuntamiento, y Consell insular (ambos del PP) impulsando la construcción de un macrohotel en lo que hasta ahora es la mayor playa vírgen de Mallorca. Con todo el poder político acumulado en sus manos, la voluntad manifestada por los drigentes baleares del PP es que tratarán de ir adelante con el proyecto caiga quien caiga.

Así las cosas, estos dos ejemplos nos muestran cuál es el modelo de país, y de economía del partido que tiene en sus manos el mayor poder jamás acumulado en la democracia española. Espero que ahora sí seamos capaces de valorar adecuadamente y frenar estas políticas, antes de que hagan aún mayor daño a nuestra sociedad y a nuestros ecosistemas.