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El blog de Juantxo López de Uralde

El macabro vodevil de Copenhague

Estando a las puertas del juicio por la acción de Copehnague – que comienza el lunes 20 de junio –  reproduzco en mi blog el artículo que  Jose Vidal_Beneyto publicó aquellos días de carcel en el diario El País, y que tanto me emocionó al volver.

El macabro vodevil de Copenhague

A Juan López de Uralde, honor de la sociedad civil


La literatura ha invadido todos los ámbitos de la comunicación, sobre todo de la escrita, y ha impuesto sus valores, sus pautas, sus modos y sus gentes. A la literaturización del pensamiento, hoy ya culminada, ha seguido esta apoteosis literaria de los medios de comunicación, que otorga a los literatos los mayores loores y los mejores espacios y consagra la autocalificación de escritor, que es la que más abunda hoy en los diarios, como signo de demarcación de la excelencia, como razón de pertenencia a la tribu de los elegidos. Los periodistas propiamente dichos quedan reducidos a la condición de curritos, de correveidiles de la noticia, por no hablar de los expertos, sobre todo de los científicos sociales, obstinados mendicantes de un hueco en el que colar sus análisis y reflexiones. Para profundizar esta perspectiva ver: Oskar Negt y Alexander Kluge, Öffentlichkeit und Er fahrung (Suhrkamp, 1972) y Serge Halimi, Les nouveaux chiens de garde (Liber-Raisons d’agir, 1997). El escritor, en cambio, dispone de todas las oportunidades para que, ignorando el saber acumulado sobre la mayoría de los grandes problemas y cuestiones, se lance a cuerpo limpio a la presentación de sus más banales ocurrencias, eso sí, con la brillantez que le confiere su consabida destreza retórica. Es posible que algún literato nos objete que la casi totalidad del patrimonio de conocimientos sociológicos, políticos, económicos, históricos y psicológicos, en particular los primeros, de que disponemos, se caracterizan por su pretensión cientifista, que en definitiva es mostrenco academicismo, lo que los hace absolutamente irrelevantes (vid Jürgen Ritsert, Inhaltsanalyse und Ideologiekritik, 1972, sobre todo el cap. 4), es decir, inutilizables, para adentrar nos en el conocimiento de la realidad. En lo que quizá no les falte razón, pero frente a ello sólo nos queda el machadiano «hacer camino al andar».
En cualquier caso, si hubiésemos tenido en cuenta las enseñanzas de la geopolítica -el reader de Le Monde Diplomatique, «Geopolítica del caos», 1992, con un sabroso prólogo de Ignacio Ramonet, podía haber sido una excelente introducción- así como el saber sobre los siniestros juegos de poder, no habríamos errado tanto, a propósito de Copenhague, ni en cuanto a nuestras esperanzas, ni en cuanto a sus frustraciones. Pues es bien sabido que las dos armas de poder son la fuerza y la violencia, pero adobadas por la manipulación y la mentira. Respecto de ésta, poco se ha dicho más cabal que las reglas de uso que nos proponía Jonathan Swift en 1712 en su panfleto The Art of Political Lying. Por lo que se refiere a la fuerza, el Prof. W. J. M. Mackenzie nos ofrece en Power, Violence, Decision (Penguin, 1975), uno de l os más agudos análisis sobre la violencia en los procesos de decisión. Si lo hubiéramos tenido en cuenta no habríamos esperado nada de ese folclórico contubernio de casi 200 jefes de Estado pugnando por ver quién se apuntaba más tantos, diciéndola más gorda. Hace 17 años que en la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, nos comprometimos a reducir los gases de efecto invernadero, responsable principal del aumento de la temperatura en la Tierra.
Pero las cosas, con la sola excepción del Protocolo de Kioto, han ido a peor. Por cierto, que se necesitaron cinco años para superar la oposición de los Estados Unidos, el mayor contaminador del mundo, que, empujado por su presidente Bush, se opuso ferozmente a su entrada en vigor. Dado que el primer periodo del Protocolo terminaba en el 2012, se esperaba y se quiso que Copenhague sirviera para darle continuidad y para incorporar a los países emergentes de mayor capacidad contaminadora, en especial China, que es hoy, después de EE UU, el principal productor de gases contaminantes. Pero, una vez más, esta prometedora esperanza se ha quedado en pura exultación retórica, y después del fracaso total de la última Cumbre, en 2011 habremos superado los 550 ppm, con lo que el aumento de la temperatura media del planeta será ineluctable.
Muchos esperábamos que Copenhague, dada la extraordinaria importancia de la apuesta, produjera un compromiso de reducción de las emisiones y fijara las medidas para lograrlo. Pero Estados Unidos, dominado por consideraciones políticas internas, por motivaciones económicas a corto plazo y por penosas ambiciones de poder global, de las que su rivalidad actual con China es sólo una significativa muestra, ha decidido que no fuese así. Su penosa espantada después de haber anunciado una victoria pírrica antes de que concluyera la Cumbre, ha sido una de las más lamentables en este tipo de reuniones y oscurece la brillante ejecutoria de Obama en la política mundial. Ahora sólo le queda la inevitable remisión a lo que determine el Senado de los Estados Unidos, cuya decisión, después de haber mirado hacia otro lado durante 15 años cuando se ha tratado de rat ificar la Convención del Cambio Climático, no puede ser más inquietante. Ni más humillante para los 191 Estados de Copenhague, sometidos al humor de los congresistas norteamericanos y a los cálculos políticos de dicho país. Con todo, lo más repugnante son las «generosidades» de la Cumbre al ofrecer 10.000 millones de dólares, como ayuda total y, por una vez, para resolver el problema del calentamiento, frente a los 3.000 millones diarios en gastos de defensa y los 820.000 millones de rescue que Norteamérica destina cada año para rescatar la deuda bancaria. Por no hablar del ignominioso tratamiento que Copenhague reservó a la sociedad civil mundial, al acreditar en un primer momento a 46.000 personas, que se redujeron después a 21.000, de las cuales sólo se permitió que apenas 300 entrasen en la Conferencia. Ni los entusiastas mi litantes de base, ni siquiera los líderes de las grandes organizaciones ecologistas -Greenpeace, WWF International, Amigos de la Tierra, Intermón Oxfam, etc.- pudieron acceder al Bella Center. Todos, acreditados o no, a la calle, a sufrir nieve, lluvia y frío y, sobre todo, «a no perturbar». De lo contrario, atenerse a las consecuencias.

