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El blog de Juantxo López de Uralde

El camino hacia Baden-Wurttenberg

El triunfo verde de hace unos días en el Estado alemán de Baden-Wurttenberg está muy presente en el Consejo del Partido Verde Europeo que se celebra este fin de semana en Budapest. En el ánimo del personal está el hecho de que todos los indicadores apuntan a subidas generalizadas en el continente de las opciones verdes.

Si bien es cierto que los alemanes llevan treinta años de trabajo, y están ahora recogiendo los frutos de tanto esfuerzo, no lo es menos que algunos de los factores que explican la subida en Alemania son bastante transversales.

Uno de los factores más importantes que se apunta por aqui es el de la confianza. Algunos datos aportados por nuestros colegas alemanes efectivamente muestran que el nível de confianza de la opinión pública en Die Grünen es el más alto de todos los partidos. En eso sin duda incide el alto índice de cumplimiento de sus programas al llegar a gobiernos locales, así como la coherencia de sus plantemientos. Algo de lo que sin duda deberíamos tomar buena nota. Al final el ciudadano acaba premiando la coherencia, por más que suponga largas travesías de soledad.

Pero eso se basa también en una capacidad importante para compaginar la radicalidad de planteamientos de fondo, como la propuesta de la eliminación de la energía nuclear, con la gestión correcta de la realidad cotidiana en los municipios.

Otro factor muy valorado es la apertura. Los verdes en Alemania están muy abiertos a planteamientos que vienen desde muy distintos lugares del ámbito social en el que se desenvuelven. Están abiertos y dispuestos a escuchar, aunque manteniendo siempre sus principios básicos. Esto también ha granjeado una amplia simpatía de muchos sectores. Pero sobre todo, son valorados por escuchar a l@s ciudadan@s.

Un factor muy importante y del que debemos tomar nota en España para fortalecer el proceso de formación de EQUO, es que la unidad del partido también ha sido muy importante. Desde el respeto a los distintos sectores ideológicos que conforman el partido, Die Grünen se presenta como un partido unido. Precisamente en esa misma línea tenemos que trabajar mucho en España.

Lecciones importantes, sin duda, las que escuchamos en eset Consejo de Budapest, que vamos a ir incorporando en nuestro rodaje español, con la vista puesta en aquellos de cuya experiencia tenemos sin duda mucho que aprender, y los enormes retos que tenemos por aqui.

4 Comments

  1. Cuando mas información tememos, sobre el triunfo en este land aleman de los Verdes con este aumento en porcentajes, que no se pensaba… Pienso, que estamos en un momento unico histórico, hay una realidad social, que demanda un cambio politico.
    Solo es cuestion de encauzar, muy bien todo esto.
    Creo, que en relación , con la sociedad española, el impulso , que se esta dando es increible, ya que la sociedad tiene un nivel de madurez importante y sabe distinguir mensajes …. todo el mundo de las descalificaciones, en el mundo de los medios de comunicación esta haciendo un efecto muy negativo.
    En el «boca a boca» , que es una forma de información muy importante, para muchos ciudadanos, esta llegando el mensaje, ayudado por estas informaciones, de hechos que esta pasando, y no se pueden ocultar.
    !MUY BIEN POR LA INFORMACIÓN, QUE NOS LLEGA A TRAVES DE LA RED!
    un saludo

  2. Ralf Gellings

    04.04.2011 at 17:51

    Desde Alemania, y como corresponsal político en España durante muchos años, comparto las reflexiones de Juantxo sobre los rasgos políticos que han contribuído al gran triunfo de los Verdes en Baden-Württemberg. Ahora bien, puede sonar algo fastidioso pensar que en España una alternativa verde como EQUO se enfrentaría a un proceso de 30 largos años hasta recoger frutos notables similares a los de sus compañeros alemanes. Un vistazo a la biografía de los «GRÜNE» hace intuir resultados bastante más rápidos y halagüeños. Porque Baden-Württemberg no sólo ha sido la última etapa exitosa, también fue el lugar del nacimento de la vida política del movimiento verde alemán. Justo en la ciudad de Karlsruhe, cerca de Stuttgart, se fundaron «DIE GRÜNEN».

