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El blog de Juantxo López de Uralde

Lodo rojo, ríos muertos

La ruptura de una balsa de residuos de una planta de producción de aluminio en Hungría está llevando el desastre y la destrucción por las zonas a las que llega la mortal lengua roja. El vertido de cientos de toneladas de lodos contaminados ha llegado ya al Danubio, donde se empiezan a percibir los síntomas de la marea tóxica. Por el camino han quedado ya al menos cuatro personas muertas, y un resto de desolación de largo alcance.

Recuerdo muy bien el vertido de la mina de Boliden en Aznalcollar. Al igual que en este caso, una masa de lodo  contaminado por todo tipo de metales pesados fue extendiéndose hasta llegar al Parque Nacional de Doñana. Allí estuvimos trabajando durante semanas, con base en el barco MV Greenpeace que fondeó en la misma desembocadura del Guadalquivir.  Como testimonio del daño, retiramos toneladas de peces muertos en aquellos días aciagos. Después tuvieron que pasar años de esfuerzo en la recogida de los lodos para que la zona fuera poco a poco recuperándose.

La empresa minera Boliden, sin embargo, nunca tuvo que hacer frente a sus responsabilidades. Despés del vertido terminó cerrando la mina, y dejando detrás el restro de desolación y desamparo que todavía hoy se percibe en el lugar. Eso sí, nunca pagó un euro.

La extracción de mineral es una de las actividades de mayor impacto ecológico.  Debido a la cada vez más extendida práctica del cielo abierto, el territorio queda destruido tras el paso de una minera. El tratamiento del mineral exige, además,  la utilización de altas cantidades de ácido que se acumulan en balsas. Los lodos tóxicos quedan ahí, y el deterioro de las presas acaba en muchas ocasiones propiciando su vertido.  Aunque la presa no colapse, las balsas mineras son fuente de constantes vertidos de pequeña cantidad, pero altamente tóxicos. Por eso aguas abajo siempre hay problemas de contaminación.

Pero lo peor es que, ni en Hungría ni en España, es realidad aquella máxima de «quien contamina, paga». Me temo que aquí se contamina mucho, y se paga demasiado poco por ello.

9 Comments

  1. A ver si te das una vueltecita por el Sur, Juantxo, que vaya tela cómo está el panorama medioambiental.

    Noticia de hoy mismo : Denuncian los vertidos de aguas ácidas de la presa de Gossan a la cuenca del Odiel http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/08/andalucia/1286546004.html

    Ánimo y a por la sostenibilidad y equidad!!

  2. Oscar Moreta

    08.10.2010 at 21:16

    Más que perseguir la infracción ya cometida se debe prohibir operar a las empresas de este tipo que no cumplan con toda la normativa, deben ser forzadas a mantener actualizado su Plan de Emergencias y a disponer de todos los recursos para atender cualquier contingencia.

  3. francisco segura

    08.10.2010 at 22:26

    El problema es que les sale a cuenta infringir las normativas y pagar las sanciones.
    Se les debería de cancelar las licencias de actividad hasta que se solucionen las deficiencias.
    Ademas la administracion debe de ser responsable directa de que se cumplan las normativas.

  4. Andrés Ventanova

    08.10.2010 at 23:24

    Hasta que no se consiga que las empresas internalicen los costes medioambientales (que existen, no son un ente) no se conseguirá que las empresas sean responsables con sus residuos, ya que hasta que no se sienta en el precio del producto el coste medioambiental, el consumidor no castigará a las empresas con comportamientos inadecuados. En mi opinión esta es la lucha en la que se debe entrar ya que el mercado es el único lenguaje que entienden estas empresas.

    ¡Mucho ánimo a EQUO!

    • Fernando Rodríguez

      09.10.2010 at 1:59

      Totalmente de acuero. Sin no se internalizan los costes medioambientales y se incluyen en el precio poco podemos cambiar.

  5. Cada día está más claro que hace falta un partido verde fuerte. Se necesita presionar desde diferentes instancias para sacar adelante más leyes y normativas que nos defiendan de los depredadores del mercado y de la Naturaleza. No hay duda que se han conseguido cosas con la lucha ciudadana y con el trabajo de algunas ONG, pero tenemos que estar donde de verdad se discuten y elaboran las normas , que es en los parlamentos y ayuntamientos. Solo con una presencia fuerte, lograremos hacer ver , que esto no es ninguna broma.

  6. La minería a cielo abierto destruye el patrimonio natural de los valles mineros para extraer un carbón de pésima calidad cuya quema contribuye a las emisiones de CO2 y sólo es factible con masivas subvenciones públicas. Se ha vuelto a prorrogar las ayudas al carbón, que no es más que pan para hoy y hambre para mañana.
    Algo parecido pasa con la balsa de fosfoyesos de Fertiberia en el Polígono Químico de Huelva, situado a 500m del casco urbano y con residuos altamente tóxicos. El productivismo ciego de la mayoría de fuerzas políticas y sindicales (además de las empresas responsables) lleva a anteponer un desarrollo económico insensato a la salud de las personas y el futuro del planeta.
    Es imprescindible estar en los Parlamentos y Ayuntamientos para frenar tanta irresponsabilidad y proponer un modelo económico sostenible

  7. que “quien contamina, paga” nada. No se debe contaminar y en caso contrario expropiación y carcel para los dueños, que si no el impacto en el medio se convierte en un «input» más, se paga la multa y punto.
    Y luego, si pasa algo gordo, se cierra ya ya esta.
    Hay que evitar que estas catástrofes pasen.

  8. Gracias por los casos concretos en España que aportais. Sin duda las balsas mineras son un problema. Uno de los muchos asociados a los costes ambientales de la extracción d e mineral.

    Estoy de acuerdo en que no se debe contaminar; que hay que internalizar los costes e ir a la prevención. Pero es un escándalo añadido que cuando se producen casos como el de Aznalcóllar los responsables se vayan de rositas, como ocurrió aqui con los de Boliden.

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