Juan López de Uralde, presidente de Greenpeace-España, y que es hoy emblema de nuestra dignidad, a quien se dedica este artículo, sigue encerrado en su prisión de Copenhague, desde el inicio del conclave. Las autoridades danesas, incluyendo su Familia Real, han considerado extraordinariamente peligrosa el arma de que se sirvió para llamar la atención de los jefes de Estado: una pancarta, desplegada sobre la alfombra roja del salón en que estaban reunidos, en la que se podía leer: «Los políticos hablan, los líderes actúan».
No hacía falta más para que se considerase a quien la exhibía como un peligroso perturbador, un terrorista. Y ahora, comprobada la desidia y la impotencia de los Estados, la venalidad de los políticos y la incapacidad de sus partidos, nuestra única fuerza son los militantes de la sociedad civil. En ellos hemos de apoyarnos, pues para construir un poder mundial en el marco de Naciones Unidas o en otro contexto menos adulterado -ver a este propósito Jean-Claude Guillebaud, La refondation du monde- y dotarlo de un marco jurídico-judicial que, en línea con los trabajos de Mireille Delmas Marty -Trois Défis pour un Droit Mondial (Seuil, 1998) y Vers un Droit Commun de l’Humanité (Textuel, 1996)- lo provea de legitimidad y le confiera vigencia indiscutida con capacidad de obligar. Objetivo de difícil logro, quizás utópico, pero siempre las cosas más importantes han sido del orden de las utopías necesarias.

25 Comments

  1. Juan López de Uralde, estoy muy ilusionado de que estés aquí, libre, hablando y ACTUANDO

  2. Todos estamos contigo y con el resto de activistas.

  3. ¡¡Te apoyamos Juantxo!!
    Demasiadas irregularidades y actitudes irresponsables fué lo que se vivió en Copenhague!! Quién va a reclamar a los anfitriones sus eventos sociales atravezados en pleno proceso de negociaciones?? A las irregularidades detalladas en el «Macabro Vodevil de Copenhague» … Quiero enfatizar y exigir que se respete al 100% el valioso y reducido tiempo que los mandatarios dedican «a cuenta gotas» a las negociaciones climáticas. NO HAY TIEMPO PARA ACTOS SOCIALES NI AGASAJOS!! Para eso existen otro escenarios y momentos!!
    «Las Cumbres Climáticas NO deberían ser el escenario de fastuosos agasajos, ni actos que rompan el ritmo de las negociaciones!!
    https://www.facebook.com/note.php?saved&&note_id=202941176401056

  4. Me parece estupendo, como te denomina «emblema de nuestra dignidad». Sobretodo, `por lo indignos, que son al reconocer, que estais defendiendo el medio ambiente», y a pesar de todo acusaros,y pretender que seais condenados.
    TENEIS, QUE ESTAR ORGULLOSOS DE LO QUE HABEIS HECHO.
    Ha sido genial, lo de Jefe de estado de la Madre Tierra
    y pasar los controles…. Lo hacen mal ellos y lo pagan con vosotros….A ver que pasa, no pueden ser tan estupidos.
    Animo Juantxo

  5. Gente valiente, gente comprometida.

    Vamos a cambiar la manipulación informativa de los medios de comunicación, vamos a cambiar el modelo energético hacia energias limpias, la movilidad de las ciudades , barrios verdes.

    La ecologia es la via de solucionar los problemas que nos ha creado este capitalismo financiero salvaje.

  6. Maribel Santana

    18.06.2011 at 13:09

    Todos estamos contigo. «Los políticos hablan, los líderes actúan». El compromiso para la reducción de emisiones es de todos, no hay que olvidarlo, porque todos vivimos en el mismo planeta, aunque algunos parecen que no.