    El año 1981 era la época de apasionantes debates sobre oposición ciudadana fuera o dentro de Parlamentos, sobre reforma o revolución y sobre fundamentalismo versus pragmatismo verde. Pero la convicción ecológica y antinuclear aglutinó tanto a conservadores como antiguos revolucionarios callejeros, académicos, ex-militares, mujeres feministas o activistas ecológicos. Tan sólo dos años tras este tormentoso evento ya sonaban las campanas: dirigidos por los ya míticos Petra Kelly y Gerd Bastián, «el general verde», y provistos de macetas, flores y agujas de hacer punto, entraron en el Parlamento alemán. Y allí despuntó un brillante orador llamado Joschka Fischer, que con su particular estilo ácido e irónico puso el dedo en la hipocresía de los partidos convencionales de aquella época. Tres años después, Fischer se convirtió en el primer minstro Verde, cuando, en coalición con la SPD de Hessen obtuvo la cartera de Medio Ambiente.

    Tanto Fischer como su compañero Daniel-Cohn Bendit, ambos del ala realista del partido, tuvieron el mérito de plasmar el enorme conocimiento del partido en materia ecológica en una alternativa realista y votable para el ciudadano alemán. Todo esto ocurrió en tan sólo cuatro años. ¿Qué lectura se podría sacar de esto para España? Pues me atrevería a decir que los ecologistas españoles actualmente están en la fase Pre-Karlsruhe. Saben que tienen las mejores y más humanas respuestas a los gandes retos actuales, pero tienen que superar el anticuado debate de izquierda-derecha, llámese «guerracivilismo», para agruparse dentro de un movimiento ecopolítico con propia identidad y voluntad de conseguir el poder.

    Y hay más lecciones, y que vienen dadas justamente de la crisis más aguda de los Verdes en Alemania: cuando a finales de los 80 se derrumbó el muro y el pueblo era un clamor por la reunificación, «DIE GRÜNEN» entraron en las elecciones con el eslogan «Todos hablan de Alemania – nosotros hablamos del Clima». Aquella falta de consideración frente a eventos históricos y fundamentos de convivencia alemana les costó cuatro años de abstinencia parlamentaria. Pero lograron la integración de la ciudadanía revolucionaria de la antigua RDA («Nosotos somos el pueblo») en un proceso dialogante, parecido al de Karlsruhe. Y en 1998 ya llegó la hora del gobierno Schröder (SPD) y Fischer. ¿Lectura de ello para España? Pues será fundamental ofrecer al ciudadano español un partido que supere el latente separatismo autonómico que atomiza muchas opciones de poder del movimiento ecológico y cambiarlo por un modelo de solidaridad territorial que hable con una fuerte voz federal en el concierto nacional.

    ¿Se han hecho más conservadores los verdes alemanes desde entonces? No tanto, es más bien que Alemania desde que llegaron los Verdes se ha convertido en más verde. Tan verde que el pueblo se ve en ellos como en un espejo. Para que EQUO pueda emular esto hará falta mucha gente con visión, carisma y hambre de participación política, que seguro que existen a raudales en la España actual. Personalmente, le deseo con todo corazón a Juantxo capitanear la primera delegación verde con peso específico en San Jerónimo. La historia de los compañeros alemanes os muestra que podría ser más rápido y factible de lo que algunos quieren creer (y otros desear).

  3. Gellings ha abordado las dos cuestiones clave: superar el anticuado debate de izquierda-derecha ‘guerracivilista’, y desmarcarse del insaciable separatismo ‘cartagenero’; crear una identidad propia e independiente en un marco nacional y federal al mismo tiempo.

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