  7. A veces los grandes saltos se dan a base de pequeños pasos

  8. La ciudadanía premiará en las urnas la elegancia de Equo a la hora de gestionar la implicación en el 15M. El resto de agrupaciones no han estado a la altura política que esta sociedad civil emergente está demostrando. La política del siglo XXI ya no tiene por qué estar reñida con ética, de hecho, será un requisito exigido a los líderes de esta nueva democracia. Tú das la talla ética.

  9. Jose María Palencia

    19.06.2011 at 18:54

    Juantxo fuerza y ánimo, resiste, la razón y la naturaleza te asisten: venceremos ¡¡¡

  10. Juantxo, me reitero en mis palabras de cuando estuviste apoyando a los Verdes de Nerja. Aguanta, sigue adelante con la fortaleza que has demostrado a lo largo del tiempo al frente de Greenpeace. Que los indignados sigan y sigamos viendo que sí hay gente que vale la pena.
    Un abrazo

  11. mi apoyo total desde alcorcon

  12. Un tio valiente, una persona digna y sencilla.

    Que mal estará el mundo para que una persona que lucha para que tengamos un mundo mejor, tenga que pasar por esto.

    Es que manda huevos la cosa.

  13. Si ahora te juzgan por defender las actuaciones en favor de los ciudadanos, que se vayan preparando para cuando Equo comience a actuar.

    Esto no ha hecho nada mas que empezar.

  14. todo tiene solución y mejora, Juantxo esto aunque no lo creas te beneficia a tí y al partido, a pesar de lo triste y tremendo que es.

    ánimo!!!!

  15. Jacinto Martin-Prat

    20.06.2011 at 10:24

    ES VERGONZOSO LO DE UN LLAMADO PAIS «DEMOCRATICO» QUE OS DETIENE POR MANIFESTAROS LIBRE Y PACÍFICAMENTE OS ENCIERRA COMPO TERRORISTAS…ETC. PROTESTAR A TODOS LOS NIVELES QUE PODAIS, EUROPA CADA DIA SE PARECE MAS A UNA CARCEL QUE UN CONTINENTE LIBRE.

  16. Manuel Sánchez García

    20.06.2011 at 16:37

    Desde el recuerdo de nuestros momentos compartidos en el GEDEA, ánimo en lo que tienes por delante. Tienes el apoyo de cantidad de gente silenciosa que poco a poco vamos a conseguir que todo cambie. Mucha gente de nuestra generación volvemos a ilusionarnos con que no solo es posible, sino que es imparable.

  17. nuestro apoyo desde EQUO alcorcon

  18. Fijaros, si Bush anda libre por el mundo y Juantxo tiene que pasar esto, es que entre todos tenemos que poner de nuestro lado para arreglar muchas cosas entre ellas la justicia social.

    En este planeta los valientes son los ecologistas, a esos debemos apoyar al 100%.

  19. Lo de Copenhagen fue la muestra de la dictatura del «establishment»…en «aparentes sistemas democraticos» tambien existen trucos de pensamiento unico…el mal unico….lo vivimos al diario con lo politicos-dirigentes convencionales adeptos de esquemas lejanos a las aspiraciones de los ciudadanos y las personas…
    Adelante Juan López, un abrazo de un futuro compañero.

    Makre

  20. ¡Ánimo Juantxo! Estoy seguro de que somos muchos los que estamos atentos a lo que decidan en Copenhague.
    Y ¡adelante con el Proyecto Equo!

  21. Gracias. Podria decir que te apoyo y que para lo que necesites pero siempre me quedaría corto. Gracias por tu magnifica gestion desde Greenpeace, gracias por tus valientes actos, si se pudiera cumpliria la pena por ti, gracias por tus denuncias sobre los mil atropellos que comete tanto los politicos como empresas, gracias por unificar el movimiento eco en España, y sobre todo gracias por informarnos fielmente de tantas atrocidades que desconoceriamos de no ser por gente como tu.
    Muchas gracias

  22. Manolo Madrid España

    26.06.2011 at 11:10

    Qué os parece esta reflexión:
    La raíz de todos los males está en la superpoblación de animales humanos existente, en lo necios que somos y en que a todos nos gusta vivir bien: «Después de mí, el diluvio». Somos una peste camino de la autodestrucción, llevándonos por delante al mismo tiempo, a millones de criaturas inocentes.

  23. juanjoluke

    26.06.2011 at 12:37

    Pues a mí, Manolo, me parece de una simplicidad inútil, excepto si lo que buscas es flagelarte. Si te gusta filosofar, intérnate en el raciocinio y lo mismo te topas con que la causa de todo problema está en la misma vida (en la nada inexistente no hay perturbaciones), así que vivir consiste en resolver problemas, alégrate por ello.

  24. Animo desde Segovia

  25. Ánimo, compañero. Desde semana santa sigo con atención el surgimiento de equo. Me encanta. Entonces decidí apoyaros y ayudar en la medida de mis posibilidades a que este proyecto que tenéis (tenemos), llegue a buen puerto y se escuche su voz. Hoy, por fin, me he asociado.
    En lo personal, en este juicio, cuentas con todo mi apoyo.

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